Manuel Ochoa: “España es un país que si no está muerto culturalmente, agoniza”

 

Una mirada perdida, como quien trata de recordar algo tras una larga resaca. Es la mirada de los artistas, actores, lectores y cineastas, entre otros, tras perder gran parte de su representatividad tanto a nivel social como económico en España durante los años de crisis. Entre varias y sonadas quejas, como por ejemplo, el ya habitual tirón de orejas al entramado político durante la gala de los Goya por parte de artistas del gremio o las manifestaciones en contra del manuelochoaempobrecimiento educativo, el sector cultural ha pasado a representar únicamente un 3% del PIB de nuestro país, perdiendo durante los años de crisis económica un total de 5.000 millones de euros.

Manuel Ochoa, alicantino y actor de teatro, es una de las principales figuras dentro de este género tanto en la provincia como en la Comunidad Valenciana y España. Su trayectoria, dilatada y diversa, le otorga una perspectiva contrastada de cómo se encuentra en la actualidad el mundo de la cultura, y en especial, el mundo del teatro. Para Manuel, nos encontramos ante el peor panorama cultural de los últimos 50 años. “La gente ya no tiene conciencia de lo que es un actor, creen que es un hobby” confiesa entre resignado y apenado. Su andadura profesional comienza en el año 1981, con la creación de la compañía Jácara, siendo uno de los miembros fundadores. Desde entonces no ha dejado de recorrer los teatros de toda España y buena parte de Europa.

“Cuando te mueves un poco fuera de nuestra fronteras, te das cuenta de que el público español es un público frío, que no aplaude con facilidad” nos cuenta y añade que, además, rara vez el público español escoge las obras por el autor que las ha escrito o las dirige, sino que simplemente se guía por los actores, si le son reconocibles lo aceptan de mejor grado. Por otro lado, asegura que ahora más que en cualquier otro momento de su carrera, ser actor de profesión resulta algo complejo ya que no está reconocido a penas y no duda en señalar a los políticos diciendo que, si bien no se invierte en el sector, sino que prefieren invertir en otras cosas porque, tal y como nos explica, “nuestros dirigentes no son personas que frecuenten los teatros”. Por manifestaciones artísticas, el mayor descenso en la recaudación es para la industria fonográfica (un 56,2%), videojuego (47%) del libro (40%), las artes escénicas (24%) y el cine (20%) y el número de empresas del sector ya disminuyó de 112.643, en 2008, a 108.546, en 2013, que fueron algunos de los años más crudos de la crisis financiera y económica de los últimos años.

“Poco a poco espero que esto vaya cambiando, que el mundo del teatro, de la cultura en general, porque por desgracia, desde que yo recuerdo nos encontramos en el peor momento cultural que jamás haya vivido”. Su opinión, cada día más cruda al respecto, es fruto de comprender la dejadez que dice que se ha fomentado debido a la simplificación del teatro y de todo en la sociedad moderna. Por poner un ejemplo, el consumo de cultura gratuita ha subido: más de un 7,5% en televisión y del 6,7% en la radio en el último año, lo que nos indica la tendencia de la población a buscar vías de entretenimiento e información convencionales y que no supongan un gran esfuerzo de comprensión.

Para Manuel, un actor es un trabajador, algo que no está asimilado en la sociedad a su modo de ver. Considera que la mayoría de la gente ve su profesión como una afición, como algo a lo que dedicarse a la vez que se compagina con un trabajo que podríamos llamar convencional. “Esta percepción que tiene mucha gente de la figura del actor evidencia que, además de un cambio político y financiero, para revertir la situación, hace falta un cambio ideológico, que pensemos de otra manera”. Parafraseando a García Lorca, como si de un aviso o de quien prepara un entierro se tratase, el actor lanza su último dardo y recuerda que “si un país que no invierte en cultura, o bien es un país que muere o agoniza”.

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