“La jornada continua y la supresión de los deberes son medidas positivas, pero insuficientes”

MANUEL GARCÍA, docente y tutor de 2º de primaria en el colegio público Gómez Navarro de Novelda

Manuel García reflexiona sobre el panorama actual de la educación, a la que se dedica profesionalmente desde hace más de 30 años.

Manuel García reflexiona sobre el panorama actual de la educación, a la que se dedica profesionalmente desde hace más de 30 años.

El ámbito educativo y los intentos de reducir la presión que éste ejerce sobre el alumnado ocupan las primeras líneas de debate desde hace semanas. A la reciente implantación de la jornada continua en la mayoría de colegios públicos de la Comunidad Valenciana se le ha unido la polémica guerra contra los deberes de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado (CEAPA). Además, los interrogantes respecto a si la carga educativa de nuestro sistema es la adecuada se han multiplicado con la repentina demanda del Congreso de derogar la LOMCE y sus revalidas. Manuel García, tutor del segundo curso de primaria en el colegio público Gómez Navarro de Novelda y docente avalado por más de 30 años de ejercicio profesional, comparte esta visión y manifiesta la necesidad de un acuerdo que establezca un sistema educativo razonable, soportable y duradero. “La escuela y sus alumnos no pueden asumir con éxito una alta cantidad de materias si los medios disponibles son insuficientes”, sentencia.

Según datos de la Conselleria de Educación, 303 colegios públicos valencianos aprobaron el pasado 15 de septiembre la implantación de la jornada continua y ya están empezando a ponerla en práctica. 257 de esos centros se encuentran en Alicante, donde el 73% de los padres estuvieron de acuerdo en establecer el nuevo horario. Manuel García considera que esta jornada es más ligera y llevadera para los alumnos y confía en que su efecto será beneficioso: “Los resultados están por ver, pero yo no he escuchado que en ninguna comunidad autónoma con este horario los resultados académicos hayan sido peores tras la inclusión de la jornada continua”. García aplaude que la Generalitat haya escuchado las demandas de padres y centros y se haya decidido a regularlas, en favor del avance hacía un sistema educativo consensuado, ya que la Comunidad Valenciana era de las pocas comunidades autónomas de España (junto a Cataluña y el País Vasco) que aún no ofrecía la posibilidad de funcionar con este horario.

El éxito en la consulta a padres y madres de alumnos sobre la jornada continua fue rotundo, alcanzando una media de 85,84% de votos positivos en toda la comunidad. El profesor noveldense celebra ese triunfo (especialmente en su localidad, donde se alcanzó una media favorable del 88% entre los cuatro colegios consultados). Sin embargo, considera que el proyecto debería haberse planteado de una manera más ambiciosa a nivel local: “El éxito social de este cambio hubiera sido mucho mayor si el Ayuntamiento lo hubiera aprovechado para entroncar un proyecto propio que coordinara las actuaciones posteriores a la implantación del nuevo horario lectivo en el municipio”.

El docente también aporta ciertos matices a la intención de la huelga de deberes convocada por la CEAPA para el próximo mes de noviembre, que seguirá el modelo de la protesta de la Federación de Consejos de Padres de Alumnos de Francia (FCPE) en 2012. Un estudio elaborado por la asociación española de padres señala que sus hijos tienen dos horas y media diarias de tareas fuera de clase, circunstancia que García tacha de “barbaridad”. Sin embargo, no descarta la opción de dar un repaso moderado a la lección en casa. Y añade: “La jornada escolar es suficiente para trabajar la carga lectiva, pero cuestiones tan importantes como el desarrollo del gusto por la lectura deben reforzarse fuera del aula”. El maestro se muestra convencido de que el acceso a la cultura se consigue a través de la lectura y afirma que en las escuelas no disponen de tiempo suficiente para inculcar este hábito, imprescindible para él.

Aunque si hay algo imprescindible para este docente es, sin duda, la necesidad de establecer un sistema educativo razonable y definitivo, abandonando los continuos y repentinos cambios legislativos de los últimos años. Valora las recientes regulaciones y demandas como síntomas de una actitud favorable por parte del gobierno autonómico y de los colectivos de padres, pero no las considera suficientes: “Ni suprimiendo los deberes ni estableciendo la jornada continua vamos a acabar con los problemas de la escuela. Nunca tendremos el modelo educativo que queremos si nos limitamos a poner parches”. Como solución óptima, García propone un proceso de reflexión y consenso entre instituciones, escuelas y padres que dote al sistema educativo de las condiciones necesarias para que alcance el éxito que se le reclama.

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