La meta inalcanzable de ser escritor

Imaginemos por un momento una habitación, o un vagón de tren, o una cafetería, el lugar no importa. Lo que debemos construir en nuestra cabeza es la imagen de un espacio repleto de gente. Imaginemos que todas esas personas no pueden argumentar sin recurrir a levantar la voz, imaginemos que no saben vislumbrar otros puntos de vista, imaginemos que les cuesta expresarse y encontrar las palabras adecuadas. Todos esos individuos no estructuran sus pensamientos, algo que desde pequeños deberían haber aprendido gracias al modelo “Introducción-Desarrollo-Nudo-Desenlace” mientras leían cuentos. Así sería toda la sociedad si no leyera, porque esa práctica no solo entretiene, sino que la lectura también “amuebla la cabeza”, como diría un profesor de primaria.

Aunque las cifras, generación tras generación, aumentan, España sigue teniendo una gran parte de la población que no lee nunca o casi nunca. El barómetro del CIS publicado a finales de 2014 refleja que son 35 de cada 100 encuestados los que no suelen tocar, o no tocan, ni un libro. Cientos pueden ser los motivos por los que ese 35% de personas que han respondido a la encuestan prefieren pasar sus horas libres realizando otras actividades. El dueño de la librería Ali i Truc, que durante 38 años ha repartido libros a los ilicitanos, comenta que si no les interesa la lectura es porque no la conocen.

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Un 35% de los encuestados por el barómetro del CIS reconoce no leer nunca o casi nunca / Foto: María Díaz

En el caso de Elche, la escritora ilicitana Maribel Romero replica que en la ciudad de las palmeras también se lee muy poco, incluso que el porcentaje podría ser mayor, y que esto se debe a que Elche ha sido siempre una ciudad muy industrializada. Para Romero, hasta ahora sus paisanos no poseían una elevada formación, algo que iba ligado a los hábitos de lectura. Esta idea también se comparte en el informe elaborado en 2012 Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España desarrollado por la Federación de Gremios de Editores de España. Según las conclusiones volcadas en el informe: “El nivel de estudios que tiene la población es determinante en el porcentaje de lectura. Así, son los universitarios los que mayor porcentaje tienen de población lectora”.

Pese a los datos del número de lectores activos en España, muchos escritores siguen aventurándose a publicar sus obras. Los que son de ciudades medianas y pequeñas se enfrentan a un viejo dilema al terminar su manuscrito, ¿es más fácil publicar en grandes urbes como Madrid o Barcelona? El análisis Panorámica de la edición española de libros publicado en 2013 señala que las comunidades autónomas que más obras literarias editaron ese año fueron Madrid (35,5 %) y Cataluña (30,8 %). A gran distancia se situaron Andalucía (13,5 %), la Comunidad Valenciana (4,6 %) y Galicia (3,8 %). Sin embargo, los datos no revelan la dificultad de publicar en una u otra comunidad autónoma, el librero Paco Trigueros piensa que no es más difícil publicar en Elche que en otros lugares. El escritor ilicitano Manuel Segarra, que entre su rutina se encuentra la lucha por dar a conocer sus novelas históricas y su reciente libro de humor y de guerra de sexos, cree que la única ventaja de las grandes capitales es el elevado número de “contactos”.

“Atrapar” una editorial y promocionar el libro son los mayores obstáculos con los que se topa un escritor tanto en Elche como en el resto de la geografía española. Maribel Romero señala que existen dos vías para hallar un modo de publicar. La primera es intentar contactar con las editoriales, aunque indica que estas, muchas veces, ya tienen contratos pactados para largos periodos de tiempo con autores, por lo que no aceptan otros manuscritos. La segunda vía es concursar en certámenes, que es el canal que suele utilizar esta ilicitana que ha quedado finalista y ha sido ganadora tanto de premios discretos como de premios prestigiosos. Uno de sus últimos libros, El peso de las horas, fue finalista al premio Azorín y gracias a ello consiguió la publicación. No obstante, esta vía es incluso más complicada ya que el escritor debe competir con cientos de sus compañeros para ganarse un puesto casi inalcanzable.

En cuanto a la promoción del libro, Manuel Segarra apunta que no todo el trabajo está en manos de la editorial, es el propio escritor quien tiene que asistir a firmas, a ferias y a presentaciones. También indica que las redes sociales son la mejor arma de promoción del libro y que estas las controla el autor, no la editorial.  No todo son malas noticias, en la actualidad están surgiendo editoriales pequeñas que apuestan por escritores nóveles, una de estas, ECU, es la editorial que ha elegido Segarra. El escritor se muestra optimista ante la situación y señala que aunque años atrás las tiradas rondaban los miles de libros, en la actualidad un autor puede lanzar ediciones de 500 ejemplares. De hecho, según los datos del INE, la tirada media de un libro literario en 2010 era de 2.081 ejemplares mientras que en 2013 esta se redujo hasta los 952.

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Cientos de libros descansan en las estanterías de Ali i Truc / Foto: María Díaz

Escritores en su tinta

Escritores en su tinta es el nombre que le concedió el periodista radiofónico José Martinez al grupo de escritores ilicitanos que creó hace más de dos años. En la actualidad cuenta con 40 miembros, pero solo 30 forman parte activa del grupo. Los componentes se reúnen cada martes en la cafetería de la estación de tren de Elche y hablan sobre sus experiencias con las editoriales. Martínez considera que desde que los escritores están en el grupo venden más libros, ya que organizan encuentros de autores a los que acuden potenciales lectores.

¿Editorial o autopublicación?

Cuando una editorial publica un libro, se encarga de su promoción y de que esa historia inunde todos los rincones del país. Con la autopublicación es el propio escritor quien tiene que cargar con todo el trabajo. La ventaja de esta última es que el autor no tiene que pelear con las editoriales consagradas para que le presten atención. La mayor desventaja, según comenta Manuel Segarra, es que un escritor no cuenta con una cadena de distribución, por lo tanto esos libros no traspasarían grandes horizontes, se quedarían en lo local o incluso, tal y como bromea el ilicitano, “bajo la cama”.

(Entrevista Maribel Romero)

(Entrevista Paco Trigueros)

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