“Los desaparecidos tienen que cumplir una serie de requisitos para aparecer en los medios de comunicación cada día”

JORDI FERRÚS BATISTE | Profesor de Antropología Social de la UMH

El número de denuncias por desapariciones sigue creciendo de forma preocupante en nuestro país. Si durante 2012 la media anual de denuncias era de 9.869, los últimos datos del Ministerio del Interior afirman que en 2015 se registraron un total de 24.995 denuncias por desapariciones. Según la plataforma SOSdesaparecidos, este año ya se han contabilizado 1.270 búsquedas activas hasta la fecha, lo cual se traduce en personas desaparecidas. Pero, si nos enfrentamos a un número tan elevado de desaparecidos, ¿por qué la mayoría de sus rostros no aparecen en los medios de comunicación?

Jordi Ferrús en el edificio Atzavares de la UMH.

El profesor Jordi Ferrús en el edificio Atzavares de la UMH. / Carla Serrano

Jordi Ferrús, profesor de Antropología Social de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche, responde a esta incógnita: “Parece que los desaparecidos tienen que cumplir una serie de requisitos para aparecer en los medios de comunicación día tras día”. Pero, ¿de qué tipo de requisitos estamos hablando? ¿Qué es lo que hace que los medios de comunicación decidan darle tanta difusión a una desaparición en concreto y tan poca al resto? “Tiene que ser una persona joven, guapa, de clase social media-alta y que se haya expuesto a las redes sociales”, aclara el antropólogo.

Por lo visto, los medios se centran en un perfil muy concreto y pasan por alto detalles de gran importancia como que los desaparecidos padezcan alguna enfermedad. Son los casos de Raquel Pérez y Teresa Mercé, de 82 y 76 años respectivamente. Ambas padecían principios de Alzheimer y necesitaban medicación urgente. Sin embargo, ningún medio de comunicación relevante decidió advertir sobre sus desapariciones. El cuerpo de Raquel apareció sin vida días después de su desaparición. Por el momento, se desconoce dónde y en qué condiciones puede encontrarse Teresa. “Los medios de comunicación no solo deberían informar, sino también alertar y prevenir, pero una persona con esas características no tiene ningún tipo de interés porque hay mucha gente de su edad en esa situación. Lo que no es lógico es que desaparezca una persona muy joven y guapa”, explica Ferrús.

Al parecer, la juventud y la belleza solo se tienen en cuenta en algunas desapariciones. Un ejemplo de ello es el caso de Habiba y su hijo Muath, de tan solo 4 años. Ambos desaparecieron el pasado mes de agosto en la localidad cordobesa de Santa María de Trassierra. Son de nacionalidad keniana y tan solo hablan suajili. Ningún medio de comunicación de ámbito nacional se ha hecho eco de la noticia durante estos meses. Si uno de los principales requisitos que buscan los medios para dar repercusión a una desaparición es la juventud, ¿por qué Muath no ha aparecido en ningún telediario ni en ninguna portada de periódico? “Aquí hay un racismo discriminatorio absoluto. El color de la piel —que ya sabemos que continúa sirviendo para categorizar, inferiorizar y diferenciar en los medios de comunicación— sería el elemento básico para no informar o informar menos”, analiza el profesor.

“Los medios difunden una desaparición si se trata de una persona joven, guapa, de clase social media-alta y que se haya expuesto a las redes sociales”

Si entramos, por ejemplo, en el buscador del diario El País e introducimos “Diana Quer” obtendremos más de 3.000 resultados en poco más de un mes de desaparición. Sin embargo, nos será casi imposible encontrar más de una noticia reciente sobre algún otro desaparecido en España. Muchas familias se sienten frustradas al ver que, a pesar de la insistencia, sus desaparecidos no reciben el mismo trato mediático que la joven madrileña. “En el caso de Diana Quer han influido elementos que los medios consideran atractivos para continuar informando hasta la saciedad, cuando muchas veces no tienen nada que decir y están repitiendo la información del día y de la semana anterior“, añade el antropólogo.

La gran mayoría de expertos coinciden con Ferrús en que el hecho de que la familia Quer viviese en una urbanización de altos vuelos —donde compartían vecindario con altas autoridades del Estado, ex jefes de Gobierno y más gente influyente— es lo que ha provocado una movilización discriminatoria por parte de las Fuerzas del Orden y del Ministerio del Interior, y esto ha desencadenado en la atención masiva de los medios de comunicación. Aunque el profesor cree que el comportamiento “un poco inconsciente” de Diana en las redes sociales también ha sido determinante para atraer semejante interés por parte de los medios.

Quizás el primer paso para reducir la aterradora cifra de desaparecidos en España esté en manos de los medios de comunicación. El antropólogo de la UMH ha querido aprovechar la ocasión para aportar una posible solución al problema: “Yo les diría a los medios que cumplan sus propios códigos deontológicos, que intenten ser igualitarios y sobre todo que traten de informar de manera objetiva”.

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