Lucha contra las antenas, utopía temporal

Ciudadanos de Yecla han emprendido una manifestación para que las empresas de telecomunicaciones retiren sus terminales del casco urbano

A día de hoy, son incontables las quejas e inconvenientes  que ha generado el desarrollo de la tecnología en la población porque no todo son “pros”, también existen los “contras”. Uno de ellos es el perjuicio que generan las antenas de telefonía móvil tanto en el medio ambiente como en las personas. Con el transcurso del tiempo, se ha logrado demostrar, gracias a minuciosas investigaciones, el daño que causan las antenas en especies como árboles y otros vegetales que están cerca de su entorno; en cuanto a las personas, no ha sido posible comprobar científicamente la aparición de trastornos a causa de las ondas electromagnéticas. Pese a que hay miles de casos relacionados y día a día el número de afectados aumenta, el tema sigue estando en un segundo plano de relevancia. Lo que es un hecho es que la electrosensibilidad existe y se debe actuar  antes de que sea demasiado tarde.

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Antenas de telefonía ubicadas en una azotea/ V. Guzmán

En España  existen 4 operadores con red propia: Movistar, Vodafone, Orange y Yoigo que gestionan  sus antenas de telefonía móvil. En abril de 2015, según cifras del Observatorio Nacional de Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información, el número de líneas de telefonía móvil en el país superó los 53,6 millones. Con estas cifras es fácil explicar la abundancia de antenas en los cascos urbanos, como en el caso de Yecla, municipio de la Región de Murcia, el cual se ha visto envuelto entre un conflicto constante entre sus habitantes y las empresas de telecomunicaciones. Todo esto debido a la instalación de antenas de telefonía en las azoteas de varios edificios de la conocida localidad de García Lorca.

Todo comenzó hace aproximadamente 18 años cuando los vecinos propietarios de algunas azoteas de sus edificios accedieron a alquilarlas para la ubicación de antenas a cambio de beneficios económicos, que entonces eran de gran ayuda. Lo que no  imaginaban es que tiempo después dicho convenio  iba a traer tantos “dolores de cabeza”, y que generaría un ambiente “poco saludable” entre los vecinos. El principal problema es que las antenas están ubicadas a escasos metros de colegios, viviendas, bibliotecas y parques afectando a población muy sensible al espectro electromagnético, como lo son niños y ancianos.

Desde la instalación de los terminales y con el transcurso del tiempo han aparecido un centenar de casos de cáncer en la población de Yecla, que han alarmado a los vecinos y los ha llevado a atribuirle a las antenas propiedades cancerígenas. Otro de los aspectos que inquieta a los habitantes de la ciudad es que el tipo de cáncer de mayor recurrencia en los yeclanos es el Linfoma No Hodking, uno de los más raros a nivel nacional y han llegado a padecerlo hasta 5 vecinos del mismo edificio en el cual está situada una de las antenas.

Los vecinos de Yecla han creado una plataforma de manifestación llamada “Antenas fuera del casco urbano”

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Pancarta de la manifestación ubicada en la plaza/ V.  Guzmán

En  el  verano de 2014 se reportó la muerte de un joven de 23 años y la de sus dos abuelos a causa de este raro caso de cáncer. Este fue el detonante para que los vecinos del barrio decidiesen tomar cartas en el asunto para ponerle un alto a la “amenaza” de su comunidad. Los vecinos de la zona en conjunto han creado una plataforma de manifestación llamada “Antenas fuera del casco urbano” con el fin de dar a conocer su descontento y concienciar acerca del peligro que corren no solo los habitantes del pueblo, sino cualquier persona en general que esté cerca de una antena de telefonía móvil.  Desde hace más de un año, los vecinos del barrio  se conglomeran y marchan cada jueves a las 7 de la tarde  portando ollas, tambores y pancartas hasta llegar a la plaza García Lorca donde finaliza el recorrido; además, con la ayuda de los dos principales promotores de la manifestación, Natalia Carpena Pérez y Alejandro Bautista Ruiz se ha llevado a cabo una petición en el portal web change.org con el fin de recolectar firmas y, así, dar más fuerza a su causa.

Actualmente, los vecinos cuentan con el apoyo activo del Ayuntamiento de Yecla, sin embargo, los manifestantes insisten en que no es suficiente. La Alcaldía alega que la petición directa de retirar las antenas es algo compleja, ya que todas las operaciones referentes a las terminales de telefonía están dentro del marco de legalidad, actualizado en abril del pasado año. La única solución que este puede ofrecer es el  traslado de las antenas a una sede municipal,  ya que su eliminación lejos de ser imposible es exagerada; así lo ha afirmado el concejal de seguridad ciudadana en Yecla, Juan Miguel Zornoza: “mucha gente suele creer que los ayuntamientos, los alcaldes, los concejales… disponemos de las cosas como si fuésemos el Nerón de la época Romana, pero las cosas no son así. Hay unas leyes que se deben cumplir, una serie de normativas a las que debemos sujetarnos,  si el Ayuntamiento pudiera quitar las antenas del casco urbano  lo habría hecho ya”.

Otra de las medidas propuestas por Vodafone (empresa actualmente propietaria de las antenas) fue reubicarlas en el cerro del castillo de Yecla, contando con el inconveniente de que, al estar más alejado del casco urbano, las antenas deberían ser inusitadamente grandes emitiendo una cantidad más alta de ondas electromagnéticas, las cuales sí podrían llegar a ser perjudiciales para la salud, como afirma el técnico “sería peor el remedio que la enfermedad”.

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Vecinos reunidos en la plaza García Lorca/ V. Guzmán

Suiza es el primer país que ha reconocido la electrosensibilidad como efermedad

El objetivo de los vecinos será considerado una utopía, mientras no se compruebe científicamente la incidencia de las ondas electromagnéticas en la aparición de trastornos en los seres humanos. Por ahora, Suiza ha sido el primer país en reconocer la      electrosensibilidad como  enfermedad, la cual consiste en la intolerancia a ondas emitidas por cualquier tipo de  aparatos electrónicos. Además, la Organización Mundial de la Salud se ha pronunciado abriendo un diálogo sobre los riesgos de los campos electromagnéticos.

Los vecinos de García Lorca siguen a la espera de que en España la legislación se tome más enserio este tipo de asuntos y dé un paso adelante, reduciendo el espectro electromagnético permitido en el territorio nacional. Por ahora, lo único que les brinda algo de tranquilidad es que, al menos, no se recomienda a niños, ancianos y mujeres embarazadas estar cerca de emisores de ondas como podrían ser las antenas. Por lo pronto, y para su pesar deberán seguir llevando una turbulenta convivencia con estas.

 

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