“Las farmacéuticas crearon la alarma del papiloma para vender las vacunas”

 

 

 

Laura Melero | Afectada por el Virus del Papiloma y el Síndrome de Ovario Poliquístico

 

Laura Melero padece el Síndrome del Ovario Poliquístico y el virus del Papiloma

 

 

 

Imagine ir al médico y descubrir que esas irregularidades menstruales que sufre tienen un nombre. Se trata del Síndrome del Ovario Poliquístico (SOP), que afecta a una de cada diez mujeres en todo el mundo, y está relacionado con el 75% de los casos de infertilidad.

Como ocurre con el SOP, el tabú acompaña a muchas enfermedades femeninas y las vuelve invisibles a la sociedad. Algunas, como el Virus del Papiloma Humano (VPH), adquieren importancia durante un tiempo, hasta que empiezan a olvidarse, a pesar de ser el trastorno responsable de más de 2.100 nuevos casos de cáncer de útero, sólo en España.

Laura Melero (Ibi, 1989) sufre el SOP, y hace tres años fue diagnosticada con el Virus del Papiloma. Actualmente tiene que ir a revisión cada seis meses, para controlar esas dos afecciones, que a día de hoy son incurables.

P. Usted supo que tenía SOP hace diez años y hace tres, supo que también es portadora del virus del papiloma. ¿Cómo le diagnosticaron estas dolencias?

R. A los quince años, cuando empecé a tener las primeras reglas, estas eran muy irregulares, por lo que fui al ginecólogo y me hicieron unos análisis. Me dijeron que era poliquística, como un gran porcentaje de mujeres, que también lo son. Del papiloma me enteré por una revisión. Creo que coincidió con la temporada en que empezaron las revisiones del papiloma, porque apareció y fue un boom.

P. Antes de este boom, ¿sabía algo del papiloma?

R. Yo creo que ni yo ni nadie. Era algo que no se sabía y que no se había tratado. De hecho, no tiene tratamiento. Yo tengo un seguimiento cada seis meses para controlar que el virus del papiloma no se haya desarrollado. En mi caso soy portadora, pero si se desarrolla el virus puedo llegar a tener cáncer, aunque en ese caso sí hay operación: te queman los ovarios, los congelan y te los quitan.

P. ¿A qué cree que se debía esa desinformación?

R. No sé si es porque solo afecta a las mujeres y las enfermedades femeninas parecen llevarse más tapadas; no se les da tanta alarma.

P. Pero es una enfermedad más importante de lo que la gente cree. ¿Cómo reaccionaron su familia y usted ante el diagnóstico?

R. Me asusté, y en mi casa fue un shock. De hecho, hay una vacuna que cubre la Seguridad Social hasta los catorce años y mi madre quiso que me la pusiera, aunque yo realmente ya tenía el virus. Además, hay como cuarenta mil variaciones de papiloma y su eficacia (de la vacuna) es limitada.

P. ¿Cómo ve que se trata el papiloma en el campo médico?

R. En mi opinión, le dieron un gran boom al asunto y luego fue como si no pasara nada. Se habló mucho de ello, alarmaron mucho a la sociedad, y después parece que eso se lo haya tragado la tierra. Y luego, cuando empiezas a informarte, te das cuenta de que hay casi un 60 o 70 por ciento de mujeres que tienen el virus. Es un porcentaje muy alto que se tendría que investigar. No es el hecho de que ellos (las farmacéuticas) se inventen lo que está pasando, sí que existe; lo que pasa es que crean un estado de alarma.

P. ¿Por qué cree que hacen eso?

R. Para aumentar sus ventas. Ellos hacen una investigación previa, y luego te venden el producto. Al final (la vacuna) es un producto, pero que va a la Sanidad, por eso es tan importante y por eso crea esa alarma. Enfatizan esa enfermedad, enfatizan ese estado latente de preocupación, y hacen que las ventas aumenten. Aunque eso no quiere decir que no sea importante. Tendrían que informar…pero no alarmar, informar.

P. ¿Cómo  le afectan sus dolencias al día a día?

R. Por los ovarios poliquísticos, estoy tomando la píldora anticonceptiva. Mis reglas son muy extensas en días y en derrames, y así se regulan. Aun así, noto que mi cuerpo necesita tener… bueno, su funcionamiento natural. Además, cuando me bajan las defensas, aparte de ponerme enferma y tener fiebre, suelo tener candidiasis vaginal, me salen hongos. Es muy incómodo, y además hablarlo con tu pareja es difícil, porque parece que eres una marrana que no se lava, o le dan demasiada importancia. No es un tema que esté naturalizado, no es nada conocido, aunque entre mujeres sí que solemos hablar de estas situaciones; por lo menos sabes que no estás sola, que no eres un bicho raro.

P. Comenta usted lo de “bicho raro”, ¿ha llegado a sentirse así alguna vez?

R. Sí que me he sentido rara, pero después, a la hora de hablarlo, siempre he tenido la capacidad de hacerlo abiertamente y normalizarlo. Por una parte, estoy tomando fármacos, que no me gustaría. Por otra parte, tengo un virus que se puede transmitir, por lo que si yo se lo pego a un hombre, este puede pegárselo a otra persona, y esto es algo preocupante. Además, si el virus llega a activarse puede derivar en un cáncer de ovarios. Así que, claro que al principio me alarmé, pero ahora he decidido despreocuparme, porque si no, no puedes vivir.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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