“La Escuela Libertaria pretende establecer un cambio en la sociedad a través de la educación”

Yolanda Sepulcre | Profesora de la Escuela Libertaria ‘La Esencia’

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Yolada, durante su estancia en las prácticas, llegó a la conclusión de que la educación tradicional tiene muchas carencias

Yolanda, durante su estancia en las prácticas, llegó  la conclusión de que la educación tradicional tiene muchas carencias

Yolanda Sepulcre (Elche, 1992) estudió Magisterio de Primaria. Ahora es profesora del centro de aprendizaje colectivo ‘La Esencia’, basado en la Educación Libertaria. Una educación que se adapta a la economía de las familias y se centra en el consenso entre docentes (acompañantes) y alumnos. La acompañante cree que más allá de las notas de los alumnos, está el aprendizaje y la vivencia de cada uno de ellos.

Pregunta. Por qué decidió dedicarse a este tipo de metodología y no a otra?

Respuesta. De mi experiencia como alumna y como profesora en prácticas observé que el actual sistema educativo no funciona correctamente. Como por ejemplo no veo lógico que solo un profesor se dedique a un montón de alumnos o que niños con necesidades especiales no puedan ser atendidos adecuadamente como se merecen. Los niños actualmente no están por la ilusión de aprender, sino por sacar una nota, que el padre no le chille y le pueda comprar todo tipo de cosas.

P. ¿Cuál es su objetivo?

R. La idea principal de la escuela libertaria es establecer un cambio en la sociedad a través de la educación. Pensamos que hay un problema en este ámbito puesto que se está educando para trabajar industrialmente bajo unos intereses del estado y del capitalismo. Además no se intenta fomentar las personas críticas con espíritu investigativo. Nosotros vimos esa carencia en el sistema, y decidimos actuar con esta nueva escuela alternativa. Aquí todo es más vivencial puesto que a través del juego, los niños aprenden mucho más. Tanto las escuelas libres como las libertarias son un avance y un paso adelante respecto al sistema educativo tradicional.

P. En este tipo de escuelas no son un docente como tal…

R. En efecto. Somos acompañantes. Acompañamos en el proceso de aprendizaje del niño y nos adaptamos a su ritmo. Si le cuesta más, nos adaptamos siempre, si por el contrario pide más material, pues se lo damos. Siempre a su ritmo. También potenciamos mucho las asignaturas de arte como la música, la pintura u otras parecidas. Creemos que son una pieza fundamental en su aprendizaje por su creatividad y nunca deberían desaparecer.

P. ¿Cómo se prepara una profesora de su metodología?

R. Se suelen realizar cursos. También leyendo sobre autores especialistas en este tema o aprendiendo de gente que ya tiene experiencia y te enseña. La Montessori y la Waldorf sí que tienen una metodología específica para tres y cuatro años pero implica una matrícula de más de mil euros anuales.

P. La motivación del alumno aquí es primordial…

R. Sí, totalmente. Al igual que el papel del acompañante es fundamental puesto que es él quien se encarga de que el niño quiera hacer unas cosas u otras según el criterio del mismo. Además, aquí no se premia con una nota ni algo por el estilo. En estas escuelas se aprende de un modo más vivencial y esto facilita al alumno el aprendizaje, y no el memorizar para poder sacar un examen adelante. En este sentido, utilizamos mucho el método Montessori, de forma que las matemáticas no sean simples números sino que el niño pueda aprenderlas con objetos, las manos u otras herramientas. Por tanto, las notas no existen en estas escuelas. Se realiza una evaluación integral del desarrollo de la persona. Aquí se evalúa no solo las materias, sino también el nivel de implicación de los niños o la colaboración con sus compañeros.

P. Si no hay notas, ¿existe un expediente para cada alumno?

R. No, el acompañante sobre la marcha lo va observando. La ventaja es que al ser tan pocos puedes hacer un seguimiento mucho más personalizado. También le vas tanteando, algo que a lo mejor hace dos años no quería hacer ahora está más predispuesto a ello. La cuestión es no obligar a una persona si no tiene ganas de hacer una determinada materia o asignatura

P. Y a la hora de hablar con los padres de cada uno, ¿cómo le explica el rendimiento de su hijo/a?

R. Eso es un problema. Los padres están acostumbrados a que les lleven un montón de fichas para que vean que ha aprendido un montón. Esta escuela al ser muy vivencial pueden pensar que sus hijos no han hecho nada. Pero eso también se ve en la satisfacción del niño y seguramente están más formados y tienen conocimientos más profundos. La idea es esa, que  tengan interés por preguntar, por saber y por comprender.


 

Alberto Alberola Selva

Mari Carmen Borrull Granero

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Ángel Cerdá Cortés

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