La cara oculta del Ébola

Filmoteca de Murcia, Foto realizada por Eulalia Gallego

La palabra vida quizá no expresa todo lo que supone o nosotros no nos percatamos de su valor hasta que empezamos a convivir con su opuesto, con la muerte. Esto me vino a la mente mientras veía un documental sobre la enfermedad del Ébola en el África occidental.

Nos suele pasar que, no nos damos cuenta de lo que sucede a nuestro al rededor hasta que lo vivimos, ya sea en primera persona o a través de una pantalla. Sentí impotencia al ver como toda esa gente moría y nadie hacía nada para evitarlo, hasta que a ese “nadie” le tocó de cerca. Con nadie me refiero a los países del primer mundo, entonces,a lo desconocido lo llamamos Ébola.

Sala de la Filmoteca, espectadores. Fotografía realizada por la autora.

La Filmoteca de Murcia proyectó el 16 de noviembre un documenal sobre las repercusiones del virus del Ébola en África. Todo empezó con el paciente 0, un niño de unos 11 años que vivía en Guinea y que llevaba una vida normal, llena de inocencia e ilusión. Hasta que un día le fueron detectados varios síntomas no muy desconocidos allí. Vómitos, diarrea, mareos, etc. En África es muy normal contraer diversas enfermedades, ya que en este continente hay una pésima calidad de vida. Comenzaron tratando los síntomas con las típicas medicinas que allí se suelen usar. Sin embargo, el enfermo no tuvo suerte. Pidieron auxilio a varios médicos de la zona, pero no se pudo hacer nada. Muchos pensaban que era un virus como otro cualquiera. Hasta que la madre del paciente 0 murió días después. Presentaba los mismos síntomas que su hijo. Y más tarde fallecieron sus hermanos y tíos. Esto sucedió  a principios de 2014 en tres países del oeste de África; Guinea, Liberia y Sierra Leona, por culpa de un virus terminal:El Ébola. Esta epidemia acabó con más de 300.000 personas y con alrededor de 80 sanitarios. Por desgracia, el mensaje de alerta que dio la OMS, no fue hasta 6 meses después de la expansión del virus por el país africano. Esto fue así, según cuenta Mila Font (directora de la asociación de Médicos Sin Fronteras de Valencia, Murcia y Canarias) debido a que se dio un caso en Estados Unidos y otro en España.

Antes del diagnostico de estos dos pacientes de nacionalidad española y estadounidense, los países del primer mundo tenían al Continente Africano aislado del resto. “No recibimos ninguna ayuda de la OMS, no eran conscientes de la gravedad de la situación” explica Font. La asociación de MSF al principio de la epidemia era la única que contaba con los recursos suficientes para ayudar a éstos habitantes africanos, pero la situación llegó a tales extremos que cada día, cada minuto,incluso cada segundo perdían a muchos habitantes del África Occidental, ya que con el tiempo estos recursos escaseaban de manera exponencial y no podían tratar a todos los que padecían esta enfermedad.”No podíamos atender a todo el mundo, necesitábamos ayuda” cuenta Antonio Martínez, miembro de la asociación de Médicos Sin Fronteras. Martínez vivió en primera persona la trayectoria final del virus en África. “Todavía me emociona ver el vídeo, esas personas lo pasaron realmente mal” alega el voluntario.

Cuando la OMS se puso manos a la obra, las tasas de mortalidad bajaron de manera considerable, aunque todavía no existía cura alguna a esta enfermedad terminal. Pero había gente que con buenos tratamientos y servicios médicos adecuados sobrevivía. “Antes de que la OMS nos ayudara, la tasa de mortalidad del virus era del 90%, ya no sabíamos que hacer”, detalla Font. El pánico era cada vez mayor. La directora cuenta que muchos compañeros que ayudaban en el caso lo abandonaron y muy pocos médicos de España u otros países estaban dispuestos a ayudar. “Por supuesto sus vidas iban antes” alega Mila Font.

“Antes de que la OMS nos ayudara la tasa de mortalidad del virus era del 90%”, cuenta Mila Font directora de la asociación de Médicos Sin Fronteras. 

Pero dentro de esta historia tan terrible se esconden experiencias llenas de humanidad y emoción. En esos casos de extremidad es cuando se ve el lado más humano y emotivo de cada persona. Pacientes ingresados con síntomas de Ébola reciben la gran noticia de que el resultado de las pruebas es negativo y salen de esas pequeñas tiendas de campaña llenos de ilusión y alegría  esperados a ser recibidos en su poblado con ganas de comenzar una nueva vida. “Los ciudadanos africanos sentían como si volvieran a nacer”, alega el voluntario.

“Todavía me emociona ver el vídeo, esas personas lo pasaron realmente mal” alega Antonio Martínez miembro y voluntario de la asociación Médicos Sin Fronteras.

Blanca Gallego espectadora del documental relata de manera detallada como ha vivido el mismo y destaca su indignación con respecto a esta sociedad tan corrompida. “Pienso que hay curas para muchos tipos de cáncer y no la sacan por dinero, porque a la industria farmacéutica no le interesa”.

Por suerte esta tiranía ha acabado, diferentes médicos de algunos países del mundo que estuvieron dispuestos a ayudar comenzaron a investigar sobre una vacuna que fuera 100% efectiva, y después de muchos intentos fallidos se dio con una que hacía efecto pasados tres días de padecer los síntomas. En la actualidad la Asociación de Médicos Sin fronteras (MSF), tiene la mirada puesta en el Continente Africano, por si se tuviera que dar la voz de alarma en el caso de que alguien presente esos síntomas y así poder hacerle las pruebas necesarias y si el resultado es positivo administrarle la vacuna contra este virus terminal.

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