La revolución de los pechos

Más de 3.000 mujeres al año entran a quirófano para someterse a la cirugía de mamoplastia de reducción, y así, poder ‘ser felices’

Algo pasa con el pecho. Después de unos años en el que la operación de aumento de pecho era la protagonista en la vida de la mayoría de las mujeres, que se sometían a esta cirugía para verse más ‘esbeltas’ y ‘bellas’. Una nueva y discreta moda ha llegado para quedarse: La reducción de pecho. Mujeres hartas de sufrir terribles dolores de espaldas y sentirse ‘deprimidas’ y ‘avergonzadas’ por el gran tamaño de sus senos, entran a quirófano para poder ser felices. Gracias a la Seguridad Social, que cubre este tipo de operaciones, tanto a hombres como mujeres asisten cada vez más a su médico de cabecera para poner fin a esta “enfermedad”.

Se dice que la belleza está en los ojos del que mira, pero todas las personas han tenido alguna vez la sensación de que no están todo lo bien que deberían al mirarse al espejo. No se trata de ‘un mal día’, cada vez son más personas las que ya sea por salud o por bienestar consigo mismos toman la decisión de someterse a una operación quirúrgica que les ayuda a sentirse mejor. No solo se trata de verse más guapo o más atractivo; en ciertos casos se encuentran con enfermedades que han dejado irreconocible una parte del cuerpo. Pero también, hay enfermedades que no solo afectan físicamente sino psicológicamente como la reducción de pecho o mamoplastia de reducción.

“La Seguridad Social cubre operaciones que en su mayoría son reconstructivas o cuyo objetivo es el de mejorar la calidad de vida del paciente bien por afectar directamente su salud o por motivos psicológicos”, explica la Doctora Mora Ortiz, cirujana plástica en el Hospital Universitario del Vinalopó de Elche.

Gracias al informe que hace la SECPRE (Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética) cada cuatro años, en 2014 se registraron 2.763 reducciones mamarias de las 65.000 operaciones estéticas que se realizaron en ese mismo año. Pero si lo comparamos con la operación de aumento de pecho, vemos como en ese mismo año se realizaron 16.000 intervenciones.

Uno de los grandes dilemas de esta operación es el dinero. Aproximadamente 4.000 euros van destinados a esta intervención. “Existe un fondo de reserva de la Seguridad Social con la finalidad de atender a las necesidades futuras de este sistema”, aclara Carlos Sánchez Heras, Concejal de Sanidad del Ayuntamiento de Elche.

Aproximadamente 4.000 euros van destinados a esta intervención

“Si la Seguridad Social no cubriera esta operación, no sabría qué hacer, porque estaba al borde de una depresión y no tenía dinero para hacer frente a esa intervención en una clínica privada”, alega María del Cruz De Paco. Sin duda, la Seguridad Social es un colchón para algunas operaciones estéticas.

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Paciente operada de la reducción de pecho en el sofá de su casa / Marina Torres

Por otro lado, son casi 3.000 personas las que deciden entrar a quirófano para someterse a esta cirugía de reducción de pecho. Una cifra que cada vez aumenta más, ya que son muchas las mujeres que asisten a su médico de cabecera para pedirle esta operación. María del Cruz De Paco, con 43 años y después de dar a luz a su segundo hijo, tomó la decisión que cambió su vida. Fue a ver a su médico familiar para explicarle desesperada “esos pechos no me pertenecen”.

Uno de los inconvenientes que tiene la Seguridad Social, son las eternas listas de espera. La cirugía de reducción de pecho es una de las más solicitadas. “Las listas de esperas suelen ser de cuatro años”, exclama el concejal. Pero eso no desanima a ninguna paciente que quiera someterse a esta intervención.

Pero no todo es tan bonito como parece, la Seguridad Social impone unos requisitos que toda mujer que decida operarse debe cumplir. Una de las principales y más importantes condiciones que se piden son los centímetros que debe medir el pecho. “La medida debe ser desde el último hueso del cuello hasta el pezón, sería aproximadamente unos 36 cm”, explica la Doctora Mora. La candidata a esta intervención no puede ser cualquier mujer, debe tener una desproporción que le cause trastornos psicológicos de adaptación y problemas físicos por el peso excesivo de estas.

La candidata a esta intervención no puede ser cualquier mujer, debe tener una desproporción que le cause trastornos psicológicos de adaptación y problemas físicos por el peso excesivo de estas

Perfil de pacientes

Considerada una enfermedad por las mujeres y hombres que la sufren, pero desconocida para la gran mayoría de las personas. Pero, ¿por qué se le considera una enfermedad si es una operación de estética?

Según Laura Cuadrado, psicóloga que trata a pacientes con este tipo de problema, considera que psicológicamente se sienten devastadas y desanimadas; sintiendo vergüenza cuando ven su reflejo en un espejo. Mientras que físicamente les causa malestares tales como: dolores de espalda, cuello y hombros.

“Deprimidas” y “tristes”, dos adjetivos que la psicóloga asocia con las mujeres que asisten a su consulta cada día. Palabras con las cuales cientos de chicas jóvenes, menos jóvenes e incluso hombres se sienten identificados, llegando a extremos como buscar tratamientos y cremas que prometen milagros pero que solo traen consigo llantos desesperados e ilusiones rotas. Otras personas deciden hacer todo tipo de deportes agotadores pensando que adelgazando su pecho podría disminuir. Pero hay veces en las que las soluciones se resumen en un único remedio: el quirófano. “Llegué a ir a la playa en camiseta, no me sentía cómoda llevando biquini, me miraba al espejo y no me reconocía con ese pecho, no encontré otra solución que el quirófano”, comenta la paciente.

Es cierto que, en estos tiempos, el canon de belleza reproducido en las salas de quirófano ha evolucionado hasta límites inimaginables. Se debe a diversos factores: sociales, redes sociales, interés por parecerse a cierta figura pública. Asimismo, el malestar físico o emocional que surge del propio rechazo de una parte del cuerpo es, el motivo que empuja a muchas personas a someterse a estas cirugías, ya que traen arrastrando consigo muchos complejos. Por ello, en diversas ocasiones se ha dudado de si realmente la reducción de pecho es una enfermedad o simplemente una operación estética.

“La reducción de mamas se realiza para aliviar un problema físico, más que por motivos puramente estéticos. Muchas mujeres se someten a esta cirugía preocupadas por el excesivo volumen de su pecho que interfiere con actividades y causa molestias físicas”, explica la Dra. Mora.

Lo que se pretende con esta cirugía es corregir y disimular el tamaño de las mamas con gran volumen y peso. Ofrece resultados excelentes e inmediatos, el 80% de las mujeres que se operan quedan satisfechas con el resultado. Pero uno de los miedos que se tiene a esta intervención es la recuperación. Los primeros días tras la operación, para María del Cruz fueron extremadamente dolorosos, después de cinco años de la cirugía, sigue recordando como su hermana y su hijo mayor la estuvieron ayudando con las curas, ya que no podía mover los brazos y el cansancio era su peor enemigo. Tardó un mes y medio en recuperarse, aunque no pudo coger peso hasta el cuarto mes.

Proceso de la operación

La técnica más usada en esta intervención es la de la ‘T’ invertida, creada por Lexer en 1912, como forma de poder extraer la grasa sobrante del pecho y realizar una reconstrucción para alzarlo. Asimismo, se realiza tras la operación con el tejido que han extirpado una prueba para saber si la paciente es propensa a tener cáncer de mama.

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Ejemplo animado de pechos operados y sin operar / CEDIDA

“Tras la operación sentía que había vuelto a nacer, en ese momento pensé, ahora sí que voy a vivir la vida como yo quiero, sin complejos ni vergüenza”, confiesa María del Cruz con los ojos encharcados de lágrimas.

Pero, como en toda operación hay unos riesgos, tales como: infecciones, hematomas o dehiscencia (abertura de las suturas realizadas). Pero siguiendo los consejos de los médicos todo saldrá bien. Asimismo, lo que suele preocupar más a las mujeres son las famosas cicatrices, ya que la cirugía no se rige por un simple corte. “Las cicatrices se disimulan bastante bien, ya que después de un tiempo se vuelven menos visibles”, explica la doctora.

Después de dos semanas llenas de vendas, llega la hora de la verdad, los pacientes se enfrentan a su peor enemigo: el espejo. “Quedé encantada, me veía guapísima, incluso con las cicatrices”, cuenta María con un nudo en la garganta recordando aquel momento tan mágico para ella.

Una operación que cada día toma más protagonismo, pero que pocos saben la repercusión que tiene hacia esas personas que lo sufren. Aunque escasas personas lo consideren una enfermedad, las mujeres que deciden operarse tienen claro que lo es. La sociedad acostumbrada a escuchar solo el aumento de pecho, se enfrenta en la actualidad a un nuevo tipo de complejo: los pechos grandes. Dejamos atrás la moda de tener un pecho excesivamente grande y miramos hacia el futuro donde mujeres reales deciden terminar con este malestar que les causa depresiones y complejos innecesarios.

A veces, una frase puede cambiar la vida de cualquier persona y en estos últimos años solo se escucha tres palabras, las cuales han hecho que día tras día, algunas mujeres que sufren este problema sean más felices, tan solo pronunciando las palabras mágicas: “quiero quitarme pecho”.

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