La solidaridad de los zombies

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Equipos y Zombies en la meta al finalizar el evento/ N. M.

La bondad se muestra presente en la intención de los estudiantes de CAFD (Ciencias de la Actividad Física y el Deporte) de la UMH. Como cada año, han organizado una carrera solidaria en Elche. La competición consta de 8km en los que los corredores deberán esquivar a los grupos de zombies, ambientados en sangrientos pacientes y despiadado personal médico, que tratarán de dificultar la llegada a la recta final.

12 de diciembre, todos esperamos anhelantes el comienzo de este acto en el Plaça de Baix (Ayuntamiento). Por fin, llegó el día más esperado por todos los colaboradores, organizadores, competidores y, como no, por todas esas instituciones a las que podría destinarse el tan ansiado premio. Aproximadamente, 400 personas aguardan tras la salida, cogiendo fuerzas para poder recorrer esos 8km, a través de vías como Corredera, Obispo Tormo o la ladera del río Vinalopó y El Raval, que los separan de la victoria.

Con un hospital en ruinas como escenario, se puede sentir en el ambiente la benevolencia de esas personas que han venido para participar en la “4ª Carrera de Equipos contra Zombies”. Los que los vemos desde la barrera, como meros espectadores, animamos sin cesar a esa gente que ha decidido hacer algo por los más necesitados. Cada uno de estos equipos se encuentra formado por dos corredores que lo dan todo por ganar el premio. Un premio que colmará de alegría a la fundación benéfica a la que hayan escogido los ganadores.

Puedo observar a varias asociaciones repletas de optimismo, gritando, alentando a los que, en este trayecto, intentan ser sus héroes. Parece que la euforia de aquellos fuera el combustible que necesitaran los corredores para poder seguir su camino hasta la meta. A mi lado, un par de familias saltan de entusiasmo orgullosos de que, al menos, uno de ellos colabore en este evento tan caritativo. Todos aseguran que los suyos son los mejores, pero solo cuatro parejas pueden ganar. Esto significa que al menos cuatro fundaciones benéficas distintas podrían tener un reconocimiento.

A medida que avanza la carrera, los participantes, que portan un cinturón con tres <vidas> como elemento diferenciador, luchan incansablemente para superar todos los obstáculos que unos tenaces zombies les van imponiendo, procurando, a cada momento, defender sus vidas a toda costa. Estas criaturas también denominadas muertos vivientes se arrastran tratando de crear un ambiente de felicidad y buenos momentos.

“La gente se ha implicado mucho con esta causa” explica Alejandra Panadero, estudiante de CAFD

Alejandra Panadero, estudiante de CADF, se acerca a mí tambaleante, metida de lleno en su papel de zombie, y me asegura que “la gente de clase se ha implicado mucho desde que la profesora propuso organizar esta carrera”. La satisfacción casi se puede palpar en el semblante de cada uno de estos estudiantes tan involucrados con esta causa.

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Estudiantes de CADF disfrazados de zombies/ N. M.

Con el paso del tiempo las parejas participantes incrementan el paso contemplando a lo lejos, como algo irreal, el final del trayecto. De repente, un grupo de malvados zombies aparece en medio del recorrido, impidiendo así el fácil y deseoso acceso a la meta. En medio de todo este tumulto, otra de las organizadoras, Catalina Cabra se aproxima a mí compartiendo el éxito de su gran trabajo “estamos muy orgullosos de haber podido intervenir en estas jornadas, que además ayudan a tanta gente”. Y añade que esperaban que hubieran participado más personas.

“Esperábamos que hubiera participado más gente, pero bueno 400 personas es una cifra considerable” expone Catalina Cabra, organizadora del evento

El final está cerca, los vencedores no solo tienen que ser los más rápidos, también deben proteger a cualquier precio sus complementos vitales, ya que se requiere que alguno permanezca intacto en cada uno de los miembros del dúo que forma equipo.

Las dos parejas que mejor han desempeñado esta ardua y valerosa labor cruzan la meta satisfechos, sabedores de las formidables recompensas que les esperan no solo a ellos, sino a las fundaciones que representan. Tras ellos, dos equipos logran parar el cronómetro con el tiempo más bajo y, por supuesto, llegar con el cinturón más cargado de vidas, llevándose también una considerable compensación.

La humanidad está presente en todo momento en este acto. El mayor honor para los ganadores, como muestran sus tiernos rostros, es escoger las causas solidarias sobre las que va a recaer el dinero. En esta ocasión, las fundaciones afortunadas son la Asociación de Familiares de Personas con Alzheimer de Elche (AFAE), Cáritas Elche y la Fundación Salud Infantil, también de la localidad ilicitana. Uno de los galardonados confiesa apenado que olvidó elegir la asociación, dejando sin rellenar ese campo en su formulario de inscripción; por lo que aún queda por decidir el cuarto destino afortunado.

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