“La dieta macrobiótica está enfocada a la venta y no a la salud”

Enrique Roche | Profesor de Nutrición y Deporte en la UMH

“Una manera de comer basada en el principio del Yin y el Yang. Fomentada en la búsqueda del equilibrio físico y emocional por mediación de la salud”. Así define el Ministerio de Sanidad la alimentación de tipo macrobiótica, tan de moda entre los deportistas. Enrique Roche (Zaragoza, 1960), profesor de la asignatura Nutrición y Deporte en la Universidad Miguel Hernández,  se desmarca de esa rigurosa afirmación. Para este experto, lo importante es una dieta equilibrada y consistente como la mediterránea. El investigador de la UMH asegura que los deportistas siguen esta “moda peligrosa” porque “se obsesionan con todo”. En cualquier caso,  desestima esta dieta oriental y asevera que no tiene ningún rigor científico.

¿Qué beneficios tiene la dieta macrobiótica?

Pocos. Se basa en el consumo, casi exclusivo, de cereales. También está presente la carne blanca como es el pollo; y algo de pescado y especias de carácter oriental.  De manera sintética, consiste en hacer diez dietas que van numeradas  de -3 al +7. Las cinco primeras van suprimiendo alimentos de origen animal, siendo cada vez más vegetarianas. Las siguientes fases son exclusivamente vegetarianas y van eliminando progresivamente los alimentos elaborados hasta llegar a la dieta +7, basada únicamente en el consumo de granos de cereales triturados. También se caracteriza por limitar la cantidad de agua bebida, lo que lleva a problemas de deshidratación.

¿Alimentación macrobiótica es sinónimo de vegetarianismo?

En un cierto periodo hay una fase que es similar a una dieta vegetariana, que podría ser equilibrada en caso de ingerir el complejo vitamínico B12, Hierro y Zinc. Pero sí, esta dieta conduce a una serie de patrones que tienden al vegetarianismo para acabar siendo una dieta cerealista especialmente restrictiva. Las cinco primeras dietas (desde -3 a +2) se incluyen alimentos de origen animal pero con proporción descendente. A partir de ese punto se prescinde de los alimentos de esa procedencia. El último escalón dietético está compuesto exclusivamente por cereales en grano, que no pueden cocinarse.

¿Está respaldada por la comunidad científica?

No, produce déficit de vitaminas y minerales y, por tanto, no tiene ningún rigor científico. El aporte de proteínas es mínima y, encima, de baja calidad. Y en la última etapa de esta dieta ni siquiera se contempla el consumo de éstas, que son trascendentales por su efecto estructural y regulador en el organismo.

¿Se sobreentiende, entonces, que el seguimiento habitual de esta alimentación podría tener perjuicios?

El déficit tan grande de nutrientes que posee, como por ejemplo las proteínas, conlleva riesgos para la salud.  Los suplementos en este caso ganarían protagonismo, pero es que ni tan siquiera está permitido este tipo de ayuda. Así mismo, esta situación se agrava aún más por la restricción de agua.  Lo cierto es que no hay beneficios demostrados para este estilo de vida.

Este tipo de dieta, ¿para quién estaría orientada?

No la recomiendo a nadie. Veo muchas deficiencias en algunos alimentos. Esta dieta está orientada para vender y no para la salud. No es equilibrada ni saludable como para llevarla a cabo; además de que no tiene ningún rigor en el mundo de la ciencia.

¿Por qué cree que muchos deportistas la siguen?

Porque se obsesionan con todo. Cuando la gente supo que Djokovic seguía una dieta sin gluten debido a que es celiaco, todos los deportistas se volcaron a realizarla y la mayoría no tenían esa enfermedad. Pienso que los deportistas la siguen porque quieren rendir o recuperar mejor y saben que una parte importante es la dieta. Muchas veces se dejan embaucar por la publicidad sin ver las consecuencias.

No es comparable con la dieta Mediterránea.

No. Una dieta que funcione debe ser equilibrada y la que más se le asemeja es la mediterránea; la cual sí recomiendo, pues sólo conozco buenos resultados. No lo digo yo, lo dice la ciencia.

Componentes del grupo: Silvia Fernández López, Jesús Lucerón, José Carlos Gómez Sigüenza y Eric López Ballesta.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *