Jóvenes y música clásica: Notas de distintos acordes

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La flautista Mª José Clemente interpreta ‘Variaciones para Flauta y Orquesta’ / THAIS C.

“A los jóvenes no les gusta, piensan que no les gusta o todavía no saben que les gusta la música clásica”. David Leal, joven estudiante de piano y trombón y espectador habitual en los conciertos clásicos, parece estar al tanto de que la música clásica no despierta interés entre el público joven. “No les atrae este género porque no han recibido una educación musical adecuada que les permita valorar este tipo de música”. Con esta sentencia, el instrumentista esboza uno de los problemas latentes en el envejecimiento del público: el arte musical no se valora en España tanto como en otros países de la Unión Europea, como en Alemania, cuna de importantes compositores.

David Leal: “Los jóvenes no reciben una educación musical que les ayude a valorar la música clásica”

La Orquesta Sinfónica de Alicante (OSA) vive esta falta de asistencia en primera persona. El domingo 13 de noviembre, la agrupación ofreció, dentro de la programación del que está siendo su XX aniversario, un concierto en la Casa de Cultura de Onil (Alicante), en el que la mayoría del auditorio estaba compuesto por personas de edad avanzada, salvo por el escaso puñado de jóvenes músicos que estábamos allí presentes, frecuentes en eventos como aquel.

El repertorio escogido para cubrir el concierto constó de cuatro obras para solista y acompañamiento de orquesta, en las que instrumentos como la flauta, la marimba, el saxofón y la guitarra tuvieron la ocasión de despuntar por encima del resto. La batuta bailaba en la mano derecha de Joan Iborra, quien dirigía a un colectivo que daba la sensación de interpretar molto espressivo y más cantabile que de costumbre.

En el escenario, los instrumentos liberaban las notas de sus teclas, cuerdas y pistones. En las butacas, el público respondía con silencio. El auditorio parecía secundar el veredicto de uno de los tres grandes compositores del nacionalismo musical español, Manuel de Falla, quien defendía que la música no se compone para que se comprenda, sino para que se sienta.

¿Por qué, entonces, los jóvenes no brindan una oportunidad a las raíces de la música? “En primer lugar, porque no reciben una educación que les ayude a valorar este género”, responde David Leal. “Además, tenemos una clase política desinteresada en la cultura en general y, más todavía, en la música”.

“Segundo motivo”, continúa el instrumentista. “Los medios de comunicación nos bombardean, constantemente, con el tipo de música que quieren que escuchemos”. A principios de año, Spotify publicaba que el reggaetón es el género más escuchado en España dentro de su plataforma, servicio mayormente utilizado por los jóvenes de entre 15 y 34 años.

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El guitarrista Juan Luis Nicolau interpreta, por primera vez, la obra que él mismo ha compuesto, ‘Estàncies en la Serra Mariola’ / THAIS C.

Unos golpes de timbal de la obra ‘Danzas para Saxo y Orquesta’ -compuesta por el maestro Rafael Ferrero e interpretada, en esta ocasión, por la OSA-, viene a mi cabeza como una reivindicación de que los jóvenes –y no tan jóvenes- están echando por los suelos la justicia musical.

Junto a los timbales resuenan unos datos que reflejan la realidad de estos conciertos: solo el 8% de las personas menores de 25 años asiste a este tipo de eventos. Así lo plasma la Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales del año 2014, publicada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, documento que, además, muestra que son los oyentes de entre 65 y 74 años los más habituales.

Solo el 8% de las personas menores de 25 años acude a conciertos clásicos, según la Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales

 “Por último”, prosigue David, “este género requiere una escucha atenta y un grado de concentración que, en un mundo totalmente inmediatizado, es una tarea que no encaja”. En nuestros tiempos todo se rige por la rapidez, pero para escuchar música clásica te tienes que sentar a sentir.

Pero no hablemos de problemas sin proponer soluciones. El director del Conservatorio Profesional Municipal de Música de Villena y pianista profesional, José Fernando Sirera, plantea los conciertos didácticos como un medio para atraer a los jóvenes espectadores. “Conciertos en los que el público interactúe de forma directa con los músicos. Eso conlleva un mayor interés por parte de los espectadores”, explica el concertista, quien, además, añade: “Si los músicos o los directores no somos capaces de romper las barreras que hay entre la Orquesta y el público, nunca llegaremos a ellos”.

Una cadencia de saxo casi jazzística despierta mi reflexión. No queda duda: la música clásica es, en vista de los jóvenes, una nota que no tiene cabida en el pentagrama de su sociedad.

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