Libertad como el jazz para elegir tu propio estilo musical

Alumnos improvisando antes de salir a la actuación | Alba Otero

Alumnos improvisando antes de salir a la actuación | Alba Otero

Entro al pequeño salón de actos del conservatorio musical Ana María Sánchez de Elda (Alicante), donde tendrá lugar la audición de Jazz impulsada por el profesor José Carlos Luján. Los alumnos junto al instructor empiezan a colocar todas las sillas y atriles, mueven el piano de cola, montan la batería… Todos ellos empiezan a desenfundar sus instrumentos y afinarlos.  Las butacas permanecen vacías pero las dos primeras filas están ocupadas por los estuches de los instrumentos, algunos de ellos cuando terminan de afinar el instrumento empiezan a improvisar, parece que el Jazz envuelve a todos de su alegría y ritmo. El profesor empieza a animar el ambiente mientras prueba el micrófono, sin previo aviso coge su saxofón e interpreta al mismísimo Michael Breker, uno de sus saxofonistas favoritos con un toque de smooth jazz. Sus pupilos quedan anonadados al verle vibrar con la melodía, es un sentimiento de verdadera pasión por la música.

Los padres deseosos de ver a sus hijos tocar, esperan a las 18:15 de la tarde en el vestíbulo, algunos fuman en la puerta. La noche ya ha caído sobre el municipio alicantino, el evento dará comienzo a las 18:30 y sin más demora; todos nos adentramos al pequeño habitáculo. Las mochilas donde se guardan los instrumentos habían desaparecido todos permanecían sentados y preparados para el recital. Antes de comenzar la clarinetista, Ana Belén Pérez, me confesaba: “Es mi primer recital de jazz espero que todo el esfuerzo de un año se vea recompensado”.

Los itinerarios que son de un estilo musical diferente al clásico son de un año, solo 365 días para experimentar si es tu estilo musical y es lo que quieres abordar cuando llegues al superior. “El curso de Jazz se da en el último año de grado medio de conservatorio y justo cuando empiezas el superior puedes elegir la modalidad que prefieras” me explica el profesor Luján, “esto es un problema porque hay chicos que llegan a dejarse la carrera musical porque el clásico no les llena y no llegan a encontrar su estilo propio”. Profesores como él desean aprovechar el potencial de sus alumnos, ellos son la nueva transición en los conservatorios.

Me explica el profesor Luján, “esto es un problema porque hay chicos que llegan a dejarse la carrera musical porque el clásico no les llena y no llegan a encontrar su estilo propio”

La audición va a dar comienzo se apagan todas las luces y solo se encienden las del escenario comienza el piano abriendo la sinfonía, es un swing de la década de los 40’, en concreto, la canción C-Jam Blues. Cada alumno se levanta para hacer su solo, es todo pasión y te envuelven de un ritmo que solo quieres levantarte y disfrutar con ellos de esa energía que te llega. Siguen con otros temas, se escucha jazz fusión, latín jazz, incluso, un rock. A pesar de todo, todas estas composiciones que te envuelven y te dan ganas de bailar, de repente todo el ambiente se vuelve más elegante y pasional, la velada llega a su culminación con la única sinfonía cantada, The man I love, interpretada por Elena Moya. Una chica joven que me cuenta que lleva 4 o 5 años dedicándose profesionalmente a la música; Elena concluye la canción  con una voz prodigiosa llenando el escenario, la sala en ese momento se volvió grande y esplendorosa. Como ella misma me afirmó: “El jazz es un movimiento musical que me transmite elegancia a la par de soltura y libertad musical”.

Elena Moya me afirmó: “El jazz es un movimiento musical que me transmite elegancia a la par de soltura y libertad musical”

Al final del espectáculo todos nos pusimos en pie ante tal recital, los jóvenes tenían otra expresión en la cara, todos y cada uno de ellos sentían el jazz y estaban conectando con el público. Veo a padres hacer fotos emocionados, me miro mis brazos y tenía los pelos de punta nunca pude imaginar que un evento tan común podría envolverme de un sentimiento a la par de único, indescriptible.

Todos los músicos necesitan su base de clásico para comenzar pero llegados a cierto punto deberían buscar su propio estilo y conformarlo como suyo. Existen muchos jóvenes con gran potencial y muchos de ellos no llegan a lo que quieren porque les exigen aptitudes que no tendrán que desarrollar en lo que realmente quieren dedicarse. Como el mismo movimiento musical del que estamos hablando, el jazz, que te transmite libertad y desosiego, los profesores que conforman los itinerarios deberían prestar más atención a estas prestaciones y crear jóvenes con ganas de explotar todo su potencial.

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