“Las Viviendas Intergeneracionales están pensadas para que la soledad no se coma a los mayores”

Mayte Fernández Sarrión, Jefa del Departamento Social del Patronato de Vivienda de Alicante. | Audios 1, 2

En la Plaza América de Alicante están las Viviendas Intergeneracionales. Un edificio en el que solamente viven personas mayores y gente joven de hasta 35 años. El proyecto está organizado por el Patronato de Vivienda de Alicante, del que Mayte Fernández, la jefa del departamento social, se siente orgullosa, ya que consigue integrar a los mayores, además de dándoles un alquiler social, haciendo que puedan estar activos.

Pregunta. ¿Hay referencia para un proyecto así?

Respuesta. No, nosotros somos la referencia. Tenemos un premio Hábitat de la ONU por este proyecto. Es un proyecto que rompe los esquemas. Somos de los primeros en el mundo que hablaron de intergeneracionalidad. Ahora parece que si no hablas de esto no tiene sentido, pero cuando nosotros empezamos a hablar de ello parecía una barbaridad a los demás. Volver a hacer un edificio para mayores modelo estadounidense en Florida nos parecía hacer una tumba.

P. ¿Por qué se inició el proyecto?

R. El proyecto se inició porque existía un solar de propiedad municipal, que en principio estaba destinado a que fuera un centro de salud, que faltaba en la zona. Pero desde el Patronato se vio que se estaba desperdiciando un terreno que estaba situado en un espacio privilegiado como es la Plaza América y que se podía hacer algo más. Al final se hizo un proyecto en el que estaba incluido el centro de salud, un centro de día para mayores y viviendas en la parte de arriba de estos dos centros. Aparte de un parking público en la parte de abajo.

P. Se ha acabado haciendo todo.

R. Se ha acabado haciendo pese a todos los problemas. Cuando se planteó, se planteó también a quién iban a estar destinadas las viviendas. Decidimos hacer viviendas para mayores pero también con jóvenes que no llegaran a los 35 años, porque eran las normas que nos imponían desde la Consellería para las ayudas sociales, con la idea de que los jóvenes ayudaran a los mayores. Se hizo con buen resultado pero de manera informal en Lonja de Caballeros, porque se hizo para ver qué pasaba, y cuando se trasladó a la Plaza América de una manera más formal también salió bien.

P. ¿Ha habido otras ciudades que se hayan interesado en la idea?

R. Muchas, tanto en España como en Europa. Nosotros pertenecemos a la Asociación de Vivienda y Suelo y ahí hay representantes de prácticamente todas las ciudades grandes y medianas de España. Hay seminarios donde se comparten las ideas y proyectos que se están llevando a cabo, similar a las ferias de empresas pero de forma pública, porque todos somos funcionarios. Ha habido ciudades interesadas y se han hecho proyectos similares que no son exactamente iguales, porque cada uno la adapta como le parece. En mi opinión, nosotros hemos dado con la clave.

P. ¿No hay problemas?

R. Claro que los hay. Todo proyecto que incluye a personas va a tener cosas que no esperas. Si no tuviera esos problemas el proyecto moriría. Las base de nuestra idea está en la proporción de jóvenes y mayores. En Barcelona se hizo un proyecto de mitad jóvenes y mitad mayores y fue un absoluto desastre.

P. La idea es que el edificio sea de reintegración para los mayores.

R. Sí, estoy totalmente de acuerdo. Obviamente la idea básica es darle vivienda a las personas mayores, pero casi a la par está que los mayores se sientan protegidos, que la soledad no se los coma. Hemos observado que son personas que pueden mantenerse por sí mismos, que las familias suelen ir a verlos cuando pueden, pero que normalmente se aburren y se sienten muy solos. Aquí se aburren menos y se sienten menos solos.

P. ¿Cuáles son los requisitos para las personas que quieren acceder al edificio?

R. Los mayores tienen que valerse por sí mismos, es la definición del requisito, o si tienen a alguien que les ayuda a valerse por sí mismos. Es decir, que no requieran un tratamiento especializado. Los jóvenes tienen que tener entre 18 y 35 años, unos ingresos mínimos para pagar el alquiler y tener en currículum algún tipo de habilidad relacionada con el trato con las personas. Que luego sepan hacer algo es un plus. Y luego están las condiciones del Patronato de Vivienda, como llevar empadronados dos años en Alicante los jóvenes, y cinco en el caso de los mayores.

P. Hay un mínimo de ingresos, ¿y un máximo?

R. Sí, el mínimo es el 0,4 según el IPREM*, que es lo que suelen tener las pensiones más bajas, y por lo alto es el 2,5, que no hay nadie que haya llegado con ese índice.

P. ¿Hay límite de contrato?

R. Para los mayores ninguno, hasta que fallezcan o pierdan la capacidad de valerse por sí mismos. Hay casos en los que es posible que los mayores tengan discapacidades que les impidan hacer cosas concretas como cocinar o ponerse la lavadora. En esos casos se completa una ayuda bien desde la familia o bien desde servicios sociales. Los jóvenes, al principio, tenían contratos de 5 años, pero ahora son de 3, aunque son renovables, siempre que no superen los 35 años a la hora de firmar. Si estando dentro cumple los 35 años se respeta el contrato hasta que se acaba, y entonces ya no lo podemos renovar.

P. ¿Qué tienen que hacer los jóvenes para estar allí?

R. No están para hacer trabajos pagados. No queremos que sean los trabajadores sociales que ayudan a los mayores. Los más mayores lo entienden como “el buen vecino”. Ese personaje que era habitual en la sociedad pero que en las grandes ciudades se ha perdido. Lo que se pretende es que si en un día y medio no has visto a tu vecino, te preocupes por él y sepas si está bien. Si está bien, perfecto, si no, da la voz de alarma. Además, los jóvenes se comprometen en la parte social del contrato a dedicar dos o tres horas semanales a algún tipo de actividad. Normalmente esas horas son los talleres y las reuniones de planificación y coordinación que tenemos cada 15 días.

P. ¿Hay algo que cambiar?

R. Sí, por ejemplo, que los jóvenes no se tengan que marchar a los 35 años. Para mí está siendo bastante dramático tener que decirles a los chicos que se vayan, porque ninguno quiere irse. También cambiaría el servicio al edificio. Hemos perfeccionado el método hasta la saciedad pero se queda corto. La idea original era de tres edificios pero justo estuvo en medio la crisis y todo quedó parado. Con los otros dos edificios podría haber trasvase de jóvenes, de ideas, sería distinto, porque los otros dos edificios tenían una idea distinta, en uno de ellos queríamos que hubiera una guardería. De esa manera todo tenía más sentido, si no se hace algo más se queda corto.

*El IPREM es el Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples, y es el índice utilizado en España para la concesión de ayudas públicas. Cada año se actualiza en la Ley de Presupuestos. En 2015, el IPREM mensual es de 532,51€, por lo que el 0,4 son 213,01€ y el 2,5 son 1331,27€.

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