La educación que protege al pulmón de España

 Los colegios incompletos conforman el núcleo urbano necesario para preservar las zonas rurales 

“España está en venta”, de esta forma titulaba el diario El Confidencial para informar de los pueblos rurales que estaban en venta a finales de 2013. Pequeños entornos montañosos que hacen a miles de personas sentirse en casa, saborear el lugar donde nacieron, donde crecieron, y que ahora tienen hueco y precio en el mercado. En 2007 comenzó a desencadenarse una etapa de abstinencia, de recortes… que ha puesto en peligro la preservación de los pueblos de menos de 600 habitantes. “El cierre del colegio, sería el principio del fin para el pueblo”, señala Fernando Ruano Alcalde de Bicorp.

El Alcade de Bicorp Fernando Ruano / Carla Vila

El Alcade de Bicorp Fernando Ruano / Carla Vila

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Hoy en día existen colegios poco comunes en los que el número de alumnos suma un total de 31, donde únicamente hay tres maestros y tres clases, y donde en un aula se encuentran estudiantes de distintas edades. “Los colegios incompletos somos los grandes olvidados”, denuncia Francisco Garcés director y maestro del Colegio de Los Pinos de Bicorp. ¿Será cierto?

Entre sus peores enemigos se encuentra la implantación de la LOMCE. “Ha afectado a nuestra idiosincrasia al ser establecida de manera gradual”, explica el director del Colegio Los Pinos. La gradualidad de esta ley se traduce a que primero, tercero y sexto de Primaria estén dentro de la norma, mientras que los tres cursos restantes pertenezcan a la ley educativa anterior. El problema para el centro reside en que tienen tres clases: en dos de ellas se imparte desde primero hasta tercero de Primaria, y en la otra de desde cuarto hasta sexto. Una misma clase; distintas normas educativas.

Los maestros no dudaron en trazar un plan alternativo: “este año hemos iniciado un proyecto experimental mediante el que funcionamos como un instituto. Cada uno imparte dos asignaturas”, expone el director. Una forma de trabajar en la que todos los maestros entran en contacto con todos los alumnos. Este funcionamiento proporciona un carácter global y unificador al centro.

El rasgo de la norma y de la ley posee esa característica general que todo quiere abarcar y a nada llega. El director del Colegio Los Pinos Francisco Garcés cita que cada uno tiene su contexto y sus circunstancias como decía Ortega, para revelar que es difícil cumplir una ley cuando esta no te tiene en cuenta. “Cuando pienso en algo he de pensar en todos. Somos 31 y vamos todos.”, manifiesta el director para mostrar una de las particularidades de este tipo de colegios rurales.

Hoy en día pensar en una enseñanza individualizada y humana resulta, de alguna forma, una utopía. No obstante, el ambiente familiar del Colegio Los Pinos, resultado de un número reducido de alumnos, hace posible trabajar el cooperativismo y la tutorización: Los mayores, cuando han finalizado sus deberes, ayudan a los pequeños en las tareas. “Aprendes a ayudar y a pedir ayuda. Todo es más natural y más humano.”, sostiene la ex alumna Carla Galdós.

La pervivencia del pueblo rural valenciano pende del hilo de la educación, pues es el servicio público por el que sigue habiendo un  núcleo urbano en Bicorp. El alcalde Fernando Ruano sostiene que el problema deriva del mismo planteamiento del Gobierno. Afirma que para mantener una España diversificada, y que no ocurra como en los países donde se vive únicamente en dos ciudades y el resto del territorio permanece desértico, este no es el camino.

Muchos son los que opinan que si el colegio cerrara el pueblo desaparecería con él, al ser una zona laboral y socioeconómicamente deprimida. El hecho no repercutiría únicamente sobre el núcleo urbano, pues los montes, los abrigos rupestres…, en definitiva, el llamado pulmón de Bicorp quedaría abandonado. “Se darían cuenta de que para que el patrimonio esté cuidado y protegido debe haber gente que se preocupe de preservarlo”, asegura Francisco Garcés.

Recortes

Pequeñas zonas geográficas que representan un diminuto punto en el mapa, donde todo desdice. Sin embargo, la despoblación de las zonas rurales españolas dejaría un gran vacío en el País. Recortes y más recortes: “Cada vez tenemos menos servicios, pero sí nos los cobran”, apunta el Alcalde, y añade que pagan los mismos impuestos que en Madrid o en Valencia y, sin embargo, no tienen las mismas ventajas.

Cuatro años son un total de 1.460 días, compuestos por 350.400 horas. Este es el tiempo en que Bicorp se juega su futuro como pueblo. Para el próximo curso académico no ingresarán nuevos alumnos. La mayor parte de su núcleo urbano está integrado por personas mayores y  la natalidad en la zona es prácticamente nula. La unión de estos factores  amenaza a la supervivencia de la zona.

La Generalitat establece que para que un colegio incompleto permanezca abierto debe haber un mínimo de cinco alumnos. De darse un número inferior al establecido el colegio cerraría para siempre, o bien se agruparía con otro centro rural de sus mismas características, formando un Colegio Rural Agrupado. La peculiaridad de estas escuelas es que sus pasillos son las carreteas. Los colegios pasarían a ser meras aulas, y entre los distintos municipios que conformen el grupo se discutiría la dirección de la escuela. Francisco Garcés ve un inconveniente en esta solución porque las distancias dificultan la agilidad a la hora de mover papeles, levantar actas… y opina que no es de agrado que un pueblo dependa de otro cuando ya era independiente.

Para que un colegio incompleto permanezca abierto debe haber un mínimo de cinco alumnos, si es inferior el colegio cerraría

Los habitantes de Bicorp aceptan no tener determinados servicios como el de Policía nacional, Centro de Salud, guardería, instituto, Agencia de Desarrollo Local… y pese a ello continúan viviendo en el pueblo. ¿Qué pasaría si dejaran de tener el servicio de educación primaria? “No nos quedaremos de brazos cruzados: si hay que traer gente, la traeremos; si tenemos que pagarle nosotros; se les pagará.”, manifiesta el Alcalde. De ninguna manera están dispuestos a dejar perder su territorio.

España puede dejar perder “su pulmón” por el precio de la educación. Cuesta imaginar pasar el resto de la vida andando bajo bloques de cementos, en un lugar donde la artificialidad se respira. Ya no resulta paradójico que el suelo se pueda comprar y vender, sin embargo, quizá haya que pagar un elevado coste a causa de desafortunadas decisiones impuestas. “No tenemos la culpa, pero lo estamos pagando nosotros”, sostiene el Alcalde Fernando Ruano.

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