“La endometriosis es la enfermedad del silencio”

Isabel Martínez

    Isabel Martínez | Paciente de endometriosis

                                 (Audio)

          El avance de la ciencia ha permitido a la      humanidad conocer más y más enfermedades  descontrolables y destructivas: SIDA, cáncer…  Sin embargo, el campo de las enfermedades  femeninas se encuentra todavía en su infancia;  ¿cómo se explica entonces que las propias  mujeres no conozcan una enfermedad que las  puede dejar infértiles?

Isabel Martínez (Valencia, 1980) pertenece al 10% de mujeres que sufren endometriosis, causada por la aparición de células uterinas en otras partes del cuerpo y fuente de intensos dolores. Como muchas otras afectadas, desconocía la causa de sus aflicciones hasta que no las investigó ella misma. Y es que, ni siquiera existen estudios certeros al respecto; según explica Isabel, el interés y la investigación de la endometriosis en la propia medicina son escasos.

Pregunta. Usted padece de endometriosis. ¿Desde cuándo sufre los síntomas?

Respuesta. Desde siempre he tenido unas reglas abundantes y con muchos dolores, pero tomaba Nolotil y las pasaba como podía. Hace cinco años, cuando empecé a buscar familia y vi que no me quedaba embarazada, empecé a sospechar que algo pasaba. Lo peor fue hace tres años, cuando además empezaron unos ataques de dolor muy fuertes, una semana antes de la regla, que me daban en cualquier parte: conduciendo, trabajando, en casa… y me tenía que quedar en posición fetal, con las rodillas pegadas al pecho. Me asusté, intenté aguantar tomando Nolotil líquido, pero pensé que no era normal y fui a una ginecóloga privada, que me dijo que podía tener endometriosis.

P. Antes de este momento, ¿había oído alguna vez hablar de la enfermedad?

R. No, no sabía de lo que me estaba hablando. Me dijo que no me asustara, que cualquier mujer puede tenerlo en un momento de su vida, pero que no se conocen aún las causas. La ginecóloga me hizo una ecografía y lo vio claro.  Me hizo un volante para ir a Urgencias del hospital de Xátiva, donde ella también trabaja.  Al día siguiente, cuando fui a Urgencias, me hicieron la ecografía y me dijeron que no tenía nada. Entonces le dije al médico que su compañera me había visto una endometriosis y me dijo: “No, no, aquí no vemos nada, ya se puede ir”.

P.¿Qué explicación le dieron en aquel momento?

R. No me dijeron nada, no me daban solución. Por eso fui a dos médicos más, uno de ellos de Alzira, que me confirmó que sí tenía una endometriosis de cuatro centímetros, y que iba a más. Entonces me preocupé mucho, me metí en Wikipedia para informarme más sobre la endometriosis y descubrí que existía la Organización Española de la Endometriosis, y leyendo sobre casos de particulares, de pacientes, y de doctores profesionales totalmente especializados en la endometriosis, encontré al doctor Juan Gilabert y fui a su consulta. Me hizo la ecografía y enseguida me detectó el bultito de la endometriosis, de cuatro centímetros y medio. El doctor Gilabert fue quien me operó.

P. ¿Por qué cree que la Seguridad Social le dijo que no tenía la enfermedad?

R. El doctor Gilabert fue el que me dijo que, en general, la Seguridad Social no se estaba haciendo cargo de las operaciones de endometriosis y que para muchas mujeres es una enfermedad del silencio. La sufren muchas mujeres durante toda su vida. A mi, por ejemplo, si no me lo hubieran detectado me hubiera reventado el ovario, porque lo que hace la endometriosis es crecer y crecer y reventarte el ovario, o las trompas. Y claro, cuando ya tienes una hemorragia es cuando la Seguridad Social se hace cargo.

P. ¿Qué razón puede tener la Seguridad Social para no hacerse cargo de estas operaciones? ¿Razones económicas?

R. Seguramente. En mi caso, yo tenía un seguro contratado con SANITAS a través de mi empresa, y lo curioso es que esta póliza de SANITAS me cubría todo lo relacionado con la endometriosis y la operación por laparoscopia. Creo que la Sanidad pública no le da importancia a la enfermedad porque, como muchas mujeres la sufren y llevan muchos años sufriéndola, piensan que no pasa nada, que cuando tengan una hemorragia que vayan a Urgencias y listo.

P. Los expertos dicen que la endometriosis no tiene cura pero en su caso, una vez operada, ¿cómo se siente?

R. Tengo que ir a revisiones porque sí que me puede volver a salir. Incluso después de la operación, traté de quedarme embarazada de manera natural pero no lo conseguí. Volví a la consulta del doctor Gilabert y me hicieron dos inseminaciones, pero no me quedé embarazada. Me tuvieron que hacer una in vitro y ahora por fin estoy embarazada de tres meses.

P. De hecho, la principal consecuencia de la endometriosis es la infertilidad.

R. Sí. En mi caso, la endometriosis me había tocado mucho el aparato reproductor. A mi los médicos directamente me decían: “Vamos a intentar hacerte una inseminación o dos, como máximo, pero viendo los resultados te vamos a pasar directamente a hacerte una in vitro”. Cuando me hicieron la inseminación in vitro, analizaron la calidad de mis óvulos y no era buena; de los diez óvulos que me extrajeron, sólo cuatro eran aptos para poder fecundar.

La endometriosis es un problema muy serio, sobre todo hoy en día, que las mujeres retrasan su edad de ser madres. Yo empecé a buscar a los treinta años y entonces biológicamente tus ciclos no son tan buenos. Si a eso le sumas una endometriosis, que te revienta por dentro, directamente te quedas con las ganas de ser madre.

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