Macro-peligro

“Pierde 5 kg en dos semanas” o “Dieta milagro” nunca ha inspirado confianza a la hora de ponernos a régimen. Nuevas dietas surgen cada día y las personas que las prueban confirman sus resultados a través de revistas, redes sociales o televisión. Pero, ¿una misma dieta puede ser efectiva para distintas personas? ¿Sabemos al riesgo que nos exponemos en cada una?

Cada vez son más los que se suman a la dieta macrobiótica. Este tipo de alimentación originario en la filosofía zen que se basa en el consumo exclusivo de productos de origen vegetal, eximiendo de manera paulatina los de origen animal. Los nuevos adeptos a este modelo nutricional se apoyan en la idea de que este tiene la ventaja de aconsejar sobre qué alimentos son los más peligrosos para algunas patologías.

Numerosos deportistas y prestigiosos famosos se han declarado partidarios de la dieta macrobiótica en los últimos meses, como es el caso de Isabel Preysler, que como dice ABC está “estupenda gracias a la dieta macrobiótica”. Esto le ha hecho adquirir una creciente popularidad y en consecuencia un aumento masivo del número de seguidores en todo el mundo con el objetivo de adquirir una vida en completa armonía.

Pues bien, no cabe duda de que se trata de otra moda pasajera y, además, peligrosa. La tendencia a alimentarse sano pero esta vez llevada a sus extremos y, por supuesto, un estilo de vida que supone una completa falta de alimentación. Y es que, la dieta macrobiótica está vendiendo más un estilo de vida basado en el principio filosófico oriental del Yin y el Yang que un tipo de nutrición.

En el año 2013, la dieta mediterránea fue considerada Patrimonio de la Humanidad inmaterial por parte de la comunidad científica por ser de las más variadas y saludables. A diferencia de la dieta mediterránea, la dieta macrobiótica no está avalada desde un punto de vista científico, por lo que principalmente se dedica a promulgar un estilo de vida libre de estrés propio de la religión budista.

Esta nueva dieta “milagrosa” atesora 10 niveles, que van enumerados del -3 al 7, sin pasar por el 0. Se comienza por el -3, nivel en el que puedes comer de casi todo, y conforme se avanza de nivel se van prohibiendo determinados alimentos con un aporte vitamínico fundamental. Primero se eliminan los postres, luego las frutas, después las carnes y finalmente los vegetales, hasta llegar al nivel 7, donde la alimentación se basa al 100% en el consumo de cereales.

Los nutricionistas obligan a llevar a cabo dietas variadas ya que son las más saludables, y está claro que la dieta macrobiótica deja muchas deficiencias a la hora de considerarla un estilo nutricional ya que por ejemplo alimentos como la fruta y la carne forman parte de los nutrientes necesarios y esenciales en toda alimentación. No hay que encumbrar por este estilo de vida tan peligroso, pues puede propiciar daños saludables a causa de las enormes deficiencias nutricionales que ostenta la dieta macrobiótica.

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