“Los colegios incompletos somos los grandes olvidados”

 

Francisco Garcés| director y maestro del Colegio Los Pinos de Bicorp

“Cada uno tiene su contexto y sus circunstancias como decía Ortega”, cita Francisco Garcés (1970, Villanueva de Castellón), para describir las dificultades a las que se enfrentan con la LOMCE, al ser implantada para cursos alternos. El carácter global del centro ha posibilitado un proyecto experimental mediante el que funcionan como un instituto. Para el próximo curso académico no habrán nuevos ingresos, por lo que Francisco Garcés, pese a no ser natural de Bicorp, defiende que “si desaparece el colegio, desaparece el pueblo con él”, algo que afecta a miles de colegios rurales españoles, no solo a Bicorp.

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Francisco Garcés, director y maestro de Colegio Los Pinos de Bicorp Autor: Carla Vila

Francisco Garcés, director y maestro de Colegio Los Pinos de Bicorp Autor: Carla Vila

 

P. ¿Qué relación hay entre el colegio y el pueblo?

R. En mi opinión si desaparece el colegio, desaparece el pueblo. Los padres piensan en sus hijos y en la practicidad. Muchos afirman que “si trabajamos fuera, el niño tarde o temprano se irá fuera a estudiar, vivimos en una zona  laboral y socioeconómicamente deprimida, si el colegio cierra, nos vamos”.

Esto repercutiría en los montes, en el pulmón que le llaman por ser una zona con abrigos rupestres, patrimonios de la humanidad, pues quedarían abandonados. Porque para que esté cuidado y protegido tiene que haber un núcleo urbano que se encargue de valorar y proteger ese patrimonio.

P. ¿Qué ha supuesto la implantación de la LOMCE?

R. La LOMCE ha afectado a nuestra idiosincrasia al entrar de manera gradual, para 1º, 3º y 5º. Y el problema es que tenemos dos clases: una clase de primero, segundo y tercero; y otra de cuarto quinto y sexto, con distintas normas educativas.

También nos vemos perjudicados porque las sesiones ahora son de 45 minutos y el tiempo a dedicar a cada grupo se reduce a 15 minutos. Además de la polémica de comenzar el día tres de septiembre. Pues el centro durante el verano se destina a actividades culturales, por lo que hemos de recolocar el mobiliario, preparar los papeles para la administración… Y solo tuvimos dos días.

P. ¿Ha cedido la idiosincrasia terreno a la norma o ha sido al contrario?

R. Iniciamos un proyecto experimental porque había un aula de 6 alumnos y otra de 16. Dado el desequilibrio, tratamos de funcionar como los institutos: cada clase tiene su tutor pero cada materia la imparte un maestro, desde primero de primaria hasta sexto.

Hemos conseguido que todos los maestros estemos en contacto con todos los alumnos, haciendo que el centro posea un carácter global. Algo muy importante porque cuando pienso en algo he de pensar en global, hasta para hacer excursiones. Nosotros somos 31 y vamos todos.

P. Treinta y un alumnos, tres clases con distintas edades ¿cómo se organiza?

R. Trabajamos el cooperativismo y la tutorización. Los mayores de la clase ayudan a los pequeños, desempeñando el papel de hermano mayor. Extraemos la parte positiva de esa diferencia de edad dentro del aula. Funcionamos como una familia.

P. ¿Cuáles son las ventajas de trabajar en un centro incompleto?

R. En mi opinión una de las mayores ventajas es que hay pocos alumnos por lo que la atención es más personalizada. Luego, la cercanía es un factor que nos favorece, repercutiendo en una mayor implicación de las familias.

Otro beneficio es la organización. Solo somos tres profesores, y cada día hacemos claustro en el patio, por lo que los temas se tratan en caliente y se solucionan enseguida.

P. Toda moneda tiene dos caras, ¿cuáles son los impedimentos a los que hacen frente?

R. Los colegios rurales incompletos somos los grandes olvidados. Sacan proyectos o subvenciones y te exigen un número mínimo de cinco maestros, como si por ser tres no te hicieran falta o no quisieras participar.

P. ¿Qué posibles soluciones se pueden dar?

R. Nos plantean la opción de unirnos con otro centro, es decir, formar un Colegio Rural Agrupado (CRA), pero no es tan sencillo. Depende de muchos factores, aunque no nos afectaría en el funcionamiento: unos colegios pasarían a ser aularios, y la dirección del centro se discutiría entre los distintos municipios.

P. Entonces ¿qué circunstancias se han de dar para formar un Colegio Rural Agrupado?

R. Tiene más peso el factor político, el de los ayuntamientos y es una desventaja  que “mi pueblo dependa del tuyo” cuando ya eres independiente. Aunque si la administración lo dictara y no diera otra posibilidad, habría que acatar la orden.

P. Puesto que trabaja con el “mañana” de Bicorp ¿qué futuro observa?

R. Los niños no se ven aquí. Sumado al brutal descenso de natalidad, contando que la mayor parte de habitantes son personas mayores, los próximos cuatro años son fundamentales para el futuro del pueblo.  Sin ir más lejos, para el próximo curso no habrá ningún alumno nuevo. ¿Nos harán CRA?,  ¿El colegio cerrará sus puertas? No se sabe.

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