Los robots, cosa de niños

La robótica y la programación se utilizan para fomentar el aprendizaje STEM en los niños y poco a poco serán asignaturas habituales en los centros escolares

Hace unos años, pensar en robots era pensar en androides de ciencia ficción y películas sobre el futuro. Hoy en día, podemos encender la tele y ver cómo la tecnología, y la robótica, avanzan a pasos agigantados. En julio de 2015 se abrió en Japón el hotel Henn-na, un hotel de cinco estrellas donde el recepcionista es un dinosaurio que habla inglés. Un dinosaurio robot, por supuesto. Los demás “empleados” tampoco son humanos, sino robots humanoides que atienden a los huéspedes en lo que necesiten. Un hotel atendido solo por robots. Viendo esto, no es de extrañar que la robótica se esté haciendo hueco dentro de un ámbito como es la educación. Es lo que llamamos robótica educativa, es decir, enseñar robótica y programación a niños.

La robótica educativa cada vez está más presente. Ejemplo de ello es la celebración el pasado mes de junio del I Concurso Robotics Workshop Challenge, que organizó Taller Docente con la colaboración de la universidad CEU Cardenal Herrera de Elche. Pedro José Díez es uno de los coordinadores del concurso, que sirvió para cerrar el curso de robótica que hicieron en varios centros de la provincia. Además, han surgido empresas que ofrecen talleres y cursos extraescolares en colegios. Dos ejemplos son Robotikids y Crea tu mundo, ambos en la ciudad de Alicante. Robotikids se encuentra en su segundo año y nació porque sus fundadores se dieron cuenta de que había un vacío en la enseñanza de la tecnología a los niños, como cuenta Charles Prieto, uno de sus co-fundadores. Crea tu mundo abrió sus puertas en septiembre y su objetivo es acercar a los más pequeños al mundo de la programación usando la robótica como medio para conseguirlo, como explica su fundador, José María Rodríguez.

Robot Dash&Dot en el centro Crea tu mundo (Alicante) | I. LÓPEZ

Robot Dash&Dot en el centro Crea tu mundo (Alicante) | I. LÓPEZ

Y es que no se trata solo de quedarse simplemente en que los niños construyan un robot o aprendan a programar, sino que, mediante la robótica, se refuercen otros aspectos, como explica Charles Prieto: “La educación encontró un espacio en la robótica para poder transmitir no solo esos conocimientos, sino para reforzar contenidos académicos como las matemáticas, la física o la lógica”. Así, se trata de fomentar el llamado aprendizaje STEM, un término en inglés basado en la ciencia (Science), la tecnología (Technology), la ingeniería (Engineering) y las matemácticas (Maths). Además, Pedro José Díez añade que “últimamente se le está añadiendo la A de arte”.

Pedro José Díez: “No queremos ser simples máquinas, sino ser máquinas con cerebro, máquinas creativas capaces de crear”

A través de la robótica se quiere impulsar el aprendizaje creativo en los niños. Como dice Prieto, los niños aprenden a descubrirse a ellos mismos en la creatividad, por eso cuando se equivocan son ellos los que tienen que buscar una solución al problema. “No podemos dejarles toda la tecnología, detrás de ella tiene que estar la creatividad. Para que la tecnología no nos haga daño no tenemos que dejar de ser creativos”, sentencia el co-fundador de Robotikids. En la misma línea, José María Rodríguez afirma que “mediante la programación se consigue una forma de pensar donde eres capaz de dividir problemas y buscar soluciones a pequeñas equivocaciones”.

En cuanto a los robots, los más comunes son los de la famosa LEGO. LEGO Education ofrece una serie de kits de robots que se construyen con estas conocidas piezas. Además, también incluyen material educativo extra y el software necesario. Por ejemplo, Charles Prieto explica que trabajan con LEGO WeDo 2.0, con el que los niños desarrollan las estructuras robóticas a las que luego se le van anexando los diferentes motores y sensores. Además, luego se utiliza un sistema electrónico de cerebro llamado Brick, que sirve para comunicar todos los puertos de comunicación.

Pero hay más alternativas a LEGO, como por ejemplo Makeblock, una empresa norteamericana que lleva unos años trabajando en España y que, además, lo hace con software libre. Estos materiales son los que utiliza José María Rodríguez, que comenta que decidió “trabajar por esa línea porque LEGO es un sistema que está muy bien, pero para cualquier persona no es accesible”. Por ejemplo, LEGO vende en su página web el pack de WeDo 2.0 por 159,95$ (alrededor de 147€), mientras que el robot más básico en Makeblock cuesta alrededor de 75€.

Impresiones 3D hechas por alumnos en Robotikids (Alicante) | I. LÓPEZ

Impresiones 3D hechas por alumnos en Robotikids (Alicante) | I. LÓPEZ

Aunque, a pesar de que se pueda comprar un robot para montarlo en casa, no es lo mismo. “La diferencia entre tener un robot y utilizarlo en casa o tenerlo y venir aquí es el aprendizaje”, explica Charles Prieto, que añade: “En lo que nosotros hacemos, el robot en sí, su estructura es secundario. El 70% del tiempo que utilizamos se dedica a la programación del robot y en enseñarles las cosas básicas”.

En cambio, Taller Docente trabaja con un método propio. En él, hay tres niveles (infantil, primer ciclo de primaria y segundo ciclo de primaria) y donde los grupos están mezclados para fomentar el trabajo transversal y colaborativo. Los grupos son de cuatro niños, a poder ser de distintas edades, y en los que cada semana se reparte un encargo a cada uno de ellos. Además, los grupos van rotando cada tres o cuatro semanas. Como explica Díez, esto es un trabajo transversal completo: “Uno de los encargos es ser el jefe del robot, que puede ser un niño de primero, y que los de segundo y tercero tengan que hacerle caso”.

Charles Prieto, co-funfador de Robotikids: “La programación va a ser el verdadero lenguaje universal”

En cuanto a la programación, normalmente se utilizan sistemas como Scratch. Este lenguaje de programación es muy visual, ya que funciona por bloques de colores y con instrucciones claras y directas. Como explica José María Rodríguez: “Es un sistema diseñado especialmente para ellos”. Scratch es de acceso gratuito, está recomendado para niños a partir de ocho años y es un proyecto del Grupo Lifelong Kindergarten del Laboratorio de Medios del MIT.

Primer concurso de robótica

La robótica está cada día más presente en el ámbito educativo. Son muchos los colegios que la ofertan como actividad extraescolar. De ahí nació la idea de crear el I Concurso Robotics Workshop Challenge, que organizó Taller Docente en colaboración con la universidad CEU Cardenal Herrera de Elche y que se celebró en la sede de esta. Pedro José Díez, uno de los coordinadores, explica que este concurso surgió de la idea de cerrar el curso con una jornada divertida en la que los niños pudieran mostrar a sus familias lo que habían aprendido.

El concurso se organizó por edades (las mismas que ellos utilizan durante el curso) y había dos pruebas: una de montaje y una programación. La competición se desarrolló en tres aulas donde los niños tenían un horario, donde se realizaban las pruebas en compañía de un monitor. De mientras, el resto ensayaba las pruebas en dos aulas de entrenamiento.

¿El comportamiento de los niños? En palabras de Díez, fue ejemplar. “Había padres cuyo comportamiento era incluso a veces peor, porque ellos buscaban la competición y los niños realmente estaban un poco ajenos a ella. Iban a divertirse, a pasar el día y a demostrar lo que habían aprendido durante el curso”, confiesa.

A la pregunta de si volverá a celebrarse, Pedro José Díez lo tiene claro: “La sensación fue tan buena que, antes incluso de cerrarlo, ya se prometió que lo haríamos de nuevo”. “Este año la organización quizás sea diferente, porque tenemos más alumnos, pero es una cita obligada en nuestro calendario del taller de robótica”, termina añadiendo Díez.

Mirada puesta en el futuro

A estas alturas, muchos se preguntarán que ¿para qué? ¿Para qué sirve todo esto? Una de las razones de por qué es útil la robótica educativa es que en un futuro será imprescindible tener nociones básicas de robótica y programación, tanto para trabajar como para la vida diaria. “No le doy más de 20 años para que todo el mundo tenga que saber programar. La programación, para mí, va a ser el verdadero lenguaje universal”, confiesa Charles Prieto.

Georgina Fiorella Panedigrano es madre de dos niños y empezó a llevarlos a talleres de robótica hace unos meses. Ella cree que ahora mismo la robótica es algo necesario: “Como un idioma les puede venir bien, robótica en el futuro puede llegar a ser algo necesario”. Además, cuenta que no solo es que les enseñen robótica, sino que también aprenden cómo trabajar en grupo o cómo expresarse en público. Ahora, uno de ellos va a empezar a dar robótica como extraescolar, pero Panedigrano piensa que debería ser una asignatura obligatoria: “La informática y la robótica son unas herramientas que van a tener que usar en el futuro. Aunque no lo veamos, cada día se usa la robótica en más cosas”. De hecho, en la comunidad de Madrid ya se ha implantado como asignatura en los centros de secundaria y hay más de 200.000 matriculados.

Y aunque parezca algo complejo para niños, todos coinciden en que no les resulta complicado entender cómo funcionan las cosas. Lenguajes de programación sencillos y robots que son como juguetes son la clave. Como dice Rodríguez, mucha práctica y poca teoría.

Muchos pensarán que son cosas poco útiles que enseñarle a los niños. Charles Prieto opina lo contrario. Cuenta que el caso que más le llena es el de un niño que hizo una mano impresa por 3D y que regaló a un niño en Valencia que no tenía recursos para pagarla. “Para mí eso tiene un valor humano importante y que lo hace valedor ante la sociedad”, confiesa.

Vivimos en un futuro donde los robots ya nos atienden en un hotel y que no tardarán mucho en colarse en otros ámbitos. Por ello no es de extrañar que, poco a poco, la robótica vaya abriéndose paso en la educación, como ya en su día pasó con el inglés, algo imprescindible hoy en día. Dentro de poco, todos los niños tendrán que saber cómo hablar con sus robots mediante la robótica y la programación.

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