“Los convenios internacionales son una mentira, porque nadie sabe cuánto se está emitiendo”

FUENSANTA GARCÍA ORENES | Coordinadora de la Oficina Medioambiental y profesora de Ciencias Medioambientales de la Universidad Miguel Hernández de Elche (Audio)

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El caso Volkswagen, que trae de cabeza al conjunto del sector automovilístico mundial, así como a asociaciones de consumidores y bufetes de abogados de todo el mundo, ha sido discutido y analizado en varios aspectos: social, económico, legal…, dejando de lado en muchas ocasiones el que es, posiblemente, el factor más afectado por el escándalo de las emisiones de la marca alemana: el factor medioambiental. Fuensanta García, coordinadora de la Oficina Medioambiental y profesora de Ciencias Medioambientales de la Universidad Miguel Hernández, aclara algunos puntos para comprender las consecuencias medioambientales del caso Volkswagen.

Pregunta. Actualmente, los vehículos con motor Volkswagen emiten una cantidad excesiva de óxidos de nitrógeno. Pero, ¿qué son los óxidos de nitrógeno exactamente?

Respuesta. Son gases que crean el efecto invernadero. Los gases de efecto invernadero que se acumulan en la atmósfera dejan penetrar la radiación solar, que calienta la Tierra o se refleja. Lo que ocurre es que cuando esa capa aumenta, la radiación que sale reflejada es menor que la que entra. Eso permite que la Tierra esté caliente. Cuando esa capa se hace mucho mayor por la acumulación de los GEI se produce un sobrecalentamiento, que es lo que está ocurriendo actualmente. El efecto invernadero es un proceso natural, gracias al cual la Tierra mantiene su temperatura, pero si esa capa aumenta, parte de la radiación infrarroja se mantiene en la atmósfera y aumentan las temperaturas.

P. Y de estos óxidos de nitrógeno, ¿cuál es el que emiten principalmente los coches defectuosos?

R. El gas que emiten principalmente es el óxido nitroso,  que tiene un valor de 310, por lo que es trescientas veces más contaminante que el dióxido de carbono. Por ello, su emisión se restringe con una determinada cifra de emisión. Si esa cifra se falsea y se multiplica por todos los coches trucados, el sector automovilístico estaría emitiendo 40 veces más gases de los permitidos. Y todo esto en un sector, el automovilístico, que tiene que declarar sus emisiones debido al convenio de Kyoto.

P. Entonces, si en el sector automovilístico se han detectado estas trampas en la declaración de emisiones, ¿no podrían estar haciendo lo mismo otros sectores industriales?

R. Técnicamente sí, pero en realidad no tenemos por qué pensar eso. Otros sectores que generan muchas emisiones, como la química o el del carbón tienen que declarar sus emisiones, y se comprueban con mucho ahínco, ya que si sobrepasan los límites establecidos las multas son altísimas.

P. Respecto a este tipo de convenios internacionales sobre medio ambiente, ¿cómo permiten que se den casos como el de la marca alemana?

R. El problema es que todos estos convenios internacionales son una mentira, porque no sabemos realmente lo que se está emitiendo. Existen una serie de convenios, como el de Kyoto, que Europa firmó en bloque, y con los que se estableció una directiva acerca de la regulación de emisiones de efecto invernadero, con lo que muchas industrias deben declarar sus emisiones. Pero a la hora de la verdad, factores como la compra-venta de emisiones entre países, o la excesiva flexibilidad de los factores de emisión inutilizan estos acuerdos.

P. ¿Y estos acuerdos no afectan a Estados Unidos, que es donde ha explotado el caso Volkswagen?

R. Los acuerdos internacionales se firman voluntariamente, y una vez firmados son vinculantes. Pero el que no lo firma no lo cumple, como ocurre con Estados Unidos. Por ejemplo, en España, en el momento que se incumpla la cuota de emisiones que tiene adjudicada tiene que pagar, y la sanción la pone la Unión Europea, pero Estados Unidos, al no ser firmante, no hay sanción posible. El año que viene, en París, hay una nueva cumbre en la que se pretende llegar a acuerdos reales y que se impliquen todas las tardes, pero hay un tira y afloja debido a la cantidad de industrias a las que afectaría, y los gobiernos no van a pillarse los dedos con el cierre de empresas.

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