“Los profesores no hemos recibido ninguna preparación ante las reválidas”

Jorge Cano profesor de secundaria y Bachiller en el Colegio La Salle Alcoy.

Las portadas de todas las cabeceras nacionales abren con el mismo titular:” El congreso vota no a las reválidas”. Pero la realidad es que el paradigma que envuelve estas pruebas no ha cambiado. En un escenario difuso en el que ni alumnos ni profesores saben cómo enfrentar estos exámenes, los organismos de la Comunidad Valenciana aún no se han pronunciado.

Jorge Cano, educador y pedagogo en el Colegio La Salle de Alcoy/ Foto cedida

Jorge Cano, educador y pedagogo en el Colegio La Salle de Alcoy/ Foto cedida

Para paralizar la reválidas sería necesaria la petición de ley que propusiera suspender el calendario, ya que para derogar esta ley se necesita una nueva que tardaría en ponerse en marcha otros dos años, dejando la vigente (Lomce). Esto significa que los últimos acontecimientos políticos no sirven de nada.

El gobierno publicó en agosto el decreto que aplicaba la Ley Lomce para el curso 2016-2017 y con ella las reválidas. “La Comunidad Valenciana aún no ha desarrollado las pautas de estos exámenes” declara Jorge Cano profesor de cuarto de la ESO en el Colegio La Salle de Alcoy, que atiende mi llamada de forma apresurada porque en veinte minutos tiene que explicarle a los padres algo que todavía ni él sabe. Esta situación deja a los docentes y alumnos en el limbo educacional, ya que no hay antecedentes que les preparen para superar las pruebas. A pesar de esta desconcertante situación el docente asegura que las clases siguen el ritmo normal y los temarios indicados por la Conselleria se siguen impartiendo en las aulas valencianas.

La preocupación real envuelve a los alumnos de cuarto de la ESO. Durante el año los estudiantes del último curso de secundaria se exponen a exámenes que decidirán si superan o no los conocimientos básicos. El profesor Cano explica que los alumnos que superen estas pruebas tendrán que realizar un examen final para optar al graduado escolar. “Nuestra incertidumbre surge cuando uno de los alumnos suspenda las reválidas” declara el maestro. En estos momentos no se han publicado las pautas necesarias para explicarle a los alumnos que no pasen estas pruebas que deben hacer: repetir un curso que han aprobado, presentarse por libre o abandonar sus estudios, según afirma Jorge con un tono bastante desesperanzador.

“Las reválidas solo son la punta del iceberg, hay muchas cosas mal hechas en la Lomce” reprocha el docente de forma acalorada. Según la nueva ley, aplicada el 8 de septiembre, las asignaturas durante el curso final de secundaria se dividirán en dos ramas: las asignaturas orientadas al ámbito científico académico (Universidad) y las asignaturas orientadas al ámbito práctico laboral (Formación Profesional). “Si la intención de un alumno es seguir los estudios en Bachiller, deberá presentarse a lo que antes llamábamos matemáticas difíciles, aunque su intención sea el Bachiller de letras puras” anuncia el profesor.

Los estudiantes de segundo de Bachiller “no preocupan tanto” porque sus exámenes finales (reválidas) son competencia de las Universidades y existe la tranquilidad de que estas entidades lleguen a una solución. Así mismo, la nueva legislación no permite, a los antes llamados alumnos de diversificación (PDC) acceder al Bachiller, si reciben el graduado escolar, solo tendrán la opción de lo grados de formación profesional y la posibilidad de acceder a un grado superior.

“Estoy seguro de que la intención de esta ley no era negativa” reflexiona Cano. La idea era fomentar la Formación Profesional, pero ha sido realizada de forma tan agresiva que solo han desprestigiado los grados medios y molestado a la población. “No puedes obligar a ningún alumno a desvincularse de lo que quiere hacer”, insiste el maestro Cano. La Lomce pretende que la juventud española se situé al nivel de producción de los grandes países europeos como Francia. “En España tiene el triple de diplomados universitarios que los países más productivos”, insiste el pedagogo. En la Unión Europea prima la Formación profesional porque se busca un dinamismo práctico en el ámbito laboral. “El Gobierno planteó tan mal el FP, que la gente le tenía asco”, insiste Jorge Cano.

Los últimos minutos de conversación con el docente me plantean una reflexión sobre el deseo del Estado para impulsar el mundo laboral a corto plazo y la ineficacia de las medidas propuestas para lograrlo. Aquello que debería funcionar como incentivo para los estudiantes ha resultado ser un paso en falso que ha provocado una oleada de confusión en el ámbito educativo.

 

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