La oportunidad de verse en la gran pantalla

 

Jaume Quiles junto a los cines Odeón

El director Jaume Quiles junto a los cines Odeón /  Imagen propia

Cuando se piensa en el cine es normal que a uno le venga a la mente la imagen de una superproducción de Hollywood, con toda la pompa que rodea a estas películas en cuanto su promoción y posterior estreno. Algunas de ellas, no pocas, terminan siendo un fiasco monumental que deja al espectador con una sensación de decepción y sirve al crítico profesional, y al crítico gafapasta también, para derramar toda su ira sobre ella. Una de las maneras que se le ocurren a uno para darle un mejor uso al dinero que cuestan estos desastres cinematográficos, que además enmendaría el agravio causado al séptimo arte sería darle una oportunidad a cualquiera de esos jóvenes directores que hacen cine independiente.

Un escalón, o varios, por debajo de los directores de cine independiente, se encuentran los directores de cortos. Y estos, aunque no lo parezca, son muchos y los hay que tienen gran talento, pero no tantos recursos. En Elche, sin ir más lejos, son varios los que presentan sus creaciones a certámenes tanto nacionales como internacionales. Pero también a certámenes locales, como La Mostra.

La Mostra de Cinema Jove d’Elx

La Mostra de Cinema Jove d’Elx forma parte de un proyecto de la Concejalía de Juventud llamado Alternactiu. José Luis Más, gestor cultural de la Concejalía de Juventud,  ha organizado16 de las 19 ediciones de La Mostra que se han realizado hasta el momento, y nada hace presagiar que deje de hacerlo en un futuro cercano. De hecho, ya anda preparando la que será la vigésima edición.

Los requisitos para presentar un corto al certamen son sencillos: tener entre 14 y 35 años, si eres de Elche, Santa Pola o Alicante tu corto entra directamente sin pasar por la preselección, lo que ayuda a potenciar el cortometraje local; que tenga una extensión máxima de 15 minutos, que el corto no haya sido presentado en ediciones anteriores y al ser un festival nacional sólo se admiten cortometrajes nacionales.

Normalmente se empieza a preparar seis meses antes y las bases salen entre enero y febrero, con tres o cuatro meses de antelación. Este año, como novedad, se traslada al Escorxador. Antes se hacía en los cines Odeón. “Consideramos que dentro del Escorxador puede tener mucho más apoyo que en los Odeón ya que al estar yo dirigiendo el Escorxador el control de La Mostra puede ser más cercano”, afirma Más sobre el cambio de sede.

Desde su creación, La Mostra ha experimentado varios cambios. Al principio se hacía en el Aula Cultural de La CAM, luego, hasta la pasada edición, se ha estado realizando en los cines Odeón porque “entendíamos que, al ser municipales, eran el sitio perfecto” y la vigésima edición tendrá lugar en el espai escènic del Escorxador.

Los principales problemas que ha tenido siempre La Mostra, cuenta Más, han sido por cuestiones presupuestarias. “Antes se organizaban un montón de cursos que ahora no se organizan porque no hay dinero para ello. Pero hemos conseguido mantener los premios –dos de ellos de 1200 euros-, que es importante, porque en muchos certámenes los premios han desaparecido o se ha reducido mucho la cuantía económica. Además, el premio a la mejor producción comarcal accede directamente al Festival de Cine Independiente de La CAM, que es un puntazo”, señala Más.

La asistencia de público es un tema que trae de cabeza a los organizadores, “La Mostra es un certamen muy curioso, un día van 150 personas y al otro 50”, apunta Más, y añade que este año han realizado una campaña de comunicación mucho más extensa de lo normal con el fin de captar más espectadores y hacer llegar La Mostra al mayor número posible de ilicitanos.

Debido a los avances que experimenta la tecnología, los cortos que se presentan cada vez tienen mayor  calidad técnica. En cuanto a los argumentos y las actuaciones se refiere, Más afirma que es un tema delicado ya que el criterio del jurado es subjetivo, sin embargo recuerda que “la calidad de los cortos de este año ha sido de las mejores”.

Los miembros del jurado son personas vinculadas con las artes cinematográficas, ya sea ejecutándolas o como asociaciones.

La participación, al igual que el número de espectadores, es muy fluctuante, pero como mínimo 100 participantes reciben todos los años, según dice Más.

“El principal reto, ya antes mencionado, es solucionar el problema de comunicación y conseguir trasladar La Mostra a la ciudadanía.”

El principal reto, ya antes mencionado, es solucionar el problema de comunicación y conseguir trasladar La Mostra a la ciudadanía. Este año ya se hizo un intento al empezar antes con la difusión y la promoción. Para la próxima edición, al estar incluida en las actividades del Escorxador, aparecer en su folleto y  anunciarse desde la página de Facebook del Escorxador, Más cree que puede llegar a más gente. “Vamos a probar este año a ver qué tal funciona y sacaremos conclusiones después de La Mostra”.

Los jueces de La Mostra nominan tres cortos para cada premio, de los cuales uno sale ganador de cada categoría, que son: el premio a mejor producción comarcal, que supone 1200 euros y el pase al Festival de Cine Independiente de La CAM; el primer premio, dotado con 1200 euros; y los premios a mejor actor, a mejor actriz, a la mejor dirección, al mejor guion dotados cada uno de ellos con 250 euros y el premio al  mejor cortometraje en valenciano, con 300 euros. Además se hace una mención especial a los valores sociales.

Para la próxima edición Más adelanta que tienen varias cosas previstas que harán del 20 aniversario de La Mostra una edición especial, aunque no puede decir cuales, ya que son una sorpresa, Más revela que la gala de clausura va a ser “bastante potente”.

Ganador y nominado

De los más de 100 cortos recibidos la pasada edición, 44 pasaron la preselección. Entre ellos estaban Friendzone y Paradìs, de Abel Viudes y  Jaume Quiles, respectivamente,  quienes consiguieron, el primero, la nominación a mejor producción comarcal y, el segundo, el premio en dicha categoría. Tanto Viudes como Quiles llevan presentándose varias ediciones.

Viudes ha conseguido varias nominaciones con cortos de muy bajo presupuesto, quedando por delante de otros con un presupuesto mayor, pero aún no ha conseguido ganar ningún premio en La Mostra. Sin embargo, en 2014, su corto Cualquiera es el enemigo recibió el premio a mejor guion en el festival de Elda “Cortos de aquí”. Viudes dice que todavía no llega a tener los medios mínimos para optar al premio en La Mostra pero, a pesar de ello, su corto Visceratia se proyectó en el Festival Internacional de Valencia. “Choca un poco que no puedas acceder al Festival de Cine de Elche y sin embargo sí que te seleccionen en Valencia”, apunta Viudes.

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El director Abel Viudes (a la izquierda) dirigiendo uno de sus cortos / Imagen cedida por Abel Viudes

Quiles, por su parte, ha ganado tres veces el premio a mejor producción comarcal y también alguno de los que están dotados con 250 euros contando los cortos que ha presentado a título personal y en los que ha colaborado como director.

Quiles describe Paradìs como un corto “muy poco al uso” ya que no hay diálogo, es muy estático y no pasan grandes cosas. Cuenta la historia de un chaval de 35 años que vive con sus padres y cuyo sueño es independizarse. Y de una forma bastante peculiar se monta su casa. Luego empiezan a suceder cosas que le trastocan y termina huyendo de ese sitio. El tema principal que quería tratar, sin que fuese muy evidente, es la emancipación de los chavales y no tan chavales que siguen viviendo en casa de sus padres.

Quiles se las ha apañado para presentar su corto en un festival de Brasil, otro de Colombia, y hace unos días le notificaron que ha sido seleccionado en Zinebi, el festival de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao, del que comenta que “pasar la selección de los 4.000 cortos que reciben ya es algo, a pesar de estar en la sección informativa y no en la competitiva”.

Quiles asegura que hoy en día con las plataformas de distribución online es muy fácil poder distribuir un corto a nivel internacional con una inversión de entre 40 y 60 euros.

Además de haber participado en casi todas las ediciones de La Mostra desde 1999, Quiles forma parte del grupo de jueces que realizan el proceso de preselección. A pesar de que hay quien se ha quejado de que sea miembro del jurado y además participe, Quiles no incumple ninguna regla ya que sólo es miembro del jurado de preselección, no de premios, y todos los cortos de directores locales pasan directamente la preselección.

“Yo sólo selecciono la parte de los cortos nacionales y como compiten por premios diferentes –premio a mejor producción comarcal y primer premio- no influye que yo participe para que esté en la selección”, aclara Quiles.

“No entiendo cómo no hay más gente de Elche de la carrera de audiovisuales presentando cortos”

Con la enorme oportunidad que supone La Mostra para los directores locales a Quiles le sorprende no ver más cortometrajes de ilicitanos en el certamen: “no entiendo cómo no hay más gente de Elche de la carrera de audiovisuales presentando cortos. Es muy difícil que un festival de un premio económico de 1.200 euros y pases la preselección sólo por ser de aquí. Ya no por el premio, sino por la oportunidad de poder ver tu corto en pantalla grande”.

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