La pastilla rosa que no hacía milagros

Pareja acostada representando el amor / lo.tangelini / by flickr CC

EE.UU lanza al mercado la ‘viagra femenina’ /tangelini/by flickr CC

Llega la noche, la oscuridad y el silencio, se va a la cama y allí está ella, tumbada, tan bella como cuando comenzaron a salir juntos. Se acerca sigilosamente con esos aires de seductor que a ella siempre le han encantado, con la firme intención de deslizarse entre las sábanas y hacer lo que hacen los enamorados. Pero sus ganas se evaporan cuando otra vez le dice que “le duele la cabeza”. De nuevo, la oscuridad, el silencio y, esta vez, la soledad.

Hoy en día, uno de los problemas más habituales en las parejas es la poca frecuencia con la que mantienen relaciones sexuales. Y una de las principales causas de ello es la edad. Conforme pasan los años, cada vez se dedica menos tiempo a la pareja y al amor, y, desgraciadamente, los cuerpos cada vez tienen menos energía.

“Normalmente, la causa en el hombre es la disfunción eréctil, a nivel vascular; sin embargo, en la mujer, la aparición de la menopausia supone un descenso en el apetito sexual, cuya solución es mucho más difícil de lograr” comenta Alicia Fontanillo, ginecóloga y obstetra en Alicante.

Es por ello que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ha dado el visto bueno a la primera píldora aparentemente capaz de tratar la disminución de la libido en mujeres. La Flibanserina, ya conocida coloquialmente como ‘viagra femenina’, será producida por el laboratorio norteamericano Sprout Pharmaceuticals bajo el nombre de Addyi, y está específicamente diseñada para tratar, bajo prescripción médica, el trastorno del deseo sexual hipoactivo (TDSH) en mujeres premenopáusicas.

Sin embargo, la ‘milagrosa pastilla rosa’ no es tan buena como la pintan. Fue creada como un antidepresivo, y, ya antes de su comercialización, podían leerse en diversos artículos una larga lista de efectos secundarios que produce; tales como náuseas, trastorno del sueño, mareos, hipotensión y desmayos. Además, las pacientes que sigan este tratamiento, deberán tomarla diariamente durante tanto tiempo como dure el trastorno, y no solo justo antes de mantener una relación sexual, a diferencia de la viagra masculina. “Pensar que la razón de que una mujer no tenga una buena sexualidad se deba a un trastorno hormonal o a una disfunción de una parte concreta de su cuerpo, a mí no me cuadra” confiesa Fontanillo, y añade: “Esta pastilla nace con una excusa clara que proviene de una mentalidad construida socialmente que dice que cualquier problema que tengo me lo va a solucionar una pastilla. Pero en la práctica yo no veo todos estos síntomas; veo mujeres con problemas fundamentalmente emocionales que se reflejan en su sexualidad”. Acusa al uso continuado de anticonceptivos hormonales como una de las causas de padecer este ‘trastorno sexual’, puesto que la libido femenina tiene muchos factores hormonales implicados y uno de ellos es la testosterona, que se forma dentro de los ovarios durante los ciclos, pero los tratamientos hormonales lo que hacen es “evitar la función del ovario, por lo que la libido suele cambiar y esto es difícil de reconducir”. No obstante, no hay que olvidar que también tiene mucho que ver con el estilo de vida de cada persona, porque, en general, “vivimos con un nivel de estrés muy alto y todo lo que tiene que ver con la adrenalina y el cortisol inhibe las vías del placer y de la sexualidad” sostiene Fontanillo.

Josep Pàmies: “todo esto es un intento más de comercializar unas pastillas que no son la solución, son el problema; la cuestión es medicar una enfermedad que no existe, como el TDSH”

Nieves Mañogil, terapeuta natural, recalca que siempre hay que ver “el conjunto de la persona”, lo que está viviendo; y que también es importante aceptar que existen momentos en la vida en los que se experimentan cambios, “estamos en un continuo proceso de transformación, y no es algo terrible. Hay que escuchar a nuestro cuerpo y tratar de reconducir aquellas situaciones que nos están llevando a ese punto”. Ambas coinciden en que el trastorno del deseo sexual radica en causas emocionales y psicológicas, y que es más efectivo tratarlas principalmente con terapia psicológica para evitar ingerir pastillas. Que antes de decidir nada, es importante pararse un poco a pensar. “Nos automedicamos porque somos unos inconscientes, y el hígado se resiente cada vez que tomamos cualquier tipo de medicamento”, reprocha Mañogil, que acusa a la medicación en general como causante de la mayor parte de enfermedades “como los hígados grasos, que de repente nos diagnostican sin motivo aparente, cuando la causa es tan clara como que nos atiborramos a pastillas sin saber lo que nos tomamos”.

Nieves Mañogil: “Nos automedicamos porque somos unos inconscientes, y el hígado se resiente cada vez que tomamos cualquier tipo de medicamento”

También existe la posibilidad de tratar el ‘problema’ con plantas. Josep Pàmies, agricultor y firme defensor de la medicina con plantas curativas, opina que “todo esto es un intento más de comercializar unas pastillas que no son la solución, son el problema; la cuestión es medicar una enfermedad que no existe, como el TDSH”. A través de su página web: Dulce Revolución, explica las causas y consecuencias de muchas enfermedades comunes y propone alternativas naturales. Expresa en esta su criterio personal sobre las mismas y regala una primera planta a quienes la necesiten. Como sustituto de la flibanserina, aconseja alternativas naturales como la damiana, una planta que es un estimulante sexual natural y exalta las funciones genitales; o el romero, que tiene efectos estimulantes. Además, critica que muchas veces recetan esta pastilla para la falta de apetito sexual cuando en repetidas ocasiones se debe simplemente a falta de lubricación, “que es normal por la edad”. Y, para esto, sugiere soluciones como el aceite de caléndula o de marihuana, “que, en contacto con la mucosa tanto de la vagina como del pene, produce dérmicamente unos efectos placenteros que permiten tener relaciones satisfactorias sin necesidad de ingerir medicamentos”. Finalmente, aconseja la acupuntura para los bloqueos energéticos.

Nieves Mañogil explica que la acupuntura “es un tipo de medicina diferente”, que no trabaja los órganos por separado sino que actúa en los canales emocionales de la persona; por lo que con ella no se trata el deseo sexual en sí, sino que actúa donde radica el problema: la menopausia. “Haciendo hincapié en la sintomatología de las mujeres menopáusicas, como los sofocos, los dolores musculares y demás, sí es probable que aumente el apetito sexual ya que disminuirán notablemente todas las dolencias. Aun así, también existen puntos de acupuntura vinculados con la sexualidad y ‘la mujer en todo su esplendor’ sobre los que se puede trabajar” profundiza.

Mujer en una cama con pastillas rosas / Irene Miranda / by flickr CC

La Flibanserina sale a la venta para tratar el Trastorno del Deseo Sexual Hipoactivo en mujeres/ Irene Miranda / by flickr CC

Es importante saber que el organismo tiene su propia evolución y hay que tratarlo con respeto. Tener plena consciencia de lo que se toma y tratar de utilizar los métodos menos perjudiciales para el cuerpo. Que solo hay uno y ha de durar toda una vida.