“Me retrasaron la menstruación un año para crecer un poco más”

MARÍA SOROLLA, ex gimnasta de la especialidad de artística

¿Qué hay detrás del logro de una deportista de gimnasia artística? Horas de entrenamiento junto a gotas de sudor unidas al cansancio e incluso en ocasiones, alguna que otra lesión. Nada es suficiente para conseguir una meta, la medalla tan preciada por los deportistas más competitivos. Los sacrificios tienen un precio, en este caso el desarrollo normal de una pequeña deportista, como la alcoyana María Sorolla. Su andadura artística comenzó a los 5 años pero la evolución de su crecimiento físico fue menor de la prevista y tuvo una repercusión en su vida.

Este deporte exige unos duros entrenamientos, como el que practicaba Sorolla, quien bien asegura lo siguiente: “Entrenaba 6 días a la semana durante 3 horas. Esto produjo que mi músculo se desarrollara más de lo normal.” La preparación diaria hizo queimg_0631 a los trece años empezara a sentir unas pequeñas molestias en algunas zonas del cuerpo, pero sobretodo en los talones. Estudios científicos han afirmado que estos dolores los produce el exceso crecimiento del músculo que no deja crecer al hueso con normalidad. La gimnasta recuerda que fue al médico ya que sentía “una especie de presión” en sus talones.

La solución que dieron los especialistas al cumplir los 13 años y, además al estar en la “época de la primera menstruación”, fue retrasarla durante un año con hormonas para que su cuerpo se siguiera desarrollando y así crecer unos centímetros de más. La gimnasta intenta recordar el nombre de las hormonas pero sólo sabe que habían pastillas e inyecciones y esta última era la que le recomendaron, por lo tanto la que ella utilizaba. “Todos los meses me tenía que pinchar en el culo. Esto producía que la menstruación se me retrasara y de esta manera poder crecer con normalidad”, expresa María Sorolla.

La decisión no fue fácil. “Al principio a mi madre le daba un poco de miedo que el tratamiento pudiera afectar en el futuro a mi menstruación”, comenta la alcoyana. Otro de sus mayores temores era que no fueran efectivas estas hormonas y le dejara con un “patrón de crecimiento negativo”, es decir, muy por debajo de su estatura normal. La familia decidió buscar un médico especializado en el tema y tras informarse bien vieron que era “una buena solución y quisieron seguir hacia delante”.

El tratamiento por hormonas de crecimiento conseguía el resultado esperado. “La verdad es que no tenía ninguna repercusión en mi rendimiento deportivo”, aclara la gimnasta. Al momento rectifica y recuerda que después del día de la inyección tenía dolores en la zona de los talones e impedían que sus entrenamientos habituales se practicaran con la misma intensidad.

La alcoyana admite que no conoce a nadie de su alrededor que se haya sometido al mismo tratamiento, pero sabe que muchas de las gimnastas que practican este deporte sufren problemas de crecimiento, aunque es un tema no muy hablado y prácticamente desconocido, por eso insiste en los problemas ocultos que tienen los deportes.

El dopaje es un tema muy actual en las olimpiadas y en otras muchas competiciones deportivas, pero nunca se habla del recorrido del atleta desde su inicio hasta que logra el oro. Sorolla advierte que a pesar de no conocer casos como el suyo, ha leído acerca de una investigación que durante tres años analizó a 142 gimnastas artísticas y 129 de rítmica. Con este estudio se vio que las chicas como María Sorolla no superaban el llamado percentil 50, es decir, el promedio de estatura en la población normal para niñas de su edad. Sin embargo, las chicas que practicaban la modalidad de rítmica sí que sobrepasaban esta medida.

El mito de que las deportistas no crecen puede ser por la práctica intensiva de la gimnasia desde la infancia o por los errores cometidos por los entrenadores. Lo que es cierto es que el nivel de las hormonas del crecimiento es efectivamente más bajo entre estas atletas que entre otras jóvenes no deportistas de la misma edad, como es el caso de la gimnasta alcoyana María Sorolla y otras muchas más chicas. Toda esta historia es un caso para reflexionar acerca del deporte y las duras medidas que se toman para ser mejor atleta, para así poder tratar un tema tabú.

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