La danza se tiñe de rosa

Las puertas del Teatro Río de Ibi abiertas de par en par dejan entrar la ilusión. Una luz tenue alumbra los asientos y me aposento. El patio de butacas empieza a llenarse, sonrío. Cada una de las personas que entren hoy en esta sala son 5 euros por una causa, la lucha contra el cáncer de mama, la razón por la que la Asociación de SOLC de carácter benéfico apoya al enfermo y familiar de cáncer de Alcoy y comarca.

Desde la fila 9 puedo observar la inmensidad del lugar, pero shh, se abre el telón. Un chico aparece sobre el escenario, dice llamarse Pau. Sus manos sujetan un libro y una voz en off nos sorprende. “Siempre me han dicho que en la vida hay que hacer 3 cosas: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. Yo empezaré por la última, y para inspirarme voy a coger el diario de mi hermana María, cosa que nunca debería hacer, pero antes un poco de música”, piensa Pau mientras se aleja.

15202545_583652618494173_8309186710253523179_n

Laia Montava y Virginia Bolufer bailando la coreografía “La boda de Luis Alonso” de Gimenez/Eva Botella

El escenario, frío y solitario, de inicio empieza a entrar en calor con la aparición de las bailarinas del Ballet Virginia Bolufer de Alcoy, que con más de 26 años de experiencia, realiza 15 bailes representando el espectáculo “Diari de María”. Detrás de esta gala benéfica se esconde una historia real. “Esta idea surgió porque un amigo murió con 45 años y ahí te das cuenta del sufrimiento. Le puede pasar a cualquiera”, explica emocionada Virginia Bolufer, fundadora del ballet.

Las coreografías interpretan cada etapa de la vida de la protagonista, desde su primera clase de baile con un estilo moderno para expresar los estados y emociones, pasando por el taconeo y las palmas en Córdoba, hasta el campamento de verano donde conoce a su primer amor entre disfraces. En este tipo de baile el cuerpo se vuelve un instrumento estético para crear piezas de una poderosa carga visual, cuadros musicalizados donde la coreografía no sólo revela la belleza del movimiento, sino el mecanismo perfecto del cuerpo humano.

Baile tras baile la protagonista va creciendo hasta que llega la fatal noticia. Cáncer. El cuerpo se me estremece y la garganta se me seca. La butaca se hace grande mientras pienso en todas esas personas que luchan cada día, pero cierro los ojos, respiro hondo mientras se abre el telón y me pongo en la piel de María.

Pokinoï de Cirque du soleil empieza a sonar en mis tripas. Una chica vestida de rosa, María, baila sonriente rodeada de un sinfín de niñas color rosa. Los ligeros movimientos de la danza contemporánea expresan calidez y dulzura mientras que acompañan a la bailarina.

La coreografía no sólo revela la belleza del movimiento, sino el mecanismo perfecto del cuerpo humano

El tono de la música cambia repentinamente, pasa algo. El color negro se hace con el escenario, pero también con la protagonista. Su camiseta oscurece y empieza una guerra, una dura batalla contra el enemigo. Las sombras enturbian la vida y el cuerpo del personaje hasta que la fuerza del cáncer hace que María caiga al suelo estremeciéndose, pero no se da por vencida. De nuevo, entra en escena la protección y el cariño. El color de la amabilidad, lo positivo y la sensibilidad pelea contra la tristeza, la soledad y las lágrimas. Con los sentimientos rondando por mi piel veo simbolizada la lucha contra la enfermedad delante de mis ojos, sobre un escenario, y al fin la claridad vence inundando el teatro de gotas de felicidad.

15178323_583653508494084_4432453492302782127_n

El Ballet Virginia Bolufer representando “Run boy run” de Woodkid/Eva Botella

Pau aparece otra vez en escena y nos devuelve a la tierra. “Y por fin, escribo las primeras palabras de mi libro dedicadas a mi hermana María: Por su inmensa fuerza, por ser capaz de cambiar el llanto por la lucha, los momentos de angustia por optimismo y no dejar ni un solo segundo de demostrar las ganas de vivir día a día”, recita Pau con una enorme sonrisa en su cara.

El sonido de los aplausos invade cada una de las esquinas del teatro de Ibi mientras empiezan a salir todas las bailarinas al ritmo de No te des por vencido de Luis Fonsi. El baile es una de las maneras más bonitas para expresar sentimiento y estados de ánimo. Como bien dice la bailarina Laia Montava: “Si de normal bailar es gratificante, bailar cuando estoy aportando al descubrimiento y a la lucha contra el cáncer, es un orgullo y una satisfacción mayor”.

“La gala refleja perfectamente los momentos negativos de la enfermedad contrastados con los mejores instantes de la vida”, afirma María Llavero, asistente al evento

Unos 400 espectadores emocionados se quedan sentados hasta que se cierra el telón. Poco a poco el público empieza a volver a la realidad. Los bailes y los espectáculos nos transportan a la historia y te adentran en el universo de María, tan autentica como la vida misma. “La gala refleja perfectamente los momentos negativos de la enfermedad contrastados con los mejores instantes de la vida. Hace que el espectador pueda sentirse identificado con la protagonista”, afirma conmocionada María Llavero, una de las personas que asistió al evento.

El destino nos puede reservar muchas sorpresas, sorpresas que no se pueden evitar. Nuestras vidas dan un giro en cualquier momento, no hay nada escrito en ningún lado que nos diga que un destino no puede torcerse. El propósito es mostrar que con fe, amor y optimismo podemos sortear las nubes más negras y las tormentas más fuertes.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *