Futuro entre rejas

Los responsables de centros de menores denuncian que los jóvenes internados no posean representación durante el proceso judicial

 

Menores trabajando en la  Fundación Diagrama / Fotografía cedida por la Fundación Diagrama

Menores trabajando en la Fundación Diagrama / Fotografía cedida por la Fundación Diagrama

La reforma de la legislación sobre el menor está integrada por dos normas, la Ley 26/2015, de 28 de julio, de Protección a la Infancia y a la Adolescencia, publicada el pasado 29 de julio y la Ley Orgánica 8/2015, publicada el pasado 23 de julio. Esta norma reforma una veintena de leyes, modificando desde el sistema de adopción y acogimiento hasta las pensiones de orfandad, las condiciones de los centros para chicos con trastornos de conducta o el derecho de escucha en los procedimientos judiciales. Las reformas en este último apartado, el de jóvenes internados en centros correccionales, han causado revuelo entre los profesionales del sector, quienes aseguran que tanto el proceso y trato de los jóvenes que están en un reformatorio, como la ayuda para reinsertarlos en la sociedad, han sido olvidados por la Justicia.

Según explica la abogada en la sede española de la Fundación Sur Argentina,  Laura Musa, el sistema judicial español mediante la actual Ley del Menor dota de un uso erróneo a los correccionales, ya que se emplean como centros de hacinamiento para jóvenes bajo una ley de doble filo: “Estamos ante un sistema bastante atrasado, ya que en la actualidad tenemos vigente una ley en la cual se explica que hasta los 16 años los menores de edad son inimputables. Sin embargo, dentro de la misma Ley hay un artículo que le “da la vuelta” a este sistema e indica que si los adolescentes o menores de edad están en situación de riesgo moral o material, el juez puede abrir un expediente tutelar y enviarlos directamente a un correccional”, añade Laura Musa.

Esta abogada especializada en Derecho Penal del Menor explica que existe una necesidad de revisar la actual Ley, la cual dejaba a los jóvenes sin representación judicial ni opción a conocer sus derechos: “Cómo puede ser que ese chico, sin causa ni proceso y sólo bajo la opinión de su tutor, acabe en un centro de menores. Esto tan surrealista ocurre porque se cumple la Ley, no tienen la edad suficiente para ser responsables de sus actos, por lo que no van a la cárcel”, indica la abogada.

 

Normativa para los jóvenes

Como novedad importante dentro de la reforma en La Ley del Menor,se regula en el nuevo Capítulo IV del Título II de la Ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor, el ingreso de menores en centros de protección específicos para menores con problemas de conducta en los que esté prevista. Estos centros de protección a la infancia tienen en cuenta las especiales características, complejidad, condiciones y necesidades de estos menores, que requieren de una intervención especializada. Estos cambios en la Ley no han sorprendido a los profesionales del sector, quienes ya clamaban la necesidad de que la Justicia y los centros de menores cooperaran durante las intervenciones a los jóvenes: “El error más importante es que estamos incomunicados. Es fundamental que se trabaje en consonancia entre Sanidad,  Servicios Sociales, Justicia y Educación, tanto centros educativos como centros correccionales. Tenemos que darnos a conocer más y trabajar con transparencia, así como utilizarnos los unos a los otros para ofrecerles un mejor futuro a esos chicos”, explica el Presidente de la Fundación Diagrama, Emilio Calatayud, quien hace hincapié en la necesidad extrema que, hasta ahora, había de tratar a los jóvenes que iban a ser internados por grupos formados por “psicólogos, educadores y trabajadores sociales”.

Pese a que la llegada de la nueva normativa, la cual regularía un proceso judicial antes de entrar a un correccional, ha supuesto un cambio drástico en la Ley del Menor, los expertos indican que no es suficiente y que dicha “transformación” no implica una mejora: “Seguimos con una Ley de Menores que está destinada al control social de los jóvenes y sus familiares, y no a la defensa de los derechos de esos chicos”, indica la abogada del menor Laura Musa.

 

El proceso de reinserción

Menores trabajando en la Fundación Diagrama / Fotografía cedida por la Fundación Diagrama

Menores trabajando en la Fundación Diagrama / Fotografía cedida por la Fundación Diagrama

Si bien la actual legislación ha comenzado a regular una normativa que ampara al menor que va a entrar en un correccional; el proceso final, el de reinserción a la sociedad ha quedado en el olvido. Los centros de menores ven su función como la de una cárcel para los más jóvenes: “A nuestro centro llegan chicos que igual se han pegado con otros, o igual han cometido un hurto a mano armada. ¿Quién separa entre un delito y una mera reyerta entre niños del barrio? ¿Por no se nos cuestiona antes de entrar en un proceso judicial que envíe ese chico a nuestras instalaciones? Ese es el grave problema dentro de los centros de menores en España”, explica el presidente de la Fundación Diagrama.

Los responsables de estos centros en España concluyen que tanto el proceso por el que el niño entra en un correccional, como su reinserción en la sociedad son igual de importantes y es necesaria una completa dedicación por parte de la Administración: “Todo es un proceso de trabajo con el niño o la niña. No se basa en apartarlos de la sociedad a esperar que crezca y se marchen por sus propios medios. De esta manera, sólo encerramos infractores que cuando salgan serán delincuentes”, explica el señor Calatayud.

Una buena educación en los centros de menores es vital para que el joven acepte la experiencia y aprenda de sus errores. El equilibrio, según explica la psicóloga especialista en menores, Sonia Quiles, se encuentra en tratar a esos jóvenes como adultos sin olvidar que son niños: “La Justicia actual peca de ser muy reduccionista, se estigmatiza al niño por lo que ha cometido y ya está. Lo correcto sería explicar al joven cualquier intervención o cualquier proceso, porque es su derecho”, indica Sonia.

La sociedad actual está marcada por los prejuicios que ella misma construye. Uno de ellos es el conocimiento generalizado que se tiene sobre los centros de menores, pero la realidad es totalmente distinta. Es este motivo por lo que expertos en menores y responsables de esos centros luchan cada día: para que quede patente que los jóvenes internados pueden cambiar su vida, con o sin la ayuda de la Justicia.

 

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