Maquillaje directo a la autoestima

Los tratamientos estéticos y cosméticos minimizan los efectos colaterales del cáncer y ayudan a los pacientes a recuperar la autoconfianza.

En los ojos lápiz delineador  negro y máscara de pestañas para conseguir una mirada penetrante. Para los labios un color rojo al más puro estilo pin-up. El cabello largo, despeinado con flequillo abierto para conseguir un toque desenfadado. Para finalizar, lazos y pañuelos que combinen con el estilismo. Como complemento esencial una adecuada salud física y psicológica. Esta es la lista que caracteriza la esencia de Brigitte Bardott, una de las mujeres más influyentes en el ámbito de la estética. Desde esta naturaleza de Bardott, pasando por el  reconocido estilismo de Elisabeth Taylor en “Cleopatra”  y su majestuosa e inolvidable sombra de ojos azul, hasta las técnicas más modernas, la semántica del maquillaje ha evolucionado hacia nuevos conceptos. En la actualidad, tiene una nueva acepción más allá del embellecimiento personal ya que se contempla como una actividad con aplicaciones terapéuticas. Esta concepción es la que intenta transmitir el programa ‘Ponte guapa te sentirás mejor’, una iniciativa internacional nacida hace más de 25 años y promovida en España por la fundación Stanpa  en la que ayudan al restablecimiento de la imagen personal en mujeres que padecen cáncer. El Hospital de Sant Joan (Alicante) ha sido el primero de la provincia en acoger esta actividad. Desde el pasado día 23 septiembre, y mensualmente, impartirá talleres de maquillaje y cuidado estético a pacientes oncológicas con el objetivo de minimizar los efectos colaterales de la enfermedad.

Según el último estudio de la Sociedad Española de Oncología Médica, (SEOM), publicado el 4 de febrero, Día Mundial contra el Cáncer, esta enfermedad causa alrededor de 100.000 muertes al año en España. Supone la segunda causa de mortalidad por detrás de las enfermedades cardiovasculares. Durante el 2015 se habrá diagnosticado 227.076 nuevos casos de cáncer y una de cada dos personas nacidas padecerá cáncer a lo largo de su vida. Conscientes de la importancia de la afección y de su impacto social, la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética, (STANPA), lucha contra la enfermedad apoyando a los pacientes a través de los beneficios derivados del cuidado personal. Esta organización sin ánimo de lucro, integrada por 14 compañías cosméticas, intenta modificar la percepción ciudadana sobre las industrias estéticas, normalmente conflictiva, para poner de relieve su labor social.

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Neceser de maquillaje ‘Ponte guapa te sentirás mejor| Fundación Stanpa

No se trata únicamente de belleza. Los tratamientos oncoestéticos constituyen un vehículo fundamental de información para los pacientes. Usualmente, la mayor parte de los enfermos reciben escasa información sobre los cambios físicos que experimentan derivados de los tratamientos. Algunos de ellos son temporales como la alopecia, pérdida de peso, alteraciones dermatológicas, problemas de hidratación y otros son permanentes, como cicatrices o amputaciones. Como  refleja la psicooncóloga Ana Isabel Fernández en en la revista científica de la Universidad Complutense de Madrid, estas transformaciones generan un estado de estrés inminente. La aceptación del cambio estético por parte del paciente y el encuentro de recursos para minimizar las limitaciones, según Fernández, “influye directamente en el ajuste emocional, en la calidad de vida y en el funcionamiento social y laboral del enfermo”.

Cerca de 1,4 millones de personas han participado en el programa internacional ‘Look good feel better’ en el que han colaborado más de 21.000 voluntarios

Para empezar a construir este adecuado “muro” emocional es de vital importancia presentar un aspecto saludable. Una actividad tan sencilla como encontrar soluciones estéticas para la pérdida de cabello, las pestañas o las cejas repercute en el bienestar físico y psicológico del paciente:  “Se trata de personas en especial situación de vulnerabilidad, ya que la pérdida de la autoestima impide su integración social”, destaca Ana Isabel Martínez,  psicooncóloga y coordinadora del voluntariado en la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) de Sant Joan. Este tipo de iniciativas les ayuda a recuperar antiguas rutinas y a mantener sus hábitos de vida saludable: “Cuando la enfermedad se instala, todo lo de alrededor deja de tener sentido”, subraya Martínez. De ahí la importancia de incentivar la mejora de la autoimagen para poder afrontar y minimizar los efectos secundarios de terapias tan agresivas como la quimioterapia y radioterapia.

Una vez instaurada la infalible barrera anímica aparece un nuevo paradigma, ya que los cuidados estéticos aplicados a las terapias médicas oncológicas facilitan la adquisición de nuevos hábitos que se conservan una vez superada la enfermedad.  Se trata, en definitiva, de  una nueva situación que obliga a cambiar la percepción general de la vida y de sus valores. Como muestran Hernández, Guinot y Honrubia en el manual publicado en SEOM sobre el duelo corporal en el cáncer, es imprescindible el proceso de adaptación, ya que los cambios en la autoimagen “provocan reacciones emocionales de suficiente intensidad que alteran las defensas psíquicas del paciente y modifican su vida”.  Las pautas estéticas y los consejos para recuperar una imagen natural ayudan a la recuperación de la identidad personal y a superar las reacciones iniciales de ansiedad, depresión y falta de autoestima.

“Curar y sobre todo cuidar”, enfatiza Fernández.  Esta es la filosofía que vertebra el proyecto de los talleres estéticos. Supone, en cierto modo, una manera de combinar la medicina convencional con el aspecto emocional. Desde el ámbito psicooncológico se subraya la importancia de implantar estas actividades en los tratamientos médicos para facilitar un mayor apoyo emocional tanto a los pacientes como a las familias.

Los talleres sobre estética y cosmética oncológica son un método para minimizar los efectos secundarios derivados de tratamientos agresivos como la quimioterapia y la radioterapia

Verse bien por fuera y sentirse mejor por dentro; este es el objetivo de los centros estéticos especializados en oncología. Carla Bedia es directora del centro estético oncológico ‘Isabel Bedia’  en Alicante. Tras más de 20 años de actividad en este sector reconoce que trabajar con personas con cáncer le ha permitido desarrollar la inteligencia emocional y la empatía: “La estética en general ayuda a la gente por dentro y por fuera”, explica Bedia.  A través de los servicios que ofrecen como tratamientos faciales, capilares, pelucas oncológicas o pautas de maquillaje, el centro busca conseguir la completa integración del cuidado estético en el tratamiento curativo de la enfermedad, de tal manera que constituya también una herramienta de ayuda para el trabajo de los psicólogos. Bedia defiende el establecimiento de una interconexión laboral entre diferentes especialistas para cubrir todas las necesidades del paciente: “En países como Estados Unidos psicooncólogos, nutricionistas y especialistas estéticos trabajan juntos en el tratamiento”. Por otra parte, Bedia y Fernández coinciden en que la tarea pendiente consiste en concienciar a la población de que se trata de una disciplina más y en trabajar para implantarla por completo en el sistema social español.

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Paciente oncológica en el taller de maquillaje|Fundación Stanpa

Cerca de 1,4 millones de personas han participado en el programa internacional ‘Look Good Feel Better’ gracias al trabajo de más de 21.000 voluntarios. Además de talleres estéticos, la AECC promueve actividades enfocadas al apoyo psicológico y a la superación de las alteraciones emocionales como talleres de recuperación de la memoria, yoga, reiki o terapias de grupo. Elvira Jiménez Gutiérrez, paciente con cáncer, ha tenido la posibilidad de participar en ellos. Estas actividades contribuyen a la normalización de la enfermedad y mejoran notablemente el bienestar de las pacientes: “Participar en los talleres me ha permitido integrarme, la enfermedad te hace sentir que eres diferente”, declara Jiménez. De esta manera, se convierten en  un importante evento de interacción en el que los alumnos pueden compartir e intercambiar experiencias. Asimismo, el trabajo desinteresado de los voluntarios ayuda a su correcto desarrollo: “Gracias al voluntariado se forma un vínculo de solidaridad maravilloso, recibes y das a la vez; es un todos para uno”, resalta Jiménez.

Al fin y al cabo se trata de recuperar la autoestima, el pilar fundamental del desarrollo personal, para que miles de pacientes como Elvira puedan plantar una sonrisa al cáncer, y recuperar, gracias al maquillaje,todos los colores vivos que la enfermedad había borrado. Colores que, como canta Cindy Lauper, identifican la verdadera belleza interior de cada uno y permiten brillar como auténticas “Brigittes Bardots”.

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