“Me sorprende que algunos prestigiosos naturalistas como el profesor José Antonio Valverde no hayan sabido verlo”

Rafael Hernández Mancha, descubridor del lobo sahariano

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Rafael Hernández Mancha

Rafael Hernández Mancha sosteniendo su libro “El último alano de Guareña”

Natural de Guareña, Extremadura, Rafael Hernández Mancha siempre quiso ser pastor de cabras, como su abuelo. Con apenas 12 años su familia se traslada a Sevilla, donde sus hermanos mayores debían realizar sus estudios universitarios y donde más tarde, por las presiones de su madre, tuvo que abandonar el sueño de ser cabrero para estudiar.

Doctor en Geografía por la Universidad de Sevilla centró su tesis en su verdadera pasión,  la naturaleza, en un trabajo sobre la necesidad de la creación de un Parque Nacional en el límite entre Mauritania y el Sáhara Occidental, en Benamira.

Fue director conservador del Parque Natural Sierra de Aracena, pero lo que dio un vuelco a su obra y el motivo por el cual estamos hoy aquí es su labor como Director administrativo de la empresa Río Narcea Gold Mines que explotaba unos yacimientos mineros en Mauritania. Durante su estancia en este país situado en la costa atlántica de África estudió el desierto, sus formas de vida y la cultura de los habitantes de las dunas. Fortuitamente tuvo la oportunidad de conocer a un beduino que le habló del cazador social, el lobo, en un lugar remoto donde la ciencia occidental nunca había sospechado la presencia de este carnívoro. Comenzaba así una investigación que terminaría por llevarle a uno de los mayores descubrimientos realizados por un equipo español durante estos últimos años: el lobo sahariano.

Pregunta. Los estudios internacionales dicen que la llegada del lobo a África se produjo por Oriente Medio. Sin embargo tú has aportado una perspectiva diferente. Las manchas que el lobo africano tiene en sus patas delanteras te recordaron a un cazador que los españoles conocemos mejor, el lobo ibérico, llamado “canis lupus signatus” precisamente por estas manchas. ¿Cómo cruzaron aquellos lobos ibéricos del pasado hacia África?

Respuesta. Mi hipótesis es que los lobos que hay en el norte de África y en todo el Magreb no son asiáticos. Mi teoría es que son lobos ibéricos que en algún momento cruzaron al norte de África. Esto se basa en que de la misma forma que lo hicieron los jabalíes, los ciervos o los osos (extinguidos en el Atlas hace poco más de un siglo), liebres, conejos y el resto de la fauna paleártica, sería una insensatez decir que no pudo cruzar el lobo. El lobo cruzó al igual que el resto de mamíferos de nuestra fauna. Hubo varios momentos en los que el estrecho de Gibraltar estuvo cerrado y supuso un istmo, un puente entre Europa y África. Por ejemplo durante el periodo Messienense cuando el Mediterráneo estaba prácticamente seco porque todavía no se había producido esa gran inundación desde el Atlántico que lo abrió. Pero incluso después del Messienense, hace 2,3 millones de años, a inicios del Holoceno hubo movimientos tectónicos cuando se hundió la placa de Alborán que pudieron haber dado una conexión terrestre entre el norte de África y la península ibérica. Y hace 2 millones de años ya había ciervos, lobos, jabalíes y osos. Pero es que en fechas mucho más recientes, anteayer en tiempos geológicos, es decir en las últimas glaciaciones, los hielos perpetuos se extendían al sur de París y el clima era suficientemente frío como para un canal de agua como es el estrecho de Gibraltar pudiera congelarse los inviernos, de la misma forma que a día de hoy se congela el Mar Báltico o el Canal de Manhattan en Nueva York. Es decir que si el canal de Manhattan se congela ocasionalmente en nuestros inviernos es bastante sensato pensar que durante las glaciaciones se podía congelar el estrecho de Gibraltar ofreciendo así la oportunidad a la fauna de cruzar a pie esos 14 kilómetros que nos separan del norte de África.

P. Algunos de los datos que sustentan tu tesis son por ejemplo la distribución de estos animales como el ciervo, que habita en el continente europeo y que en África solo lo hace en la franja comprendida en la cordillera del Atlas. Sería comprensible que si estos animales hubieran cruzado por Oriente Medio debería de existir algún reducto poblacional en alguna zona intermedia.

R. Claro, algo que no existe. Los ciervos del norte de África, de Berbería como se les conoce, están completamente aislados de cualquier otra población de ciervos de Asia por una inmensa extensión de miles de kilómetros de desierto o semi-desierto y sin poblaciones silvestres de este tipo.

P. Las similitudes entre el lobo ibérico y el africano están ahí, por ejemplo esa mancha característica que denomina a la especie ibérica como “signatus” está en el lobo africano. Nadie ha puesto en duda nunca que las poblaciones de ciervos o jabalíes de Marruecos no sean autóctonas pero, ¿Cómo ha podido estar sin identificar una especie tan grande y tan cercana como el lobo hasta nuestros días?

R. Yo lo atribuyo a una prepotencia colonial. Resulta insólito que españoles y franceses que estuvieron en el norte de África no los identificaran. Yo conozco las culturas del Magreb y los pastores siempre han hablado del lobo y siempre se han utilizado a los perros para defender al ganado del ataque de los lobos. Incluso hubo rifeños que ganaban dinero matando lobos exactamente igual que se ha hecho en la península ibérica hasta hace nada, como hacían los loberos. Ellos distinguían perfectamente entre el chacal y el lobo. Me sorprende que algunos prestigiosísimos biólogos y naturalistas como el profesor José Antonio Valverde no hayan sabido verlo, pero yo creo que sinceramente no preguntaron a los pastores. Así que yo creo que es esa prepotencia colonial lo que les ha hecho ignorar esto y pensar que el lobo es solamente una especie que teníamos en Europa y que en África tenían los chacales.

P. Los nativos de la zona ya sabían distinguir al lobo africano del chacal. Tus investigaciones fueron en 2008, pero la ciencia internacional no las tuvo en cuenta hasta que las corroboraron equipos de otros lugares como Francia o Inglaterra. También existe entonces esa prepotencia dentro de los países europeos y esa jerarquía dentro del mundo de la ciencia.

R. Absolutamente. Cuando yo he hablado con periodistas de El País y otros periódicos de tirada nacional no me han tomado en serio hasta que ha salido publicado el artículo del equipo francés. Antes no nos llamaron ni tuvieron en cuenta las investigaciones que nosotros habíamos hecho. Entonces no sólo se menosprecia al africano, sino que también se menosprecia al español. Si lo dice un británico o un francés se publica en todo el mundo y la UICN lo tiene en cuenta pero si lo dice un español o un marroquí no se tiene. Así que aquí estamos para oponernos a esa tendencia historiográfica.

P. Durante la ponencia que hiciste en el evento “Emlobados” también hablaste de las gacelas saharianas o mor, las cuales la UICN considera extintas pero que tú pudiste ver. ¿Crees que podría pasar lo mismo con especies como el leopardo o el león de Berbería? ¿Pudiste demostrar la presencia de gacelas o interesa más que existan estos planes de reintroducción que cuentan con aportes millonarios de países como España?

R. Aunque resulte un poco duro decirlo, parece que en España funcionamos por cortijos, y cada uno tiene el suyo. Yo hice mi tesis sobre el Sáhara y el lobo por mi cuenta aunque apoyado por la Universidad de Sevilla y el departamento de geografía física. Me he puesto en contacto con el CSIC, con los responsables de la reintroducción de las gacelas y les he enseñado mi trabajo y las fotos de las gacelas vivas y muertas. Esas fotografías no dan lugar a dudas. He hecho censos y he llegado a contabilizar 85 gacelas en el Sahara en territorio mauritano, pero oficialmente esta extinguidas. Y no solamente eso, sino que el Gobierno español ha apoyado un proyecto de reintroducción de gacelas en Mauritania. Si digo que son miembros del propio gobierno mauritano las que aceptan este dinero y que son ellos quienes cazan las gacelas y las matan, pues quizás resulta un poco escandaloso pensar que esto ha supuesto varios millones de euros a todos los españoles. Yo tengo localizadas las gacelas, las he fotografiado y les he mandado su distribución. Por eso no hay que reintroducirlas, sino protegerlas, al igual que los lobos. Lo que está ocurriendo en el Sáhara y en Mauritania es parecido al caso de Chernóbil, hay campos minados y un muro militar que impide entrar al interior del desierto, por lo que la zona se ha quedado despoblada. Así que la naturaleza ha explotado, ha regresado. Hay proyectos para reintroducir gacelas que no se han extinguido y ninguno para proteger las que quedan.

P. La zona en la que estudiaste es una zona de guerra constante entre Marruecos y el Sáhara Occidental. Aseguras que eso beneficiaba a los lobos africanos ¿está más seguro el lobo africano en una zona de guerra que el lobo ibérico en Andalucía?

R. El lobo se extiende por el Sáhara buscando la ausencia de población humana, la paz. Igual que sucedió en Chernóbil. En el Sáhara desde el año 91 el conflicto armado en esa zona es mínimo, no hay guerra y hay comida para el lobo. En Andalucía el lobo tiene más problemas porque la presión demográfica es mayor. Hacer compatible la presencia humana con el lobo es difícil. En las regiones que se van quedando despobladas el lobo poco a poco va recuperándose. La gestión del lobo sería fácil si se le diera un espacio. Hay que hacer comprender a la gente que el lobo es una especie emblemática. Los naturalistas llevamos 40 o 50 años cambiando la mentalidad de los españoles, gracias también a Félix Rodríguez de la Fuente, enseñando que el abejaruco no es malo, que la serpiente no es mala, que el águila no es mala, que el lince no es malo… Sólo entre esa larga lista de especies antiguamente estigmatizadas por la ignorancia, quizás la única especie que queda es el lobo, que se sigue viendo como algo malo cuando en realidad es un saneador de las poblaciones de herbívoros silvestres. Es la única especie que nos queda por sacar de la quema. Porque cuando se han llevado al borde de la extinción todas las demás especies es cuando alguien ha sido capaz de transmitir que el lince, el águila imperial o el halcón peregrino es una belleza. Pero es que el lobo es de una belleza extraordinaria y sigue estigmatizado.

P. Como geógrafo que eres, ¿Cuál crees que es el cambio o el modelo de gestión territorial que podría salvar al lobo ibérico en el sur peninsular?

R. El modelo de gestión del lobo debería ser plantearlo como un recurso, como una fuente de riqueza. Nadie dudaría que la riqueza minera del suelo de Riotinto es una riqueza, nadie debería dudar entonces que el lobo es una riqueza natural. El lobo es un recurso que mejora las poblaciones cinegéticas, que mejora el ecosistema y que es un recurso turístico importantísimo. Y si hay veces que causa daño pues se ha de compensar. Pero también es cierto que donde hay lobo hay menos enfermedades en el ganado puesto que regula las poblaciones de herbívoros silvestres que son los portadores de estas enfermedades. El lobo beneficia a la inmensa mayoría y como país democrático en el que estamos, la inmensa mayoría deberíamos de poder disfrutar de ese elemento y compensar a la minoría perjudicada. La solución en Andalucía es soltar lobos ya. Mejorar las poblaciones y conservarlas, penar muy seriamente a quien ponga venenos en el campo. Hay zonas en Andalucía y en todo el sur de España, como Doñana, donde el lobo sería extraordinariamente beneficioso. No hay más que ver que las poblaciones de cérvidos están viciándose por falta de lobo. Si alguien se ha dado un paseo por Doñana habrá visto que los ciervos son ridículos, que tienen las cuernas defectuosas y que son pequeños. Hace falta lobo en Doñana, Monfragüe, Cabañeros y en general en todo el sur de España, donde sin causar problemas podrían perfectamente vivir. Ahí tenemos la experiencia a nivel mundial del Parque Nacional de Yellowstone, el más antiguo del mundo, donde la reintroducción del lobo ha supuesto un revulsivo para toda la fauna, ha mejorado la salud de las poblaciones de herbívoros silvestres e incluso a las domésticas y además representa un nuevo atractivo para el turismo. Ya que en España después de la entrada en Europa nos desmantelaron la industria para convertir a España en un país tercializado, de vacaciones, naturaleza, etc. Bajo esa concepción falta el lobo en España.

P. Esperemos que tarde o temprano se acaben todos los estigmas que todavía sufre el lobo después de 40 años del mensaje de Félix Rodríguez de la Fuente intentando hacer ver que el lobo era una riqueza y no algo que eliminar de nuestros ecosistemas.

R. Yo confío que poco a poco a través de los medios de comunicación y a través de jóvenes periodistas como tú, Sergio Arias, consigamos divulgar la idea de que lo que está en la naturaleza si está es porque es bueno y de que el lobo es un saneador de la naturaleza que tenemos la obligación de conservar.

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