“Las familias sentimos impotencia al ver que trabajamos todo el día para nuestros hijos mientras el Gobierno recorta las ayudas”

Padre de un joven con autismo y miembro de la asociación Trévol, Miguel piensa que los medios de comunicación deberían jugar un papel fundamental para normalizar ante la sociedad los problemas psíquicos.

Miguel y Carmina, matrimonio afincado en Ontinyent, son los padres de Miguel, un joven con autismo que requiere de atención personalizada en la asociación Trévol, de la que además forman parte de la asociación. Debido a los últimos recortes, dicha asociación no está pasando por su mejor momento, familias que abandonan, subidas de las tasas para la inscripción y reducción del personal experimentado para tratar a los jóvenes. Sobre todo esto y mucho más hablamos con ellos, para que nos analicen desde el punto de vista paterno la situación de dichos jóvenes con problemas psíquicos en Ontinyent.

Alexis: Hay estudios muy contradictorios sobre el tema, pero por lo general los afectados lo consideran duro y complicado ¿Cómo es para ustedes tener un hijo con discapacidad psíquica?

Miguel: En realidad puede llegar a ser bueno, porque aunque parezca un problema, nosotros podemos proteger toda la vida a nuestro hijo. No tiene las preocupaciones y las responsabilidades de un chico normal de su edad. Hay profesionales maravillosos que cuidan de ellos.

A: Esos profesionales cuidan muy bien de ellos, pero son un sector pequeño. ¿Cómo trata la sociedad a esas personas?

M: Pues la sociedad, en general, no suele tener mucha idea de los problemas. No saben que es el síndrome de down o el autismo. La sociedad se encamina a encerrarlos entre cuatro paredes, se debería afrontar con normalidad. Yo creo que los medios de comunicación deberían prestar más atención a este tipo de problemas, para ayudar a la gente a conocer cómo tratar a estas personas.

A: ¿Y el Gobierno?

M: Pues lo que recibimos por parte del Gobierno y de los consistorios municipales es bastante pobre. Para ellos es mucho más importante ayudar a otros sectores de la sociedad. Lo único que hemos recibido son recortes, lo que nos lleva también a una reducción de personal, que afecta directamente a los disminuidos. En el Trévol sólo hay un fisioterapeuta, para todos los jóvenes, y muchos de ellos necesitan tratamientos de hasta dos horas, cosa que no puede afrontar un solo trabajador.

A: Los recortes afectan con más o menos fuerza dependiendo de sectores y personas ¿Estos recortes en qué afectan al Trévol, como padres y miembros de la asociación?

C: Han tenido que salir 30 familias de la escuela. Nosotros, de momento, no hemos tenido ese problema. El Trévol está haciendo todo lo posible por ayudar a familias que necesitan más atención. Se hacen cuotas fáciles de asumir, y además se está haciendo un fondo común para favorecer a los que lo necesitan. El dinero de las cuotas depende del poder adquisitivo de las familias, no es justo, pero no se puede hacer otra cosa. Ese dinero sirve para dar becas a los alumnos.

A: ¿Conocen el caso de esas familias que no han podido seguir en Trévol?

C: Hay un caso extremo, de una madre divorciada en paro, que vive sólo de la paga de ayudas del gobierno. Dejó la escuela, pero por casos como ese se decidió abrir tiendas y actos solidarios para ayudarlas, finalmente ha podido volver a inscribir a su hijo y se la está ayudando en todo lo posible, también hay quienes han decidido sacarlos definitivamente. Además Trévol es solo por las mañanas así que tiene que estar el resto del día cuidando a todas horas de él

A: Las familias con un hijo con discapacidad trabajáis para ellos. ¿Cómo se lleva ese aspecto?

M: Por lo general, las familias lo pasan muy mal, muchos de los jóvenes no puedes estar solos y para más complicaciones, el Trévol a las 17:00 cierra, y tenemos que seguir cuidando de ellos mientras trabajamos. Se siente impotencia al ver como recortan las ayudas. Y además salen los ministros felices al decir que se ha recortado el gasto en fomento. Las prioridades del gobierno son preocupantes. Además hay alumnos del Trévol que consiguen trabajar, pero en su gran mayoría lo que han encontrado son lugares de trabajo donde les explotan, y eso, por desgracia está permitido legalmente.

A: El Gobierno parece estar cuidando más un sector de la población que otro. ¿Piensas que se hacen políticas para una mayoría en lugar de los más necesitados?

M: Totalmente. Lo que se debería es hacer entender a la sociedad que no somos tan pocos, que esa gente necesita muchas ayudas. Des de pequeños se debería hacer ver a los niños que hay gente que tiene problemas psíquicos y mostrarles cómo llevarlos. Son personas normales, no hay que tratarlos como extraños, y mucho menos darles de lado, y eso es lo que parece que intentan los que más mandan.

A: La gente de Ontinyent está bastante concienciada del problema y está ayudando. ¿Notáis alguna mejoría?

C: Se están haciendo muchas cosas, pero todavía hay muy poco conseguido, necesitamos mucha más ayuda y yo creo que no se va a conseguir la suficiente, es más, nunca es suficiente, se requiere mucho tiempo para cada una de las personas con discapacidad. Se agradece mucho todo lo que se está haciendo para ayudar, y espero que poco a poco vaya mejorando más aún.

A: Después de escuchar sus declaraciones, me viene a la mente de nuevo la duda. ¿Es duro tener un hijo con discapacidad?

C: Si, bien visto es muy duro, la verdad. A nuestro hijo le tenemos mucho cariño y toda la vida ha tenido estos problemas, vivimos para ello. Él, en concreto, empezó a los dieciséis años a autolesionarse. Cuando voy a llevarlo al Trévol, le molesta entrar en contacto con la gente, y en lugar de decir nada, decide auto agredirse, cuanto más lo hace más le miran y si le miran todavía lo hace más fuerte. Un corto trayecto se convierte en una pesadilla, y así hay muchas más cosas.

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