La danza del otoño rosa

Con la llegada del otoño la vuelta al cole para los más peques inicia de nuevo el círculo vicioso educativo fortalecido por las contradicciones y negaciones de la sociedad adulta 

Danza dell’ autunno rosa – Talco

rep 014

Los parques vacíos anuncian la vuelta al cole

 “El principal origen de la miseria humana es el niño abandonado y herido que hay dentro de cada uno de nosotros”. El pensamiento occidental presume de ser pionero en educación, igualdad, democracia y desarrollo y día a día se encuentran nuevos casos de bulling, violencia de género, agresividad sexual o destrucción del medio ambiente. Nacen más y más normas para tratar de reconducir todo esto y hay tal abrasamiento de ellas que parecemos zombies de la libertad. Nadie se ha planteado que esta afirmación que repetía John Bradshaw en cada una de sus conferencias pueda ser cierta. Aunque, tal vez, resulte muy difícil reconocerlo.

Agüeda Berenguer e Inmaculada Latour son profesoras de infantil desde hace más de dieciocho años. Ambas insisten en que la forma más adecuada de educar a un niño en esta etapa de la infancia es a través de la escucha, la igualdad y el cariño. Sin embargo, diferentes presiones externas dificultan su labor día a día, hasta el punto de asegurar sentirse impotentes ante tanta falta de atención por su trabajo.

“Solo interesan las cosas cuantitativas, desde los inspectores a los directivos, e incluso a los padres” cuenta Agüeda, que añade que no la escuchan y que los problemas de un niño solo son importantes si viene una madre a quejarse. Algo similar al postureo de los políticos.

Inmaculada, por su parte, afirma que esta forma de educar es un error, que “los niños cada vez tienen menos interés por nada”, y que la mejor solución sería una educación basada en la escucha, el cariño y la igualdad incluso en etapas posteriores como primaria y secundaria.

La tribu de los Arapesh

Existe una cultura en Nueva Guinea estudiada por Margaret Mead, la tribu de los Arapesh, en la que los niños son el bien más preciado. Una cultura pacífica que destaca por la solidaridad e igualdad entre sus miembros.

Preguntado sobre que se podría aprender de ellos el antropólogo y profesor de la UMH, Jordi Ferrús, destaca que lo ideal sería que ambos progenitores garantizaran una educación equilibrada a su descendencia, y que comprendiesen que se debe educar en el cariño, y no el miedo, el control y el castigo. Enfatiza en la importancia de que un niño sea un niño, un ser que necesita formarse en el juego, no competitivo, para aprender a relacionarse.

Considera, por otro lado, que la intrusión del estado en la educación primaria ha provocado una pérdida de poder en las familias sobre sus vástagos, y que eso estaba creando mentes cada vez más homogéneas e incapaces de pensar por sí mismas. Aunque en esto, subraya, fue pionera la iglesia.

Infancia y sexo

Coincide con esta idea Laura Cuadrado, sexóloga. Porque es alrededor del cambio en la percepción de la sexualidad que, sostiene, se empezaron a establecer la negación y el sufrimiento como valores en auge en la sociedad Occidental. Muchos siglos de represión del placer que pesan aun hoy como una losa pese a los intentos de normalización.

Y, por supuesto, son los niños los principales afectados. Un niño es por definición un ser asexuado hasta que comienza su desarrollo adolescente. Se le reprime cualquier intento de experimentar con su cuerpo o curiosear con los de los demás. Y esto, según Jordi Ferrús, es un problema porque, principalmente, “se le está impidiendo al niño adquirir un conocimiento sobre el cuerpo humano basado en el respeto”. Se establece, insiste, esta necesidad consustancial a la curiosidad infantil como algo negativo, y puede ser fuente de tantos focos de incomprensión y discriminación imperantes en nuestra cultura.

“Se confunde con mucha facilidad sexo con sexualidad”, afirma Laura, “los niños no piensan en erotismo pero les da gustito tocarse”. Y lamenta que los adultos reduzcan su significado a menudo como “el mero acto del coito”, cuando sexualidad es mucho más: mirada, tacto, olor o tono de voz.

Uno de los mayores mitos de la historia, cuenta, está en creer que el orgasmo ideal femenino está en el coito cuando su órgano más sensible, el clítoris, está fuera de la vagina. Aunque esto es algo que se está perdiendo entre la gente joven a menudo sigue siendo causa de muchísimas frustraciones. “Si en vez de avergonzar a los niños por tocarse, simplemente se les invitara a probarlo en lugares más íntimos, perderían esa sensación de estar haciendo algo malo, y ese conocimiento les ayudaría a ser más libres y a aumentar su autoestima corporal”, concluye.

Roles de género

Y es que está aumentando la violencia machista en la adolescencia. Esto es una de las evidencias más crudas de que el avance hacia la igualdad está mucho más lejos de lo que se piensa generalmente.

Ágüeda e Inmaculada afirman que ellas educan a los niños en la igualdad, pero que son las familias los que les traen estereotipados y quienes refuerzan este comportamiento luego en casa.

rep 016

¿De quién es cual?

Laura Cuadrado confirma que los prototipos de mujer y hombre ideal apenas han cambiado. Se sigue buscando la chica cándida y buenecita y el chico malote.

Jordi Ferrús asegura que el papel de la televisión, donde los roles están muy bien definidos, hacen mucho daño también al respecto.

Por todas partes se fortalecen los roles subyacentes en la sociedad. La constante incitación a competir y al consumo tampoco ayudan. Sin embargo, como demostró Margaret Mead, los roles no son leyes universales y, por lo tanto, son modificables. “Un rol es una etiqueta, una etiqueta es un límite y, por lo tanto, privación de libertad”, afirma Laura.

En este mundo donde todo transcurre a tanta velocidad poca gente se detiene a plantearse qué se puede hacer al respecto. Ante la pregunta de si falta comunicación entre hombres y mujeres la sexóloga es tajante: “hay falta de comunicación entre seres humanos”. Y advierte de que con la comunicación online se está perdiendo el lenguaje no verbal, que representa alrededor del 80% del significado del mensaje en las relaciones cara a cara.

La danza del otoño rosa

Las contradicciones y negaciones de los adultos hacen de la sociedad un círculo vicioso en la que los niños acaban cometiendo los mismos errores que sus progenitores. Los mismos roles, los mismos miedos, fortalecidos y enrarecidos por un acceso a la información cada vez mayor, que lejos de aclarar las cosas, a menudo las complica.

Una flauta tallada con escucha, comprensión y cariño hace sonar una danza en la que los protagonistas son los niños. Sobre ellos va la única historia que verdaderamente importa. Y la empezamos a escribir nosotros.