La mejor medicina, una buena alimentación

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La alimentación como una alternativa a los fármacos/ By Flickr CC

Desde la prehistoria han existido las enfermedades, los curanderos y las muertes. Y la mejor solución entonces eran los remedios naturales o la alimentación. Pero como bien dijo  Hipócrates: “Que tu alimento sea tu medicina, y que tu medicina sea tu alimento”. Sin embargo, ahora tenemos medios suficientes para poder solucionar los problemas que dan esos padecimientos. Aunque también hay que pensar, que antes la dieta era mucho menos dañina que la de ahora, con tantos aditivos y sustancias poco recomendables. Por esta razón, mucha gente cree que siguiendo una dieta saludable y natural se podrían evitar, mejorar o curar enfermedades como la artritis reumatoide e incluso el cáncer.

Como ejemplo tenemos el caso de Antonio Pérez Gil  que con 56 años sufre artritis reumatoide (AR). O mejor dicho, sufría, porque gracias a una dieta basada en la alimentación natural, ha conseguido reducir totalmente los daños que le causaba la enfermedad.

A Antonio le diagnosticaron la enfermedad hace 4 años, tras la realización de unos análisis de sangre. Sin embargo, algunos síntomas ya le venían arrastrando desde hacía tiempo: “Apenas podía andar, casi no podía ponerme un zapato, me sentaba muy rígido y me costaba mucho bajar las escaleras”.  Como tratamiento le recetaron Metotrexato, unas pastillas que son pequeñas dosis de quimioterapia y con las que estuvo  solamente 6 meses. Aparte de los numerosos efectos secundarios, la medicación no le convencía, por lo que comenzó a buscar otro camino.

En el inmenso mundo de Internet, Antonio encontró un consultorio que se basaba en el libro “La alimentación la tercera medicina” del doctor Yan Signalet. En el sitio web había varios casos de artritis reumatoide que se curaron gracias al método de Signalet. Éste método consiste en evitar la ingestión de azúcar, harina, cereales (exceptuando el  arroz), sal y lácteos. Cuando Antonio vio todo aquello, no pudo evitar ponerse en contacto con Alfonso Estudillo, el director del consultorio web.

“Apenas podía andar, casi no podía ponerme un zapato, me sentaba muy rígido y me costaba mucho bajar las escaleras”

Después, Antonio informó a su doctora de la idea del nuevo régimen, y  según él la doctora “se reía en mi cara”. A pesar de todo, él comenzó la dieta, ya que no veía que la solución estuviera en las pastillas: “Hoy en día están empeñados en que el secreto de la salud está en las máquinas, la quimioterapia, los fármacos…y están equivocados, porque la solución siempre está donde siempre ha estado, en la alimentación”. Con el tiempo, las mejoras eran cada vez más evidentes, y Antonio hace tan solo un año consiguió realizar el Camino de Santiago corriendo.

Al igual que la doctora de Antonio, parece que muchos médicos occidentales infravaloran todas esas opciones que son menos perjudiciales para los seres humanos. Según el doctor Rubén García: “Muchas de las alternativas naturales no están comprobadas científicamente. Por tanto no hay una certeza de que funcionen. A lo mejor a la hora de la práctica, sus efectos pueden variar y puede darse una situación de descontrol”.

Pero la alimentación no se queda en enfermedades como la artritis reumatoide. Para la doctora Odile Fernández una buena dieta le ha supuesto la curación de su propio cáncer de ovarios. Según cuenta en su blog: “La quimioterapia cuando hay metástasis tiene una utilidad limitada y yo creí que necesitaba algo más para complementarla”. Las posibilidades de supervivencia no eran muy elevadas. Y por ello se propuso cambiar radicalmente su rutina alimenticia.

Gracias a la quimioterapia, al cambio de dieta y a una actitud positiva frente a la enfermedad, consiguió liquidar al cáncer. Por ello, Odile trata día a día de ayudar a la gente a través de su página, con sus recetas anticáncer.

Nerea Aranda, es una de sus seguidoras. Esta joven estudia Medicina en la Universidad Miguel Hernández en el campus de San Juan. Hace tan solo dos años le detectaron dos bultos en las mamas, uno en cada una. Tras el proceso habitual en estos casos (ecografías, consultas con el cirujano, la ginecóloga etc.), la operaron, ya que los tumores tenían el tamaño necesario para la intervención.  Sin embargo, al año le aparecieron otros 3 bultos más, y esta vez en una misma mama.

Ante esta situación, Nerea se encontraba muy confusa y frustrada. No quería volver a pasar por quirófano: “Una cicatriz es pasable, pero cuando empiezan a hacer cicatrices pues ya no me hacía tanta gracia”. Lo ‘bueno’ de sus bultos es que eran hormonales, de modo que la estudiante de Medicina se planteó eliminar toda hormona externa. Es decir, que no generara su cuerpo: “si de por sí yo ya tenía unos receptores hormonales que provocaban la aparición de esos bultos, pues quería intentar no aumentar los niveles de hormonas más de los que tenía yo.”

Ella le comentó la situación a su cirujano, que le dijo que le parecía una tontería, pero que probase. Y además, también consultó con su ginecóloga, quien al contrario que el cirujano, le apoyó y le animó con la idea. Así fue como Nerea comenzó con su nuevo régimen, basado en pescado, huevos, productos lácteos, frutas y verduras. La carne, la manteca de cerdo o la leche de soja son alimentos que quedan totalmente prohibidos en su dieta.

“Si justo cuando das un cambio a tu dieta, te dejan de crecer bultos, yo quiero atribuirlo a la dieta”

Pasados 5 meses, Nerea pudo comprobar que los tres últimos bultos no habían crecido y comenzó a creer que la dieta había tenido éxito: “Si justo cuando das un cambio a tu dieta, te dejan de crecer bultos, yo quiero atribuirlo a la dieta. Pero me gustaría comentarlo con más especialistas para ver si realmente tiene una base científica”. Lo que Nerea tiene claro es que ahora mismo no dejaría la dieta, para no arriesgarse a que los bultos crezcan más y tenga que volver a quirófano de nuevo.

Quizás, la alimentación no cure del todo nuestros problemas, pero está claro que es la base de ellos. Según Antonio Gil: “La única manera de curar una enfermedad es volver a tus orígenes y ver lo que has hecho mal para volver a regenerarlo bien.” Y aunque haya que combinar la alimentación con los fármacos para curar del todo la enfermedad, una buena dieta siempre va a mejorar nuestra calidad de vida.

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Una alimentación equilibrada puede ayudar a solucionar muchas enfermedades/ANAÍS CANO

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