“La mayoría de los niños en nuestras aulas son de tez morena y se les da un color rosado”

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Nancy Estrada/ Por Juliana Arroyave

Nancy Estrada, licenciada en Magisterio Infantil y en Psicología con énfasis en Desarrollo Familiar. (Audio)

Nancy Estrada, licenciada en Magisterio Infantil y en Psicología con énfasis en Desarrollo Familiar por la Universidad Luis Amigó de Medellín, Colombia, nació el 13 de febrero de 1973. A la edad de 24 años fundó el Centro Infantil Montesca y ha dedicado la mayor parte de su carrera a dar charlas y talleres orientativos a padres y profesores de escuelas infantiles en su país natal, actualmente reside en Valencia, España. El racismo es un fenómeno global y esta psicóloga opina que en América Latina se produce por diversos factores como la ignorancia y la incomprensión. También explica que cuando se presenta en los niños o niñas es un comportamiento aprendido.

Pregunta: ¿Cuáles cree que son las fuentes del racismo en América Latina?

Respuesta: En la sociedad latinoamericana existen muchos factores. La intolerancia, por ejemplo, está muy unida al racismo que, a su vez, proviene de la ignorancia del pueblo y de la incomprensión, lo que provoca odio y violencia. La superioridad influye también, ya que en ocasiones surge la creencia por parte del racista de que él es superior a otras personas. Así mismo, los prejuicios son muy aplicados, puesto que se tiende a generalizar, destacar y encasillar en estereotipos sin conocer a las personas realmente. Por último, la influencia de la xenofobia es muy importante, dado que es esa manera de enfocar la hostilidad y el odio hacia las personas que son de otro lugar cuando los consideramos extranjeros. En nuestro caso, diría yo que, es ridículo porque en la mayoría de los países latinoamericanos hay una gran cantidad de personas de tez morena, así que pensar que un moreno es extranjero es ilógico.

Además, como dice un viejo dicho: “Decirle ‘negro’ a un ‘negro’ no es racista, racista es pensar que decir ‘negro’ es racista, porque asumes que ser ‘negro’ es malo”.

P: ¿Por qué los niños tienen actitudes racistas?

R: Estoy convencida de que son comportamientos aprendidos en la familia, en la escuela, en el parque, es decir, en el roce social de los niños, en su día a día. A pesar de que las personas nacemos libres de prejuicios, después la sociedad nos separa por religión, dinero, creencias sociales o políticas…

P: Hablando de esas tendencias, existen palabras en español que contienen en su significado atributos racistas, como es el caso de “color carne”. ¿Cómo se entiende allí este color?

R: En Colombia, mi país, se le dice “color piel” a lo que aquí se suele llamar “color carne”. Lo irónico es que los maestros no nos detenemos a pensar en que la gran mayoría de niños que tenemos en nuestras aulas son de tez morena e incluso así, se les entrega un color casi rosado y se les dice que es color piel, sin darnos cuenta que los estamos excluyendo. Aun así estoy convencida de que los maestros no lo hacemos con el ánimo de menospreciar u ofender, son costumbres que se tienen, que han perdurado a lo largo del tiempo y que nadie se ha percatado de ello para cambiarlo.

P: ¿Se sienten discriminados los niños que tienen la piel oscura?

R: Creo que no, los niños no tienen este tipo de prejuicios o preocupaciones. Es luego, cuando se hacen mayores, casi en la adolescencia, cuando empiezan a inquietarse por estas cosas. En los pequeños, de hecho, llama más la atención aquellos que son pelirrojos o albinos, ya que estos son una minoría y destacan más.

P: ¿Por qué cuando se hace referencia al racismo, siempre se enfoca en personas de piel oscura?

R: Porque nuestra sociedad está más marcada por los tiempos de la esclavitud y las negritudes. En mi tierra se dice negritudes sin el ánimo de ofender y sin que sea una manifestación de insulto o de maltrato, de hecho hay conciertos llamados conciertos de las negritudes, en los que todos los cantantes son de piel morena que tocan una música encantadora. También hay campañas del gobierno para la inclusión social y la lucha contra la discriminación y el racismo. En nuestra época es casi inherente asociar el racismo a negro y se deja de lado otras diferencias físicas.

P: Últimamente, se habla mucho de bullying en las escuelas, ¿cómo diferenciarlo de un incidente racista?

R: Un incidente racista y un bullying son dos tipos violencias diferentes y con distintas motivaciones. El primero puede presentarse como un hecho aislado o puntual y no necesariamente repetirse en el tiempo. En el segundo, el menor se convierte en víctima al estar expuesto al maltrato de manera repetida, siempre le quitan la comida, le molestan por su físico o sus gafas, es decir, cada día sufre una agresión diferente de parte de una o varias personas.

P: ¿Cómo cree que se debe abordar el racismo a través de la educación?

R: El comportamiento de un niño es el resultado de un largo aprendizaje, como he comentado antes. El aprendizaje en casa, con la familia, la relación con la escuela y con todo su medio más cercano es fundamental y, por ello es esencial enseñar siempre conductas que no sean racistas. Sin embargo, también es muy importante prepararle para reconocer qué tipo de conductas sí que lo son, para que puedan identificarlas y corregirlas, teniendo siempre como finalidad que se dé cuenta de que todas las personas gozan de los mismos derechos, y de que el color de su piel, de sus ojos o de su pelo no hace a unos mejores que otros.

Por: Tania Colás Dalda, Eloisa Castro Serrano y Juliana Arroyave Salazar

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