“Le exigimos medidas al consistorio, es el último voto de confianza”

ANTONIO CHUMILLAS, vocal de la Asociación de Vecinos de Montecid, Monforte del Cid

Montecid Urbanización

Vecino de Montecid en la puerta de su casa mirando una casa que nunca acogerá a nadie/ Javier Aguado

Desprotegidos, ignorados, olvidados. Los vecinos de Montecid, urbanización de Monforte del Cid, sufren el ninguneo de un Ayuntamiento, que en lugar de ofrecer soluciones, solicita más tiempo para estudiar medidas. La última reunión, prevista para el mes de septiembre aún no se ha celebrado puesto que el concejal de urbanismo, Ángel Gutiérrez Guillén, se encuentra de baja. La Asociación de Vecinos afectada, de la cual es vocal, además de presidente de una de las primeras fases de la construcción, Antonio Chumillas (Alicante, 1970) está cansada y le exige decisiones al consistorio.

Montecid es un residencial que se construyó en 2003 a ocho kilómetros de su municipio, Monforte del Cid. Pistas de pádel, un campo de fútbol, piscina y hasta un supermercado vendía el grupo Masa en sus carteles promocionales.  Ahora, trece años después los vecinos lo ven claro: “La constructora se ha olvidado de nosotros. Aquí se construyó menos del 50% del proyecto y el resto nunca se llevará a cabo”, señala Chumillas.

El Ayuntamiento tampoco  colabora, solo les atiende: “El mecanismo de la reuniones siempre ha sido el mismo. Escuchaban nuestras quejas, miran los puntos sobre las deficiencias, pero no se han traído nada preparado nunca, desconocen la legislación sobre cualquier  tema concreto… Incluso le teníamos que aportar nosotros la información oportuna”, afirma el vocal de la Asociación de Vecinos. A su vez, Antonio Chumillas se pregunta dónde está el dinero de sus impuestos. En Montecid se paga “el IBI, el impuesto de circulación, los vados” que suponen “alrededor de 300.000€ al año” y sin embargo, “no existe ninguna reinversión de ese dinero”.

El residencial incumple una de las normativas sobre la publicidad en los tramos interurbanos de las vías españolas. Según la ley general de carreteras del año 1988 se prohíbe cualquier cartel informativo. Sin embargo, como bienvenida a Montecid se ve desde la autovía un anuncio del grupo Masa promocionando la compra de viviendas unifamiliares, pese a que la empresa ya las vende. El Ayuntamiento desconocía está legislación “esa información se la tuvo que facilitar la asociación”

Montecid sí que posee un bar que regenta el campo de fútbol y la piscina. Sin embargo, su dueño lo cerró en 2014 y nadie puede hacerse cargo de él ya que pertenecía a una subcontrata de la constructora que se ha visto envuelta en un concurso de acreedores. Es un tema que está presente en todas las reuniones: “Según el Ayuntamiento, se pusieron en contacto con Masa para ver si había alguna posibilidad de quedarse con las instalaciones. Pero pasa el tiempo y vemos que no se hace nada”, apunta el presidente de la comunidad.

Este verano, el supermercado más cercano que tenían, a 3 kilómetros, cerró. Para el alicantino es un problema al que “se resigna” y no les queda otra opción a los vecinos que “comprar en Alicante o Elche” a la salida del trabajo. Otro de los déficits que señala Chumillas es el nulo transporte público del que disponen: “Hace falta una línea de autobús, que es no necesario que esté dando vueltas todo el rato. Con que haga el servicio una o dos veces al día bastaría”.

El municipio alicantino cuenta con 22 agentes de policía local, con dos vehículos todo terreno, un coche patrulla y dos motos de campo. Insuficientes para cubrir las necesidades de un residencial cuando llegan las fiestas locales. “Como se rigen por cuestión de votos y  lo que más le interesa al consistorio es el campo, la agricultura y las fiestas. Cuando estas llegan o es el momento de recoger las cosechas la policía no existe”, protesta Chumillas.

Construcciones sin acabar, calles por las que a duras penas se ve a un policía ejercer en época de cosecha, entresijos de una urbanización de la cual nadie parece querer saber nada. No es ciencia ficción, es Montecid. Un residencial caído en el olvido de una constructora que no se hace cargo y de un Ayuntamiento que parece querer quitarse una losa de encima. Sin embargo, los vecinos no se rinden. Ellos, hartos de que sus palabras sean silenciadas, continuarán su lucha, ahora le “darán un una última oportunidad al consistorio para poder reunirse y tomar medidas sin alargar más la decisión”.

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