“Los jóvenes tienen que enfrentarse a la soledad, a gestionar sus propios recursos, a atender la casa y a aprender a convivir entre ellos”

Rosendo soler, salesiano/ Audio

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Rosendo Soler, director de la Presencia Salesiana de Alicante/ Begoña Lledó

Rosendo Soler es el actual director de la Presencia Salesiana en Alicante. Entre sus obligaciones destaca la de, como todo salesiano, ayudar a los jóvenes. Esta es la razón por la que se encuentra involucrado en un nuevo proyecto, apoyado y subvencionando por entidades como la Generalitat o la Fundación Ángel Tomás; destinado a todos aquellos jóvenes que ya han cumplido la mayoría de edad y que se encuentran desamparados social y económicamente.

 

Pregunta: ¿Hay tantos jóvenes con esta necesidad en Alicante?

Respuesta: Hay una necesidad, como estamos viendo, de plazas de emancipación, porque pensábamos que no tendríamos éxito, pero nos están lloviendo peticiones para residentes, es decir, que cada mes tenemos uno, hasta seis que podemos acoger. Es un recurso subvencionado por la Consellería de Bienestar Social. Lo más interesante es que hay un trabajo de red de colaboración con otros pisos, que nos mandan a jóvenes que ellos ya no pueden acoger por falta de espacio. Porque, por lo menos, en Alicante hay de 5 a 6 pisos de emancipación, que los lleva Cruz Roja, la asociación Casa Oberta, la Fundación Diagrama, entre otras.

P: ¿Cómo sacaron el proyecto adelante tan rápido?

R: Tardó un año en elaborarse. Fue respaldado por la Generalitat enseguida porque entraba dentro de la FISAT, que es muy reconocida ahí. Entró dentro de su programa porque fue una ampliación del proyecto de la FISAT, por eso fue fácil conseguirlo. Junto al piso está el proyecto del SAE, que es el apoyo a las familias que tienen niños en acogimiento, es decir, que están una temporada o desde pequeños hasta que son mayores de edad. Este proyecto atiende a los padres que se encuentran desconcertados ante un acogimiento y no saben reaccionar.

P: ¿Participan en el voluntariado entidades juveniles o la misma obra salesiana?

R: Los voluntarios fijos son dos, una familia siria que tenemos aquí también acogidos y la comisión de inclusión social de la obra salesiana. Esta es una comisión que trata todo el tema social. La entidad se ha comprometido a colaborar en tareas como enseñarles a cocinar, ya que cada semana viene algún padre que les enseña a realizar un plato. Ahora vamos a empezar también con las clases de apoyo una vez veamos las notas. También les ayudan en el tema profesional, buscar alguna empresa que les coja por horas para trabajar. Después habrán voluntarios para promover, cuando sean más un grupo; actividades lúdicas, así que los fines de semana nos va a ayudar la comisión solidaria de Tucumán 7. La comunidad salesiana también les acompaña porque vienen más a menudo a visitarlos. Que se socialicen es algo fundamental porque ellos tienen que enfrentarse a la soledad, a gestionar sus propios recursos, a atender la casa y a aprender a convivir entre ellos.

P: Los jóvenes proceden de ambientes diferentes…

R: Por una parte son chavales que salen de medidas penitenciales juveniles, que han tenido una protección, que tienen una tesitura de que tienen que buscarse la vida. Nos vienen también chavales que han estado en acogimiento, es decir, que han estado con una familia y son ya mayores de edad y tienen que buscarse la vida. La familia quiere que se les apoye, pero vienen con otra perspectiva, porque no cuentan con la ayuda de una familia.

P: En ese sentido el proyecto es un poco diferente al de Elche porque ellos acogen a más inmigrantes y vienen directamente destinados de diferentes entidades de acogida…

R: Sí, en ese sentido, en Elche y en Valencia tienen más inmigrantes subsaharianos y marroquíes.Los jóvenes que acogemos aquí han superado ya sus problemas con la justicia porque vienen con un expediente limpio, aunque han tenido sus antecedentes y conflictos, pero todo esto se ha subsanado correctamente. En cambio, los que vienen del SAE, que es el apoyo de emancipación, son jóvenes que han estado muy bien integrados en las familias, pero que ya las familias no podían seguir haciéndose cargo de ellos. Nos pueden venir también subsaharianos o de centros de inmigración, pero por ahora son todos españoles o extranjeros que vienen de un centro de protección, pero no por inmigración. Evidentemente, todos vienen ya respaldados, con la garantía de que va a salir bien y que tienen predisposición para cambiar su situación.

P: ¿Qué necesidades tiene un joven cuando cumple la mayoría de edad y tiene que buscarse la vida para salir adelante y sobrevivir?

R: Pues son que se quedan sin la protección que hasta los 18 años han tenido, no tienen referencias familiares de apoyo o las referencias familiares tienen fragilidad y necesitan o formarse o buscar trabajo y emanciparse. Tienen una necesitad de formación, otra laboral y otra que en breve tienen que lograr una emancipación segura, porque tienen de plazo dos años para conseguirlo. Esa es también la motivación de estos jóvenes, que al tener un plazo limitado, esas personas se tienen que ver en una tesitura de avanzar. Incluso lo que hacen es firmar un contrato que se renueva periódicamente, sino tienen que marcharse.

P: ¿Cómo son los problemas de convivencia entre jóvenes que proceden de distintos ambientes?

R: Son los normales, en la adaptación. Los dos nuevos que han venido ahora llevan ya unos hábitos de una institución, por lo que están acostumbrados a un horario y a un silencio; otros, como por ejemplo el que viene de su casa, pues esto es una fiesta para él y por eso hay carteles en los que se pone la hora de silencio o de tareas. Por ahora los mecanismos para facilitar la convivencia que tenemos son la asamblea semanal, que consiste en que ellos se reúnen y dicen aquello que les está molestando del comportamiento del otro, por lo que así se liman asperezas, siempre bajo la vigilancia de un educador o mía para que ellos se entiendan. Luego está el plan de apoyo individual, en el que nosotros les remarcamos los objetivos que no están cumpliendo para que se den cuenta porque tienen que marcar unos objetivos. Hay un documento que tiene la FISAT en el que se marcan las metas: cuestiones documentales, cuestiones de búsqueda, actitudes, formación… Tenemos plantillas de preguntas que les hace a ellos un poco recapacitar donde pueden marcar unos objetivos que quieren conseguir a nivel personal, material o formativo. Esto a ellos les resulta un poco molesto porque les supone pasar un examen de conciencia que no siempre les resulta positivo.

P: ¿Cómo les ayudan para que puedan emanciparse?

R: Tenemos un proyecto que se llama De autonomía personal, en el que se marcan unos objetivos como lograr su documentación tales como becas o el DNI; todo eso lo tienen que hacer ellos. Tienen que ir a lugares donde impartan cursos prelaborales, y después todo tipo de orientación de cara a sus estudios: buscar empresas de trabajo que les hagan las prácticas, presentación en empresas que tenemos a nuestro alrededor para que los cojan para trabajar. Les ofrecemos orientación, formación y también una tarea actitudinal de despertar en ellos unos valores de autonomía que les remarcamos constantemente.

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