Menos toros que nunca

Los municipios de Callosa de Segura y Denia se han incorporado recientemente a la oleada de protestas antitaurinas, cada vez más frecuentes en España.

Los toros ‘embolaos’ de la Comunidad Valenciana, Tarragona y Cataluña; los ‘enmaromados’ de Benavente (Zamora); los de San Juan en Coria (Cáceres) y cómo no, el ya polémico y conocido Toro de La Vega de Tordesillas (Valladolid) son solo algunos ejemplos del panorama taurino español en fiestas regionales: un mapa de festejos cada vez más controvertido y menguante. Entre las causas de este descenso se encuentra la presión ciudadana, el descontento social o las elecciones municipales del pasado mayo, que han provocado que nuevos grupos políticos con ideología antitaurina asciendan al poder y comiencen a plantearse lo impensable hasta ahora, el fin de la tauromaquia o de las subvenciones para estas actividades en muchas autonomías. Y todo esto, en contraposición con un amplio sector de la población que no concibe celebrar sus fiestas patronales sin los tradicionales eventos taurinos.

En la Comunidad Valenciana se realizan más de 6.000 festejos taurinos al año /Escultura en la Plaza de España (Alicante) – Estefanía Pérez

Sin duda, existen dos Españas enfrentadas en este asunto que proporcionan constantemente un vaivén de datos en contra y a favor de los toros. Por un lado se habla de las terroríficas cifras de maltrato animal, y por otro de la tradición y el impacto positivo de las fiestas taurinas para la economía española. Por ejemplo; según datos oficiales del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (MECD), en 2014 se celebraron 1.868 festejos taurinos en España; número que contrasta con las cifras manejadas por investigadores de la organización Igualdad Animal, quienes afirman que cada año se realizan 16.000 eventos de este tipo y que más de 10.000 toros mueren anualmente en los pueblos y ciudades del país. En el otro lado, la Organización Nacional de Organizadores de Espectáculos Taurinos (ANOET) afirma que la tauromaquia supone más de 3.500 millones de euros para el Producto Interior Bruto español y que además de ser símbolo e identidad del país, aporta dinero.

La fiesta de ‘Bous al Carrer’ de la Comunidad Valenciana ha sido declarada Bien de Interés Cultural Inmaterial este año

La polémica está servida y prácticamente en boca de todos. Con la presión mediática y ciudadana azotando eventos como el Toro de la Vega, ¿perdurarán los festejos taurinos en los municipios españoles? A pesar de que los ‘Bous al Carrer’ de la Comunidad Valenciana, han sido declarados este mismo año Bien de Interés Cultural Inmaterial (BIC) y en muchos municipios los toros son una tradición intocable, colectivos y asociaciones animalistas están acabando con las fiestas taurinas en algunos puntos de Valencia.

Denia: Fiesta de Interés Turístico inamovible

Hasta ahora la fiesta de los ‘Bous a la Mar’ de Denia nunca había sido criticada en exceso, dado que consiste en un encierro en el que se trata de intentar tirar a los toros al agua y no existe un maltrato físico tan directo del animal como en el caso de Tordesillas. Sin embargo este año el evento ha venido acompañado de una gran repercusión por dos motivos. Primero, porque el Partido Animalista (PACMA) comenzó a manifestar su malestar por la fiesta y convocó manifestaciones e hizo boicots durante la celebración del festejo; y segundo, por los dos heridos (uno de ellos grave) que se saldó la jornada taurina.

Desde el nuevo gobierno formado por la coalición PSOE-Compromís, Eva Ronda, concejala de Fiestas asegura que respetan la opinión de todo el mundo y que en el terreno personal ella no está a favor de otro tipo de festejos taurinos como las corridas o el Toro de La Vega, pero considera que “en los ‘Bous a la mar’ no se maltrata al toro” y afirma que el municipio tiene un sentimiento muy fuerte por estas fiestas, atrae a turismo nacional y extranjero, y es una tradición que apoya prácticamente la totalidad del municipio: “respetamos que haya quejas, pero hay que ver que en las movilizaciones en contra había unas 30 personas”. En definitiva, la concejala asegura que “la esencia de las fiestas de Denia son los Toros a la Mar” y que además está declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional desde 1993 por lo que “en ningún momento se ha barajado la posibilidad de eliminarlos; van a mantenerse tal cual”.

Triunfo del “no”en Callosa

El caso de Callosa de Segura muestra la otra cara de la moneda: un pueblo que consideró el año pasado que los festejos taurinos no eran bienvenidos en su municipio, y que se movilizó hasta el punto de cambiar las decisiones del Ayuntamiento.

Callosa presume de tener una de las mejores protectoras de animales de la Comunidad, APADAC; y esto bien lo sabe su fundadora Mar Juan, que tuvo que luchar intensamente para que el toro ‘embolao’ desapareciera del programa de fiestas. En el municipio nunca se había celebrado ningún evento taurino y de la noche a la mañana el Gobierno tomó la decisión de realizar esta actividad típica de muchos pueblos de los alrededores. M. Juan asegura que en cuanto se conoció la noticia del toro ‘embolao’, los propios ciudadanos comenzaron a llamarle y a movilizarse: “le dije al alcalde que esto no se iba a hacer en Callosa” porque “era una aberración”. Así que se puso en marcha una recogida de firmas en la famosa plataforma de change.org y en solo 48h recogieron más de 1.500 firmas en contra; la asociación animalista, además, escribió una carta demoledora dirigida al Ayuntamiento de Callosa que envió al Diario Información. Las redes sociales ardían, y a las dos horas de esta publicación, el alcalde dijo en un comunicado que el evento se cancelaba, a pesar de estar ya pagado.  Un año después, Callosa de Segura se ha declarado municipio antitaurino y libre de circos con animales por unanimidad de todos los partidos políticos.

Viviendo del toro

Al margen de la polémica toros sí, toros no; según el MECD, hay más de 1.300 empresas ganaderas taurinas y alrededor de 10.000 profesionales que se dedican exclusivamente al toro en España. Uno de ellos, que no vive únicamente de estos animales pero si en gran parte, es Tomás Jiménez, ganadero del municipio valenciano d El Puig. Jiménez considera que prohibir estos festejos sería “acabar con una parte de la tradición de nuestro país” y que si a los astados no se les usara para comercializarlos en fiestas regionales “algunas razas, como los toros de lidia, se extinguirían”. Por tanto, hay que tener también en cuenta a “un grandísimo sector que está a favor” de estos eventos.

Hay más de 1.300 empresas ganaderas taurinas y alrededor de 10.000 profesionales que se dedican exclusivamente al toro en España

El Museo Taurino de Alicante fue inaugurado el 18 de octubre de 2001 por el entonces alcalde Luis Díaz Alperi / Estefanía Pérez

Hoy por hoy las fiestas con toros están prohibidas en las Islas Canarias y Cataluña, y la movilización de una sociedad que protesta por el maltrato animal cada año va en aumento. En ciudades como Alicante la tauromaquia ya está siendo puesta en tela de juicio, y en principio, a partir de 2017 se suprimirán las corridas de toros en la ciudad. No obstante, una tradición muy arraigada es complicada de arrebatar a quienes han vivido en su municipio, toda la vida, las fiestas taurinas de verano.

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