“Los recortes en ortopedia ponen en riesgo la calidad existencial del paciente”

La ley orgánica que incluye el copago obliga a desembolsar, a quien precise de una prótesis, entre un 10 y un 15% del producto total

(Audio)

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Juan Antonio Cáliz, fisioterapeuta y podólogo, en su despacho de la clínica ilicitana Altamira/ Neus Martínez

Para poder llevar a cabo el proceso de rehabilitación ortoprotésica los pacientes deben tener unas necesidades básicas cubiertas. De esto se encarga la clínica Altamira, que trabaja para realizar esta tarea satisfactoriament. Colabora con distintos hospitales y asociaciones, además de facilitar a sus clientes, con dificultades económicas, diferentes tipos de ayudas como la forma de pago de la prótesis necesitada. Juan Antonio Cáliz Cámara, fisioterapeuta y podólogo de la clínica ilicitana, se encarga de que todos sus clientes puedan acceder a estos materiales y a una rehabilitación correcta y beneficiosa.

Pregunta: Ustedes se encargan, además de la rehabilitación traumatológica, del trabajo protésico y de ortesis de miembros inferiores o superiores, que es una de las partes más importantes de la Ortopedia pero también una de las más caras. ¿Qué tipo de ayudas ofrecen a sus clientes?

Respuesta: Cooperamos con varias asociaciones. Por ejemplo, colaboramos con la Asociación de Mujeres Afectadas por el Cáncer de Mama (AMACMEC) en cuanto a las prótesis de mama que requieren. Ofrecemos exposiciones de bañadores para prótesis destinados a mujeres que han pasado por una mastectomía y ofrecemos un porcentaje de descuento. También tenemos convenio con dos hospitales. Trabajamos por turnos porque todos los centros hospitalarios prestan servicio a nivel ortoprotésico. Por esto, prestamos nuestros servicios en el ámbito intrahospitalario: nos llaman y solicitan cualquier elemento o componente ortésico para pacientes intervenidos. En el ámbito extra hospitalario los mismos pacientes vienen aquí remitidos por los médicos para retirar o adaptar los productos para su curación o tratamiento. Años atrás, los pacientes venían con la receta y retiraban el producto prácticamente sin ningún tipo de coste. Actualmente, con la nueva ley orgánica del famoso copago, el paciente tiene que desembolsar una cantidad. Estamos hablando de porcentajes mínimos, un 10 o 15% del producto total, para luego solicitar un reembolso. Hay productos como los andadores u otras ayudas técnicas que tienen una aportación fija de 30 euros. Nosotros intentamos facilitar el pago a todos los clientes que tienen dificultades económicas para abordar estos costes o que no pueden permitirse una sanidad privada. Es un producto de primera necesidad y creemos necesario prestar todas las ayudas que estén a nuestro alcance.

P: Desde hace diez años existe una guía descriptiva de ortoprótesis generada por el Ministerio de Sanidad con la finalidad de garantizar una correcta utilización de la materia, ¿es útil esta guía?

R: El catálogo es muy importante para algunos pacientes. El problema es que no incluye los productos nuevos, artículos que se están renovando y que sustituirán a otros que ya están obsoletos. Además,los costes de sus componentes en las prótesis de miembro inferior están subvencionados por la Seguridad Social, pero hay elementos dentro de estas prótesis destinadas a pacientes con una actividad mayor que no están cubiertos por las ayudas públicas. Hay muchos clientes que no necesitan prótesis tan sofisticadas por el grado de movilidad que necesitan, y estas se pueden adaptar mejor económicamente.

P: ¿Cree usted que están considerados y protegidos los pacientes de ortoprótesis por el gobierno español en la actualidad?

R: A día de hoy no están en peligro, ya que todo lo que se prescribe está cubierto pese a los recortes en la rama sanitaria de ortopedia que reduce el dinero dedicado a prestaciones. No sabemos qué puede pasar en un futuro porque estos recortes ponen en riesgo la calidad existencial del paciente, el cual va a tener que hacerse cargo de los gastos, además de a las empresas de ortopedia. Hay que defender la sanidad y los derechos sociales.

P: Solo el 15% de los ortopedas españoles están calificados para la fabricación y la colocación de prótesis, ¿el otro 85% estaría estafando a los pacientes vendiendoles prótesis de mala calidad, realizando procesos indebidos o con la falta de práctica e información debida?

R: Este es un tema bastante delicado. La formación ortoprotésica hoy en día se consigue mediante un curso de FP (Formación Profesional). Esta requiere de amplios conocimientos clínicos de fisionomía, anatomía y biomecánica y, bajo mi punto de vista y el de asociaciones que también lo defienden, estos fundamentos se adquieren en carreras universitarias. Es necesario tener amplios conocimientos en fisioterapia y podología. La formación específica en ortoprótesis hay que trabajarla de forma muy individualizada para el paciente. Respecto al tema de materiales y estafas, todo producto dentro del catálogo tiene que estar aprobado, tiene que tener un certificado y tiene que cumplir unas características para poder adaptarlo. Es un campo bastante especializado dentro de la ortopedia, por lo que hay buenos técnicos que fabrican e incluso adaptan prótesis muy bien, y hay otros que, como en todos los sitios, funcionan de otra forma e intentan aprender de sus errores. Yo siempre digo que una buena formación básica siempre te va a dar garantías para mejores resultados.

P: El porcentaje de gente que no está cualificada para fabricar estas prótesis es muy alto y, el problema recae sobre los pacientes en varias ocasiones, en prótesis tanto externas como internas. ¿Qué se debe hacer para evitar estos casos o que el paciente no sea el último eslabón en la cadena de errores?

R: Cada vez que entra un paciente aquí intentamos darle las pautas necesarias para una buena rehabilitación. Esta requiere de un equipo multidisciplinar donde todo el mundo debe hacer bien su trabajo, porque si uno no lo hace impide al resto de expertos avanzar. Es como una cadena: si yo no hago una buena prótesis, ese paciente no puede realizar bien la rehabilitación; si no hace una buena rehabilitación, la prótesis tendrá problemas. Mi recomendación es que cada profesional intente hacer las cosas bien desde el principio y, si en alguna parte el trabajo se ha estancado, rebobine y vuelva a intentarlo.

P: Algunos de los materiales necesarios para realizar prótesis están vetados en ciertas comunidades autónomas, como por ejemplo el pie de carbono en Andalucía. ¿Cuáles son las alternativas en estos casos?

R: Cada comunidad autónoma tiene beneficios o problemas a la hora de conseguir elementos subvencionados. Yo no conozco mucho el catálogo de otras comunidades, sí el de la Comunidad Valenciana y tenemos bastantes pies que están dentro del catálogo de la Seguridad Social hechos en carbono, un elemento muy ligero. Lo que más importa en los pies de carbono no es tanto el material como el encaje. Tiene que tener ciertas condiciones que varían depende de para quién sea la prótesis. No es lo mismo poner un encaje a una persona de 80 años que va a hacer un uso domiciliario de la prótesis, en cuyo caso no tiene sentido ponerle un encaje de carbono, que, por ejemplo, a un paciente mío de mediana edad con intención de volver a hacer deporte. En este caso no puedo usar un elemento como la resina laminada, sino que necesito materiales más ligeros, como el carbono. He trabajado con carbono pero a gastos del paciente porque es caro y un encaje puede rondar fácilmente los 2.000 euros, lo cual sí que está fuera de catálogo. Quien necesite un material con estas características, tiene elementos que lo sustituyen como el plástico, que es bastante ligero y se emplea para encajes provisionales. El problema es que es un elemento más débil y en algunos momentos en los que se ejerce fuerza sobre la prótesis se puede romper, pero al fin y al cabo es sustituible. Pero todo lo que sea carbono siempre es más sofisticado.

P: Para finalizar, ¿hay algún material con el que no trabajen porque esté vetado o no funcione bien, pero que se utilice en otros lugares o países?

R: Ahora hay un sistema que se llama preimpregnado, que son láminas de carbono que vienen en distintas capas para tener un encaje blando y otro encaje rígido, sobre todo en encajes de femorales. Se está utilizando ahora mismo en países como Alemania o Finlandia, y funciona muy bien porque da resistencia a la prótesis, a la vez que ligereza, y evita puntos de presión en el muñón. Es una técnica muy novedosa que acaba de salir y no está dentro de la Seguridad Social. En enero me voy a Alemania a hacer un curso de Streifeneder (marca de ortopedias con sede en Alemania) específicamente de preimpregnado, para intentar técnicas más punteras y novedosas. Pero tengo el hándicap de que cuando quiera adquirir una mejora para la prótesis tendré que pedir presupuestos considerables que los pacientes no se podrán permitir. Por eso hay que jugar con su límite y con el de la Seguridad Social. Si está dispuesto a pagar, podemos darle una mejora de estas características para que decida, pero hay muchas opciones.

 

 

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