Los invisibles de la moda

En una época donde la moda española tiene una gran difusión gracias a las redes sociales y en especial a Instagram, jóvenes estudiantes como Arantxa Neira (Alicante, 1991) ven su futuro incierto, pues se está formando en la técnica del patronaje en la escuela Virma, en Alicante. Como ella misma afirma: “La idea de crear y diseñar me emocionaba, me di cuenta de que para ser un gran profesional tenia la necesidad de estudiar patronaje, confección y el diseño; las tres herramientas de la moda.” Pese a ser un trabajo poco valorado, como ella afirma, este sector es indispensable a la hora de confeccionar y crear, pues son quienes ejecutan el diseño de los artistas y dan forma a la prenda.

El foco del problema suele estar en las escuelas y grados universitarios de moda que se ofrecen, Arantxa observa que: “solo se dedica un cuatrimestre, de toda la carrera, a aprender patronaje, que es la parte mas técnica.” Tiempo insuficiente para poder desarrollar una buena técnica y poder hacer prendas de calidad y poder salir al mundo laboral con la teoría necesaria para desarrollar cualquier trabajo que implique la confección y diseño.

Todo ello afecta a la formación de los técnicos patronistas, que son quienes se encargan de dirigir y supervisar el trabajo de las patronistas, Arantxa cree que: “la falta de buenos técnicos es debido a la falta de formación, en la que las escuelas y universidades se centran únicamente en el diseño, con una baja calidad, poco dominio y conocimiento técnico.” Por ello se debe de apostar por un aprendizaje mucho más individualizado, en el que es necesario realizar los patrones en una mesa con papel y lápiz y no en una clase frente a un proyector. Como opina Arantxa Neira.

Por otra parte, Candela Ivañez (Alicante, 1994) estudia último curso del grado en diseño de moda de la Universidad EASD, escuela de arte y superior de diseño en Valencia, cree que en el grado no es necesario profundizar en técnicas de patronaje, a pesar de que se estudia lo básico, pues es necesario tener unos conocimientos básicos, pero no solo de patronaje, en este grado se estudia marketing, diseño e historia del arte entre otras asignaturas, lo que se busca es crear nuevos diseñadores capaces de liderar y poder emprender su propia marca.

El problema de que en el mundo de la moda sólo se conozca el trabajo de grandes diseñadores, es la poca confianza que España pone en ella misma, por ejemplo, Francia es uno de los países que tiene grandes escuelas de diseño y patronaje, lleva cuidando su imagen de alta costura muchos años, creando un foco de atención en torno en su industria. De acuerdo con Arantxa Neira. En España esto no pasa, falta confianza para poder apostar por la moda española, únicamente se conoce Inditex y mango como grandes marcas, las cuales producen sus prendas en países extranjeros porque la mano de obra es mucho más barata, olvidándose de aquellas que además de aportar un gran trabajo en confección y diseño, apuestan por jóvenes españoles para realizar el trabajo. Pues triunfar en el mundo de la moda no se basa únicamente en salir en televisión, el verdadero triunfo es poder dedicarte y vivir de lo que te gusta, cuenta Candela Ivañez.

A pesar de que el futuro de la moda es incierto, pues es un mundo que se encuentra en constante cambio tanto por las innovaciones en tejidos, o por los modos de difusión, el caso de las redes sociales, se piensa que los jóvenes consumidores empezarán a exigir calidad en tejidos, diseño y en la confección de las prendas. Como espera Arantxa Neira. Para ello será fundamental el papel de los jóvenes diseñadores y los patronistas que estabilizarán la producción y creación masiva de esta industria.

Como decía Balenciaga: “El patronista es el arquitecto de la moda.”

 

DESPIECE

Inditex y sus problemas

Pese a que Inditex es la empresa de moda española más importante del país, convirtiéndose en un referente mundial tanto por sus ganancias como su capacidad triunfo al convertirse en una marca que ofrece buenos diseños a precios asequibles, ha tenido una serie de hechos que ha repercutido en su imagen.

La multinacional ha recibido un gran número de demandas por la explotación laboral que ha ejercido en los países en los que se producen sus prendas.

Los diseños se realizan desde la sede de España, pero la confección y creación se realiza en países como Brasil y Argentina. En ambos países se vigila este imperio, pues se descubrió en 2011, en Brasil, Sao Paulo, talleres de costura etiquetada como “mano de obra esclava” donde confeccionaban prendas para la marca gallega.

La marca liderada por Zara, respondió a estas acusaciones negando que se había incumplido los acuerdos establecidos y proclaman las denuncias realizadas sin fundamento.

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