Los adictos 2.0

Las apuestas deportivas y el poker online se han convertido en una moda que triunfa entre los adolescentes, que cada vez empiezan antes a jugar.

Sentados en el sofá cientos de jóvenes ven la televisión, juega el Barça – Madrid y la emoción se siente en el ambiente: si gana su equipo favorito pueden llevarse una gran cantidad de dinero, y todo por el módico precio de un euro. Un partido de fútbol como este puede llegar a mover millones de euros en apuestas, pero no es el único deporte que se ha visto afectado por esta nueva moda juvenil. Baloncesto, tenis, hockey y hasta los dardos, las oportunidades de ganar algún premio son muchas y es fácil caer en la trampa. “De los que les gusta el deporte juegan casi todos”, dice FB (Alicante, 1995), que también ha probado esta nueva moda, como tantos otros jóvenes.

Tras una apariencia inocente se esconde la triste realidad: un 8% de los menores de edad juega de forma habitual, y un 29% de los jugadores activos tiene entre 18 y 25 años. La cifra hace preocupar a psicólogos y médicos sobre el destino de la ludopatía, que evoluciona en este creciente mercado.

En el año 2011 se aprobaba la Ley de Regulación del Juego, cuyo preámbulo describe así la necesidad de un cambio en la norma: “debido fundamentalmente a la irrupción de los nuevos servicios de comunicaciones electrónicas y a la utilización de los servicios de juego interactivos a través de Internet, ha cambiado de forma sustancial, tanto en España como en otros países de su entorno, la concepción tradicional del juego”.

Desde entonces las casas de apuestas, bingos, casinos y demás han aumentado su negocio e ingresos al añadir un nuevo tipo de jugador a la partida. Antonio Castaños (Alicante, 1951), psicólogo en la Asociación Vida Libre, explica que no se ha reducido la presencia de jugadores clásicos, sino  que ha aumentado la online, y añade que “las apuestas deportivas están cambiando a la población de jugadores patológicos”.

También los números han cambiado, cada vez son más jóvenes los que acaban enganchados al juego. Según la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR), de las 500.000 personas adictas al juego los jóvenes son actualmente el primer grupo de afectados, ya que el negocio online empieza a superar a las máquinas tradicionales.

Este nuevo tipo de ludopatía puede llegar a ser más difícil de solucionar. La tribuna de Albacete así lo refleja en uno de sus reportajes: “Lo habitual cuando un ludópata pide ayuda es pedirle que evite situaciones de riesgo, si es alguien que juega al bingo o a las tragaperras le dicen que no pise las salas de juego, pero al jugador online hay que decirle que deje de meterse en Internet y eso hoy no es tan fácil.”

Según la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados, de las 500.000 personas adictas al juego los jóvenes son actualmente el primer grupo de afectados.

El ‘boom’ de este tipo de apuestas se ha visto influenciado en su mayor parte por la presencia constante de anuncios que, ofreciendo pequeños premios o teniendo como cara a algún personaje conocido, incitan a probar un juego que pintan de inofensivo. También en partidos podemos ver, en horas donde un menor de edad también está pendiente del televisor, el mismo anuncio, y leyendo un periódico deportivo nos encontramos con la misma situación. La incitación es constante. FB se resigna, “somos una diana y ahora mismo muchos anuncios vienen dedicados a nosotros, supongo que porque somos carne de cañón”.

La imagen del deporte también se está viendo afectada por esta nueva moda. “Estamos convirtiendo una actividad que siempre ha sido preventiva en una que incita a la apuesta, en casi todas las actividades deportivas aparecen anuncios relacionados con empresas de apuestas”, recuerda Castaños.

“Esto es un problema nuevo, seguramente de aquí a unos años se estará viendo las repercusiones reales, harán estudios retrospectivos, sacarán datos y empezarán a saltar las alarmas”, comenta Elena Benítez (Cabra, 1968), médico en el Hospital de Manises.  Como medida a esto, opina también que una publicidad agresiva que incite al juego y a la que tenga acceso cualquier persona de cualquier edad debe modificarse o prohibirse.

La pregunta es hasta dónde tendrá que llegar esta moda, que juega con la accesibilidad, la privacidad y un económico precio de participación para captar a los jóvenes, y cuánto tiempo tendrá que pasar hasta que empiecen a buscarse soluciones.

La instantaneidad de Internet permite a cualquier persona apostar sin que nadie se entere/Clara Isabel García Reig

La instantaneidad de Internet permite a cualquier persona apostar sin que nadie se entere/Clara Isabel García Reig

Un negocio lucrativo

Las apuestas online pueden producir graves consecuencias en un futuro, pero no sorprende que se vayan atrasando las medidas que deberían tomarse teniendo en cuenta la facturación que hacen las empresas de juego cada año. Según la Memoria Anual de la Dirección General de Ordenación del juego, en el 2014 se destinaron 6.564 millones de euros al juego online, contando todas las modalidades, entre todos los españoles. Un 17,22% más que el año anterior. También añade que en el último trimestre “se registraron valores mensuales de cantidades jugadas superiores a los 610 millones de euros”.

1.578,12 millones de euros fue lo que se jugó el año pasado en el Póquer Cash, aunque fue un 9,98% menos que el año anterior/ Clara Isabel García Reig

1.578,12 millones de euros es lo que se jugó el año pasado en el Póquer Cash, aunque fue un 9,98% menos que el año anterior/ Clara Isabel García Reig

El Ministerio de Hacienda, que recauda un jugoso beneficio por los impuestos que generan las casas de apuestas, se dedica también a la protección de los jugadores de azar. Según Castaños, ésta lo que hace principalmente es proteger de que los jugadores no sufran cualquier tipo de estafa, pero no da una solución real para esta adicción.

De esto se tienen que encargar asociaciones como Vida Libre o FEJAR, que agrupa a varias de toda España. Mientras unos ayudan en la lucha contra las adicciones otros buscan  la rentabilidad económica, son las dos caras de una única moneda: la de los juegos de azar.

La sociedad desinformada

Los jóvenes reciben clases de educación sexual en el colegio, constantemente se bombardea con los problemas que acarrea el tabaco, las drogas o el conducir borracho. La ludopatía es el patito feo de las adicciones, ni se habla de ella ni se realizan verdaderas campañas para disminuirla. “En la sociedad en general no hay una conciencia de que sean realmente un problema”, piensa Benítez.

“Las medidas de precaución que se están tomando con el tabaco, como es el hecho de no conectar la máquina expendedora en los bares para que los menores no tengan acceso, no se están adoptando con el juego”, explica Castaños. La necesidad de campañas de prevención y una mejor regulación se hace más notable con el aumento del juego entre los jóvenes aunque, como opina FB, quizás las charlas informativas ayudarían pero no serían determinantes, “habría que compaginarlo con menos publicidad”.

La ludopatía es el patito feo de las adicciones, ni se habla de ella ni se realizan verdaderas campañas para disminuirla.

Como la pescadilla que se muerde la cola, al final se vuelve a lo mismo: una sociedad desinformada genera una población más vulnerable a esta adicción y una población vulnerable es un blanco fácil para cualquier negocio que tenga un punto adictivo.

De momento la moda sigue su curso y las grandes consecuencias están aún por ver, así que las medidas de actuación parecen lejanas. Como siempre, el ser humano curará su herida cuando se haya quemado con el fuego, aunque haya visto miles de veces lo que este es capaz de hacer.

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