“La realidad no es matemática, es una profesión sin horarios y en ocasiones muy poco valorada”

A. M.- DETECTIVE PRIVADO 

La profesión de detective privado está en su mejor momento. La crisis económica hace que este tipo de profesionales estén más solicitados que antes. Robos, falsas bajas laborales, fraudes, desapariciones… son las causas más comunes de contratación. Pero, ¿qué hay detrás de un detective privado? Este tipo de trabajadores obtienen el sustento diario averiguando las acciones privadas de alguien que, habitualmente, se convierte en su objetivo sin siquiera imaginarlo. La desaparición de la joven Diana Quer ha puesto de nuevo a la profesión y su validez en estos casos, en el punto de mira. No obstante, A. M., detective privado, asegura que no pueden actuar si se trata de una desaparición forzosa, con investigación policial abierta y que por tanto implique un delito.

 

Alicia Montiel en su despacho/María Durán

A.M en su despacho/María Durán

Los casos de quienes se dedicaban laboralmente a investigar en las vidas ajenas se remontan a mucho tiempo atrás, pero sin duda hubo un antes y un después en 1887, cuando el escritor británico Arthur Conan creó a Sherlock Holmes, el detective más famoso de todos los tiempos. Además, A.M. asegura que existe la idea preconcebida de lo que es un profesional que pertenece al sector de investigación privada gracias a los personajes del cine. Aquellos que desde su coche vigilan a otra persona en busca de pruebas e información relevante para el cliente. Sin embargo, con el paso de los años esta profesión ha evolucionado a pasos agigantados y los detectives están cada vez más preparados.

Hoy en día, para poder ejercer esta profesión, el ciudadano debe poseer el diploma que lo acredite y tener estudios superiores reconocidos por el Ministerio del Interior tras cursar, generalmente, 3 años lectivos en la Universidad. No obstante, muchos centros lo combinan con otros estudios para acceder a dicho título, y así obtener una Tarjeta de Identidad Profesional (TIP) con un número único e identificativo.

Los detectives privados desempeñan un trabajo muy complejo, sin horario ni localización fija. Están regulados por el Ministerio del Interior, por la ley de Seguridad Privada y deben informar siempre acerca de las investigaciones que realicen. Según A.M. son un ciudadano más cuyo trabajo depende del servicio que le requiera el cliente. Su labor está un tanto distorsionada y un gran número de la población la desconoce. Además, M. afirma que la realidad no es matemática y que en ocasiones su profesión está “muy poco valorada”.

Asimismo, la ley que ampara esta profesión está mal regulada. No tienen casi seguridad, cualquiera puede conocer sus datos, están vendidos y desamparados ante la ley. Además, los equiparan con las empresas de seguridad y no dejan de ser ciudadanos de a pie con gastos y obligaciones como cualquier persona. “Necesitamos una ley específica para nosotros”, asegura M. Así, dentro de la ley de seguridad privada son el único cuerpo que puede trabajar no uniformados. Sin embargo, hay muchos trabajadores de empresas de seguridad que cometen intrusismo en la profesión, pues hacen vigilancias sin vestir uniforme. Además, las cifras de las multas a las que se enfrentan por incumplir la ley son desorbitadas y llegan a alcanzar los 300.000€. “Es una batalla muy compleja la nuestra”, matiza la detective.

La investigación privada se realiza de principio a fin y nunca se paga en relación a los resultados obtenidos. Así como cualquier persona puede contratar los servicios de un detective tras firmar un contrato-autorización, siempre y cuando la investigación tenga un interés legítimo. Pueden actuar de forma privada y no de oficio, es decir, está permitido iniciar investigaciones para obtener información sobre conductas en relación con aspectos  del ámbito económico, laboral o financiero. “Realizamos investigaciones en general, a la vida personal, familiar o social, excepto la que se desarrolle en los domicilios o lugares reservados, como lo expone el artículo 48.1 ley 5/2014 de Seguridad privada”, asegura la detective.

En este sentido, las investigaciones más solicitadas están relacionadas con temas mercantiles y familiares como tutela, pensiones alimenticias y las desfasadas pensiones compensatorias. Además, los detectives tienen validez judicial, actúan como testigo perito y no se duda nunca de sus pruebas. La detective asegura que tienen un testimonio totalmente válido y creíble, y no necesitan pruebas que lo demuestren. Por ello, las aseguradoras contratan sus servicios para acabar radicalmente con los fraudes y evitar una pérdida de 411.000.000 € anuales, que equivale a 38€ per cápita.

En España 1300 personas trabajan como detective privado y más de 2500 poseen la licencia. Por tanto, aunque haya un gran número inactivo, es una de las profesiones con menos paro en el territorio nacional. Sin embargo, estos profesionales son un cuerpo subyugado a la Policía Nacional, que debe actuar acorde a la ley y sin traspasar los límites establecidos. Siempre tienen la obligación de estar al requerimiento de ellos y nunca están ni en igualdad ni al mismo nivel. “Nuestro deber es informarles de todo, somos una extensión del cuerpo y ocupamos una categoría jerárquica inferior”, matiza A.M.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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