La gestión de las emociones en una empresa, fundamental

El objetivo de cualquier negocio es alcanzar el máximo beneficio posible, a día de hoy la gestión de personas es una pieza esencial para lograrlo

vygon
El mundo empresarial está en constante cambio. Y como sucede ante todos los cambios hay un proceso de adaptación a esas variaciones que cuanto más rápidas sean más eficaz será la actividad empresarial evitando así que, debido a la crisis económica que actualmente sufre el país, algunos negocios tengan incluso que echar el cierre.

Aunque existen muchos engranajes dentro de una empresa, uno en particular es de lo más importantes y como no, son los empleados. Un empleado o un trabajador es una persona que cede sus servicios a una organización empresarial a cambio de un salario, de lo contrario sería algo como la esclavitud. Pero es precisamente eso, como reconoce José Burgos, graduado en Relaciones Laborales y Responsable de personas y desarrollo organizativo en VYGON España, “personas”, aunque para completar la definición subjetiva el propio Burgos asegura que “las personas son una ventaja competitiva dentro de una empresa”.

Es decir, el papel de los trabajadores es esencial. Es el motor la actividad. Son quienes, en mayor en menor grado, hacen posible que el producto o servicio se planee, se ejecute y se deje listo para su venta.

Mª Ángel Díaz, presidente de ASNIE: “Ahora ponemos en valor el clima laboral porque se ha comprobado que tiene un impacto positivo en los resultados”

Así que es una parcela del negocio importante que tendrá que estar lo más sana posible. Con lo cual conlleva una gestión. Mª Angel Díaz, Presidente de la Asociación Nacional de Inteligencia Emocional (ASNIE), asegura “que el perfil del profesional encargado de gestionar las emociones de los empleados no es nuevo”. “Siempre ha habido empresarios que se han preocupado por sus trabajadores y han creado un buen clima. Ahora lo ponemos en valor porque se ha demostrado que realmente tiene un impacto sobre los resultados”, comenta Díaz.

Un buen clima laboral es esencial a la hora de llevar a cabo una actividad empresarial. Mantener unos vínculos sanos entre los empleados, que el trabajador vaya contento a su puesto de trabajo, que sea feliz, va a permitir que sea más productivo. Como comentaba Díaz, esto ya existía antes, “lo que pasa es que ahora se le pone nombre y apellidos”.
“La clave está en hacer sentir al trabajador que su tarea es importante”

Una de las claves según argumenta José Burgos es “hacer sentir al trabajador que su tarea es importante, que sirve, que aunque parezca evidente, hay que recordárselo con diferentes acciones”. Esto conllevará un mayor grado de eficacia en la actividad que realiza. Miguel Ángel Díaz asegura que “un trabajar en un nuevo puesto de trabajo ve el nivel que tiene que dar para que no le despidan, y a lo mejor ese nivel es el 80% de su capacidad”. “Se trata de hacer sentir bien al empleado, de que se sienta cómodo, de darle, para luego recibir, y seguro, estoy convencido, de que ese empleado si está contento con el trato por parte de dirección dará el 100% o incluso más”, completa el Presidente de ASNIE.

Meditación y actividad física
El clima laboral es importante. Que las personas estén a gusto se ha comprobado que tiene un impacto positivo en la cuenta final. “Hay estudios ya de cómo es el impacto del clima laboral de un equipo en la productividad de ese equipo, con datos bastante significativos. Un equipo contento va a rendir hasta un 30% más”, relata Díaz.

Para gestionar estas relaciones, para dar salubridad a un equipo de trabajo y aumentar así el rendimiento de los empleados existen varias actividades. Entre ellas la meditación la cual llevarla a cabo durante “10 minutos antes de comenzar la jornada laboral es muy beneficioso. Si yo estoy mejor, trabajo mejor”, comenta Miguel Ángel. De hecho, en la empresa en la cual José Burgos desarrolla su actividad profesional se han hecho talleres de maindfunless –un tipo de meditación- para los empleados. “Hicimos un programa por el cual se entrenasen todas las competencias definidas a través de la meditación, con los ejercicios de conciencia plena y crecimiento personal”, comenta Burgos quien advierte que todas estas actividades “no tienen que hacerse por hacer”, sino que “conllevan una valoración posterior en base a ver si es beneficioso o no”.

Borja López: “La actividad física te libera del estrés del trabajo y te hace más productivo”

Otra de las herramientas por la cual se pueden mejorar estos vínculos y ya hay empresas que así lo realizan es integrar la actividad física dentro de la jornada laboral –o antes o después- aunque para Miguel Ángel Díaz “es algo beneficioso pero el problema reside en cómo integrarlo y combinar el horario laboral con el del físico, si se puede, todo suma”.
En el caso de una reconocida empresa ilicitana, desde hace un año sí se ha podido combinar y sus trabajadores realizan sesiones físicas en diferentes horarios. Borja López, graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y entrenador personal, es uno de los encargados de llevar a cabo estas sesiones ‘nómadas’ en dicha empresa. “Los empleados, lo que transmiten es que están muy contentos, es su hora de desconexión y, aparte de mejorar su condición física, a nivel mental también es muy beneficioso porque se libera el estrés y se rinde más”.

itraining

López destaca “las relaciones de los empleados cuando llegan a las clases de actividad física”. “Hay un ambiente muy bueno, porque además ya no hacemos ejercicio en sí, como algo serio, sino que jugamos con los trabajadores”, explica el propio López lo que coincide con la visión de Burgos en que “al empleado hay que darle tiempo para jugar”.

Desde la cima del organigrama
Ahora bien, todo esto va en función de la política de la empresa. Estas iniciativas que van a conllevar resultados positivos tanto en el día a día como en los resultados tanto de la propia actividad como en los datos económicos tienen que estar promovidas desde arriba y es en lo que tanto Díaz como Burgos coinciden. “Estas prácticas destinadas a mejorar la calidad de las relaciones de los empleados, a aportar valor a la empresa y, en definitiva, a ser más eficaces traduciéndose en la cuenta final, “tienen que creérselas la dirección general de la empresa”, de lo contrario esta gestión está condenada al fracaso.

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