“Me interesó la arquitectura cuando descubrí la importancia del hábitat para el hombre”

José Miguel Esquembre Menor | Presidente de Arquitectura Sin Fronteras en la Comunidad Valenciana y Murcia

José Miguel Esquembre

José Miguel Esquembre actúa para el cambio social por medio del urbanismo / Cristian Blázquez

José Miguel Esquembre Menor (Villena, 1957) apuesta por el cambio social a través del urbanismo. Se licenció en Arquitectura por la Universidad Politécnica de Valencia. Fue uno de los impulsores de la ONG Arquitectura Sin Fronteras (ASF) y llegó a ser presidente a nivel nacional. La ONG se fundó en Cataluña en 1992, donde se encuentra la Oficina Central y, básicamente, está formada por voluntarios asociados. Además, la ASF mantiene proyectos más allá de las fronteras españolas para combatir el derecho a una vivienda digna. En la actualidad, es el presidente de la ASF en la demarcación de la Comunidad Valenciana y Región de Murcia. Siempre ha tenido la inquietud de cambiar la situación del ámbito social de su entorno y se decantó por la arquitectura para saciarla.

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Pregunta: ¿Arquitecto por vocación o por compromiso social?

Respuesta: Cuando llegó el momento de decidir qué estudiar tuve mis dudas, tenía un cierto prejuicio hacia la arquitectura porque me parecía una profesión elitista. Además de que soy músico y esta línea también me interesaba mucho. Tuve que descubrir que el mundo de la construcción podía ser de otra manera. Me di cuenta de lo importante que es al hábitat en su sentido más amplio, es aquí donde el hombre realiza todas sus actividades. Y dependiendo de cómo se enfocara este trabajo, podrías influir positivamente en el desarrollo del entorno y las personas. Me considero un arquitecto social, pues el enlace entre urbanismo y persona es enorme.

 

P: ¿Por medio de qué vías colabora en el ámbito social?

R: En Villena fui fundador de la primera Asociación de Vecinos, también fundé la Coordinadora de Asociaciones de Villena, donde tenían cabida  todo tipo de asociaciones. Esta se formó para colaborar con el Ayuntamiento de una forma activa trabajando sobre la vida y el desarrollo social. Tenía cierta independencia de la municipalidad, pues podíamos llevar a cabo una acción directa a través del planteamiento de un problema, seguida de una votación para buscar su solución. Siempre he tenido una inquietud social para cambiar algo en nuestro entorno, los cambios van lentos, pero todo debe empezar trabajando conjuntamente con los estamentos que tienen una mayor capacidad a niveles económicos y legislativos. La otra vía sería la individual, en la que cada persona toma conciencia de las necesidades de los demás. Si no se toma conciencia es muy difícil que los países y los políticos se comprometan. Un ejemplo lo tienes en el tema de las ayudas al desarrollo que, motivado por la crisis, la mayoría de los Ayuntamientos cancelaron las ayudas para los países en desarrollo como el 0’7%, excusándose en la urgencia de sus propias administraciones. Salvo ciertas excepciones, la Comunidad Valenciana también hizo una disminución enorme. Si toda la ciudadanía tuviese esto claro los gobiernos comenzarían a cambiar este tipo de políticas para el desarrollo.

 

P: ¿En qué consiste ese 0’7%?

R: Es la ayuda que se estableció por parte de los Organismos para la Cooperación y Desarrollo Económicos y es la donación del 0’7% del PIB para ayudar al crecimiento. Pero núnca se ha conseguido. Aunque ha habido diferentes ayuntamientos que durante un tiempo sí lo hicieron. Este es un objetivo a reivindicar para que los proyectos que tenemos en países de desarrollo continúen y puedan crearse otros.

 

P: ¿Qué tipo de proyectos que se gestionan en la ASF?

R: Nosotros trabajamos en tres tipos de proyectos: la Sensibilización, pues mediante charlas damos a conocer a la sociedad los derechos humanos;  la Cooperación Local, que se centra en nuestro entorno más cercano; y la Cooperación Internacional, en países del Sur y África Subsahariana, cuyo objetivo son los territorios fuera del país que necesitan un cambio lo más rápido posible. Nosotros contamos con el importante apoyo de los miembros de la ONG, capaces de analizar la viabilidad de los proyectos. Tras aprobarlos, se lleva a cabo la colaboración entre voluntarios con su parte arquitectónica y, lo más importante, el objetivo principal, conseguir los fondos necesarios para poder realizar el proyecto. Básicamente, lo complicado es conseguir la financiación y que perdure en el tiempo. Esto último multiplica el alcance para futuros proyectos, ya que demuestra a ciudadanos y políticos la necesidad de su construcción. El testimonio de las personas beneficiadas con nuestros proyectos, como en Guatemala, es lo que demuestra que sí se alcanza el objetivo y que la ayuda prestada sirve de mucho.

 

P: ¿Qué proyectos llevan a cabo para cumplir esos objetivos en Alicante?

R: Hay varios, uno es el proyecto de la reforma de “La Casita de Nazaret”, que se lleva a cabo conjuntamente con El Colegio Nazaret de Alicante, la Asociación de Cantautores de la Explanada de Alicante y ASF. Se pretende la restauración de la zona para llevar a cabo actividades culturales. También está el proyecto de rehabilitación de viviendas en el barrio de San Gabriel de Alicante. Aquí, la Asociación de Vecinos de la Prosperidad de San Gabriel, ya está realizando acciones sociales, como ofreciendo habitaciones y comida a través de un comedor social. Así que nos hemos propuesto conjuntamente rehabilitar dos casas abandonadas para convertirlas en albergues que servirían para dar cobijo a unas 16 familias sin techo. Esto ahora mismo se está gestionando con el Ayuntamiento, con la intención de convertirlo en un proyecto más ambicioso que recogería la reforma de más casas abandonadas en Alicante. Otro es el “Tu casa mi casa”, un taller que tiene como objetivo sensibilizar a los alumnos de primaria y secundaria sobre el derecho fundamental para el acceso a una vivienda digna. En nuestro país no está reconocido este derecho y, en estos tiempos, vemos muchos ejemplos: desde personas desahuciadas, sin hogar o con acceso a infraviviendas, es decir chabolas. Y no hay que irse muy lejos para ver estas condiciones. Esta concienciación es necesaria para no normalizar la existencia de la pobreza.

 

P: ¿Se ha hecho notar el cambio de gobierno en los objetivos de la ONG en Alicante?

R: Creo que es pronto aún para juzgarlos, aunque entiendo que habrá un cambio gracias a la sensibilidad social del nuevo gobierno. En su programa entraban muchos objetivos en común con la ASF.

 

P: ¿Cree que las instituciones están concienciadas a colaborar con vosotros?

R: Sí hay una implicación, pero no cuenta con una profunda concienciación. Personalmente, creo que si hubiese sido al contrario no habría dejado de invertir tanto en proyectos de desarrollo, a pesar de la crisis. Espero que esa guardia bajada en este ámbito social vuelva a levantarse, debe haber un objetivo transversal. También es necesaria mayor implicación en la educación y en campañas de concienciación a los ciudadanos.

Trabajo realizado por:

Olga Avellán, Yolanda Delicado, Ana Blázquez y Cristian Blázquez.

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