La cirugía como problema

Se habla de sobreindicación en el mundo de la medicina cuando se prescriben más remedios de los necesarios para un problema que en realidad no necesita tanto trabajo. La sobreindicación surge sobre todo de los avances de la medicina moderna y de los recursos con los que contamos, ya que tenemos remedio para todo: remedios inmediatos para una sociedad inmediata.

El traumatólogo Alfonso Cort, doctor en medicina y cirugía, pone como ejemplo las hernias discales. Cuenta cómo hace unos años todas las hernias discales eran operadas, porque se tenía los recursos para ello y se creía la solución más rápida y óptima pese a conllevar cierto riesgo. Sin embargo, pronto se observó que cinco años después de la operación los pacientes estaban exactamente igual que los que no habían sido intervenidos. Más tarde se supo que el mejor remedio para las hernias discales era el ejercicio y la terapia fisiológica. La actividad, el ejercicio y la terapia continuada: los remedios de largo alcance que mejoran la salud general frente a las intervenciones quirúrgicas de riesgo o algunos materiales caros para corregir músculos o articulaciones que realmente se pueden corregir gratis y sin peligro. El mismo Cort critica la sociedad anestesiada de hoy en día que, por su poco aguante al dolor, está dada a “la solución rápida o la pastillita” antes que al esfuerzo diario y la prevención.

Esto se aplica a otros problemas, como lesiones musculares o articulares que varias veces se tratan con materiales ortopédicos que se podrían evitar con el desarrollo y la formación del miembro dañado, como con la prevención cuaternaria. La prevención cuaternaria, surgida de uno de los dichos más antiguos de la medicina y la fisioterapia (primum non nocere – lo primero es no hacer daño-) es una de las opciones más dadas a esta sobremedicación, ya que apuesta por evitar remedios invasivos si hay soluciones a largo plazo que responden mejor, además de la prevención para evitar que el problema derive a algo más grave.

La Medicina Deportiva en este aspecto es una buena alternativa para material ortopédico o una cirugía que podría postrar al paciente durante meses. Todo indicado por una protocolización que puede causar más problemas que solucionarlos, en vez de un tratamiento personalizado y centrado en las verdaderas necesidades del paciente.

Una colaboración entre traumatología, fisioterapia y la medicina del deporte podría ser una buena opción para estos casos: una cadena de expertos a los que derivar al paciente para confiar en su máxima recuperación con los conocimientos de los tres campos, evitando así costes innecesarios y asegurando la mejora del paciente mediante la rehabilitación, la prevención y la fortificación de su estructura interna.

Un estudio en Navarra desarrollado desde 2012 hasta la actualidad ya ha demostrado cómo nonagenarios recuperan masa muscular y alivian dolores y lesiones leves (para las que habitualmente se recomienda reposo o artículos ortopédicos de mejora de la movilidad) por medio del ejercicio continuado como alternativa a cirugías u otras medidas, para así además prevenir riesgos de caídas o futuras inconveniencias.

Si unos ancianos pueden evitar el riesgo de la sobreindicación por medio del ejercicio y la vida sana, ¿no podemos hacerlo todos?

Trabajo realizado por: Gloria Molero, Neus Martínez, Jorge García y Carolina Ibarra.

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