La Xarxa a examen

El programa de gratuidad de libros de texto concentra numerosos retrasos en la entrega de ejemplares para desesperación de las familias.

La escolarización es una etapa  necesaria para que un niño se forme y crezca con unos valores y una cultura propia. Para ello es fundamental contar con un material que le sirva de ayuda de cara al desarrollo de tareas como los deberes y las lecturas. En la mayoría de los centros educativos los libros priman y son un instrumento que los jóvenes deben tener desde el inicio de cada curso. Este año, en muchos colegios de la Comunidad Valenciana no ha sido así. El plan Xarxa Llibres, llevado a cabo por la Consellería, fue una idea brillante, pero, ha generado un conflicto entre la administración valenciana y las AMPA todavía no resuelto.

“Se ha tomado todo este trabajo muy a la ligera y al querer hacerlo todo tan rápido ha resultado ser un caos. La incertidumbre es total”, revela Quesada. 

El número de incidencias con los retrasos en la entrega de libros tanto en colegios como institutos ha sido notable. Este dato ha ocasionado que los padres, representantes de AMPA y directores se vean obligados a presentar quejas formales. Como afirma la presidenta de la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos (FAPA) en Elche desde 2013, Carmen Quesada: “Se ha tomado todo este trabajo muy a la ligera y al querer hacerlo todo tan rápido ha resultado ser un caos. La incertidumbre es total”.

Desde la dirección de los centros también han tomado cartas en el asunto y en el IES Misteri d’Elx no ha pasado desapercibido este proyecto. El profesor y vicedirector del instituto, Tomás Martín, docente en este lugar desde hace dieciséis años,  asegura que: “La cantidad de horas extras que han tenido que realizar tanto el equipo directivo como los profesores de este centro no eran normales, ya que somos educadores, no logísticos”. Además, el docente corrobora que muchas tardes han tenido que decirle a más de un profesor que se quedara hasta las diez de la noche organizando libros.

Este desconcierto provoca que la biblioteca, lugar donde se almacenan los libros para organizarlos y repartirlos, quede totalmente inutilizada de cara al inicio de curso. Para los profesores es un problema añadido ya que este espacio se utiliza mucho tanto para impartir clase como para que los alumnos estudien en sus horas libres.

Niños yendo hacia clase con sus madres / El Meridiano L'Horta

Niños saliendo de clase con sus madres / El Meridiano L’Horta

Han sido muchos meses de inseguridad y enfados de los padres, que se han sentido desinformados y no han visto cumplidas las promesas que en su día les hicieron las administraciones y políticos pertinentes. Por su parte, el diplomado en ciencias económicas y empresariales, Fernando Móner, declara que: “La medida en sí ha sido buena y la puesta en marcha podría haber evitado todos estos problemas si se hubiera hablado más con los diferentes agentes y la planificación fuese distinta”.

Un proceso muy rápido

La temporalización ha sido uno de los factores principales a tener en cuenta y, es que, como expone el vicedirector del Misteri: “Cuando se puso en marcha este programa el curso ya estaba a punto de iniciarse e incluso en el propio mes de septiembre, con el curso ya casi iniciado, seguía apareciendo más normativa vigente”. Además, el docente cuenta que han estado “muy desorientados y desinformados en cuanto a financiación se refiere”. Coincidiendo con la presidenta de FAPA, la precipitación o ansiedad por querer hacer un proyecto tan ambicioso de manera tan rápida ha pasado factura. La falta de previsión ha sido un factor muy importante en este tema.

La desorientación e incomunicación entre Consellería y los distintos institutos de la comunidad, provocó que la información que los centros daban a los padres fuera escasa. La falta de claridad en cuanto al asunto y el temor a comunicar falsedades ha provocado un desconcierto incluso mayor en el ámbito escolar.

Sin embargo, desde el Misteri justifican de alguna manera el retraso en la entrega de libros y lo califican de “razonable” ya que como indica Martín: “En septiembre todavía estamos matriculando a los alumnos y el curso no ha empezado. Había plazo para comunicar a Consellería las necesidades económicas de cada centro”.

El problema es que la campaña tradicional de entrega de libros termina a principios de septiembre y este año se ha alargado de manera considerable, hasta el punto de que todavía hay jóvenes de muchos centros de toda la Comunidad Valenciana sin tener todo el lote de libros al completo. Muchas editoriales están trabajando ahora bajo pedido, con lo cual hasta que no se piden, no se editan.

Pese a todo, en Alicante la lista de beneficiados (13.929) es muy elevada si la comparamos con el total de solicitantes (14.029).

Algo que ha enfadado a los padres y en general a la comunidad educativa es que, al final, éstos han tenido que pagar parte de los libros en muchos de los institutos. Como puntualiza Quesada: “Las dificultades económicas por las que pasan muchas familias en este momento son notables y esto no ha ayudado nada. Más bien ha sido un problema añadido.”.

Las posibles soluciones a esta cadena de malas gestiones son claras: cambiar de plan de cara al curso que viene o, en caso de seguir apostando por éste, tener más contacto e informar de cerca a padres y centros. Una forma de cambiar esta resolución es, como añade Martín: “Dar becas. Es algo que se tramita de manera online y las ayudas llegan siempre en el plazo establecido. Alejaría los problemas y todo se haría de manera más eficaz”.

Un dato positivo de la Xarxa Llibres: las ayudas que se reciben no se tienen que declarar a Hacienda. Un golpe de aire fresco para aquellos padres que pasan por una situación delicada en la economía familiar. Al no tratarse de un ingreso, no es exigible y es por eso que no se declara. Miguel Soler, secretario autonómico de Educación admite que: “Es un proceso muy ambicioso y es por eso que ha habido problemas de gestión. Es normal, abarca a muchos centros y personas”.

“Es un proceso muy ambicioso y es por eso que ha habido problemas de gestión. Es normal, abarca a muchos centros y personas”, asegura Soler. 

La ambición por parte de las élites políticas y la falta de calma han provocado enfrentamientos entre los padres, situaciones de desconfianza por parte del alumnado y el profesorado y un cúmulo de acciones que no han venido bien a nadie.

El Ayuntamiento de Elche, por su parte, acabará de pagar a las familias las ayudas de la segunda fase de Xarxa Llibres a final de mes. Al parecer, un problema en los servicios informáticos, según la edil de Educacion, Patriciá Maciá, ha demorado más días de lo previsto la resolución de los últimos trámites.

La parte positiva

Por su parte, el C.E.I.P Francisco Candela de Crevillente presenta otra cara bien distinta de este tema. Como corrobora su directora, Elena Lledó, en su caso no han padecido de manera tan extrema el retraso en la entrega de libros ya que hace varias semanas que los alumnos de primaria tienen todos los ejemplares. “Lo hemos llevado con la mayor naturalidad posible y además en gran parte de los profesores, así como ciertos miembros del AMPA y desde el propio equipo directivo la implicación ha sido total en el proyecto, con lo cual todo ha sido mucho más fácil”, asegura la docente.

También es cierto que en este centro se apuesta mucho por los libros digitales en los jóvenes, lo que hace que no se use tanto el manuscrito y esto, como consecuencia, permite que no se tengan que pedir tantos como en los centros donde únicamente se trata con los de papel. La máxima responsable del colegio recalca que: “Tratamos de dejar atrás los cuadernillos y apostamos por los portátiles. Los Ipads no los hemos instaurado porque hay familias pudientes económicamente hablando”.

Libros organizados según materias en mesas en el C.E.I.P Francesc Candela

Libros organizados según materias en mesas del C.E.I.P Francesc Candela / Kevin Marquina

Algo en lo que coinciden muchos de los equipos directivos es en el aspecto de las horas extras. Hay mucha burocracia y casi todos exigen tener un administrativo que pueda hacer de contable. En el caso del C.E.I.P Francisco Candela de Crevillente, las quejas formales se han realizado entre todas las direcciones de los distintos centros de la ciudad alicantina  y las decisiones han sido unánimes.

Como expresa la docente: “El verano ha sido frenético para los profesores y equipo directivo de este colegio, quienes en lugar de estar preparando la programación del curso han tenido que estar revisando que los libros que llegaban eran los correctos”. A este malestar se suma la falta de compromiso por parte del AMPA, ya que según señala Lledó a la hora de ayudar solo “cuatro padres contados” han mostrado verdadero interés.

¿Los principales culpables de esta situación? Consellería, que, según apuntan desde el centro, lo único que pretende es llenarse el bolsillo y mirar por sus intereses cuando los principales beneficiados de este asunto deberían ser los padres. De cara al curso que viene para evitar que este suceso se repita, asociaciones, centros, AMPA y FAPA esperan que la administración y los gobiernos den caza a los errores cometidos y rectifiquen en el sentido correcto.

El mensaje positivo es que ante un problema de tal magnitud como este, los niños que sí tenían todos los libros en el plazo establecido de inicio de curso han sido solidarios. El compañerismo ha abundado en todas las clases sin excepción alguna.

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