“La tecnología vestible puede llegar a convertirse en un elemento de toxicidad”

Anastasia Téllez | Antropóloga y docente en la UMH

La antropóloga Anastasia Téllez aduce que los wearables pueden generar ansiedad y agotamiento psicológico en los usuarios por permanecer en un estado de alerta continua

Anastasia Téllez / Patricia Santos

Anastasia Téllez / Patricia Santos

Los ordenadores, las redes sociales, los móviles, los ipads, los robots y los wearables son una realidad. Los millennials saben cómo utilizarlos y aprovechar sus recursos. “Han nacido con un mando tecnológico en la mano”, afirma la antropóloga Anastasia Téllez (Sevilla, 1970). La sociedad comienza a adaptarse a esos cambios incesantes por los dispositivos tecnológicos que ya están implementados en la vida cotidiana.

 

P. ¿La sociedad podría prescindir de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC)?

R. Gente del primer mundo de clase media-alta y con formación digital no podría. Internet cambió el concepto del espacio y del tiempo. Acercó países geográficamente aislados y trajo la inmediatez. Después modificó la manera de relacionarse económica y socialmente como el acceso a las cuentas bancarias a través de la web y la manera de ‘conversar’ en las redes sociales. También transformó el concepto de imagen y de formación e innovación educativa online.

 

P. Incluso ha cambiado la percepción de la muerte.

R. Cuando muere un familiar o un amigo, sus allegados crean una página en la red. Suben fotografías, conversaciones y recuerdos de esa persona. Se genera una especie de lugar de honor y de duelo compartido en el ciberespacio.

 

P. ¿La sensación de que existen dos mundos, uno real y otro virtual, es errónea?

R. Ambos son reales. El tiempo que emplea una persona en contestar a los mensajes de  las redes sociales o en buscar información en la web, es tiempo de su vida y su vida es una realidad.

 

P. 2 horas y 32 minutos es el promedio diario de los usuarios que acceden a Internet a través del móvil. Con la tecnología wearable el usuario percibe ese complemento tecnológico como una prolongación de su cuerpo. Ve al instante cuándo recibe una notificación o una alerta informativa. ¿Qué supone esa inmediatez?

R. Puede llegar a convertirse en un elemento de toxicidad. El usuario se encuentra en un estado de alerta continua, su cuerpo segrega adrenalina, su estrés se dispara, aumenta su ansiedad y a nivel psicológico se agota. No porque el usuario perciba más rápido lo que acontece en su entorno, está más informado.

 

P. ¿Se puede crear un vínculo emocional con un dispositivo tecnológico?

R. En el caso de los robots sociales, los niños pueden generar afecto por esa máquina y aprender a expresar emociones y sentimientos. Nunca será igual que la relación que se establece con un ser humano. No importa que jueguen y sientan afecto por un robot, siempre que  lo compaginen con relaciones sociales reales.

 

P. El Big Data o el Internet de las Cosas analiza el comportamiento de los usuarios en la red. ¿Por qué las personas ceden tan fácilmente su intimidad?

R. La tecnología en sí misma no es ni buena ni mala, todo depende del uso que se haga. Hay que tener en cuenta hasta dónde y qué cedemos. Desde el principio ha existido una especie de opacidad legal y de desinterés por parte de los consumidores. No han analizado las consecuencias que conlleva y cómo les repercute. Por ejemplo, la Barbie ‘espía’.

 

P. Los millenials o nativos digitales han nacido con las nuevas tecnologías y poseen destrezas y habilidades para usarlas. ¿Qué ocurre con las generaciones más mayores? 

R. Poco a poco están aprendiendo a utilizarlas. Antes la gente sacaba la sillita a la calle y socializaba con sus vecinos. Ahora comienzan a emplear las redes sociales con esa función.

 

P. Al principio de la entrevista comentó que Internet modificó la formación educativa online. ¿Los profesores están capacitados para introducir las nuevas tecnologías como móviles, ipads, wearables o robots en las aulas?

R. Es complejo el tema de la innovación tecnológica en el ámbito de la escuela y de la universidad. Todo lo que sirva de apoyo, perfecto. Pero la formación no puede depender únicamente de los dispositivos. La clave para ser un buen profesor y comunicador radica en saber escuchar. Es preciso conectar con el público, establecer una retroalimentación, comprender cuáles son sus necesidades. Hay momentos en que algo tan sencillo como un PowerPoint esclaviza. La audiencia está más pendiente de él y se convierte en una especie de alien que se rebela en tu contra.

 

P. ¿Por qué las personas comienzan a relegar el contacto físico social por comunicarse a través de una pantalla?

R. La gente cree que de esta manera está en permanente contacto con sus allegados y posee muchos amigos virtuales. Pero dentro de ellos se sienten vacíos y notan esa falta de comunicación. Todo esto puede derivar en comportamientos antisociales. Las personas deben comprender que las redes sociales no tienen la capacidad de sustituir a  las llamadas telefónicas ni a los encuentros físicos.

 

P. La sociedad se crea un falso yo.

R. Inventa una forma falsa de ver la vida. Las personas solo comunican lo que quieren y cuando se sienten bien. Muestran las fotos más alegres y adulteran las emociones de su vida cotidiana. Viven en un espejismo.

 

P. ¿La evolución tecnológica evidencia que el ser humano progresa?

R. Lo que demuestra es que se adapta a los cambios constantes. Las nuevas tecnologías son útiles, crean prestigio social, unen a las personas y son un instrumento vital en ciertas profesiones. También propician una sociedad de consumo por la ‘necesidad’ de adquirir las últimas novedades tecnológicas.

 

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