Mochilas que pesan demasiado

Medidas como la jornada continua o la huelga de deberes tratan de reducir la presión académica que el sistema educativo ejerce sobre los alumnos

“Lo único que interfiere con mi aprendizaje es mi educación”. Albert Einstein anticipaba con estas célebres palabras los efectos de los interminables horarios escolares y las continuas tareas a las que se somete el alumnado en la actualidad. La carga educativa que portan a sus espaldas acaba por hundir cimientos imprescindibles para unos niños que difícilmente disponen de tiempo para disfrutar de su merienda en el parque o dar rienda suelta a la imaginación en su cuarto de juegos. Por el contrario, se ven obligados a reservar tiempo y energías para cumplir con las exigencias de una educación que muchos tachan de inviable.

La lucha contra la presión que el sistema educativo ejerce sobre los escolares está en uno de sus momentos más álgidos. Medidas tan recientes como la implantación de la jornada continua en más de 300 colegios públicos de la Comunidad Valenciana o la huelga de deberes que ha propuesto la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado (CEAPA) para el mes de noviembre pretenden liberar al alumnado de una carga escolar que muchos consideran excesiva.

Un horario más concentrado

La jornada continua ya está empezando a funcionar en 303 centros valencianos, tras conseguir el respaldo del 83% de los padres y madres en las votaciones del pasado 15 de septiembre. El éxito de esta consulta fue especialmente destacable en la población alicantina de Novelda, donde los cuatro colegios consultados apostaron por este nuevo horario con una media conjunta de casi el 90% de votos a favor. Pilar García, concejal de educación en el Ayuntamiento de esta localidad, tiene claro el motivo de ese triunfo: “Las AMPAS y las directivas de los centros han abogado mucho por la jornada continua y han hecho una buena promoción de la misma”. Ahora, tras la puesta en marcha de un periodo de prueba de tres cursos, parece que sus resultados no decepcionan a los noveldenses.

La jornada continua permite una mejor gestión de los tiempos de atención, así como una mayor conciliación de la vida familiar | David Sala

La jornada continua permite una mejor gestión de los tiempos de atención, así como una mayor conciliación de la vida familiar | David Sala

Tal y como afirma la psicóloga infantil Magdalena Rocamora, “el modelo de jornada continua evita las desconexiones que producen los largos descansos del horario partido y, por tanto, permite gestionar los tiempos de atención de forma más eficaz ”. Aún así, Rocamora recuerda que no existen estudios que aseguren científicamente la influencia positiva de este tipo de jornada en los alumnos. Sin embargo, Jacinta Rubio, presidenta de la AMPA del colegio público Jesús Navarro, confirma así sus beneficios: “Todos los padres y madres estamos encantadísimos con la jornada continua. Teníamos dudas sobre sus efectos, nos preocupaba que los niños salieran de clase más cansados o que bajaran su rendimiento, pero no ha sido así”. El único inconveniente que deriva de esta novedad lo resalta la edil de educación, quien lamenta que se haya reducido el número de inscripciones a las extraescolares que se ofertan en algunos centros.

Tras las primeras semanas de prueba, padres y madres ya han despejado su dudas sobre los efectos de la jornada continua. “Los niños no han acusado el cansancio ni han bajado su rendimiento escolar, al contrario. Todos estamos encantados con el nuevo horario”, afirma la presidenta del AMPA del colegio Jesús Navarro

El tiempo libre, una asignatura pendiente

Otro de los puntos positivos más destacables de esta medida, avalado por la opinión coincidente de padres y psicólogos, es la mayor disponibilidad de tiempo libre que otorga a los alumnos. Pero esa voluntad se entorpece con el hecho de que los niños españoles sean de los que más tiempo emplean en hacer tareas fuera del aula, respecto a la media europea. Sustituir las obligaciones escolares del alumnado por momentos de recreo y descanso es también el objetivo que pretende conseguir la CEAPA con la convocatoria de una huelga de deberes para el próximo mes de noviembre, tal y como ya hizo la Federación de Consejos de Padres de Alumnos de Francia (FCPE) en 2012. “Aunque estamos a favor del refuerzo académico en casa, los deberes son un lastre del que todos los padres nos quejamos. Los niños no disponen de tiempo material ni de energías suficientes para realizar la excesiva cantidad de tareas que se les encargan”, apunta Yolanda Orugo, quien también participa en la directiva del AMPA del Jesús Navarro como tesorera. Además, los padres reclaman con esta huelga el tiempo libre que sus hijos necesitan para disfrutar del ocio o convivir con sus familias. Estos aspectos resultan necesarios para su desarrollo personal pero actualmente escasean al entrar en conflicto con los deberes, tal y como apuntan el 39,44% de los padres en un reciente estudio de la CEAPA.

Los deberes restan un tiempo de ocio y descanso que resulta necesario para los niños | David Sala

Los deberes restan un tiempo de ocio y descanso que resulta necesario para los niños | David Sala

Al igual que los padres, la psicóloga Rocamora piensa también que los deberes resultan abusivos para el alumnado. En cambio, ella considera que esas carencias que apuntan los padres pueden cubrirse sin necesidad de suprimir las tareas: “El refuerzo académico no debe ser un abuso, si no un uso. Si dotamos a las tareas de un planteamiento más informal y creativo, conseguiremos despertar en los alumnos los valores personales que necesitan, a la vez que asentamos sus conocimientos académicos aplicándolos a la vida cotidiana”. A esta propuesta se suma también Manuel García, docente y tutor del segundo ciclo de primaria en el colegio público Gómez Navarro de Novelda: “Considero que las horas lectivas son suficientes para trabajar los contenidos académicos, pero en la escuela no hay tiempo para otro tipo de actividades que se deben reforzar fuera del aula para potenciar el desarrollo personal de los niños. Por ejemplo, el placer por la lectura es imprescindible para ello y debe inculcarse en casa”.

“El refuerzo académico no debe ser un abuso, si no un uso. No es necesario suprimir las tareas, pero sí deben adoptar un planteamiento más informal y creativo para despertar en los alumnos los valores personales que necesitan”, afirma la psicóloga infantil Magdalena Rocamora

Presión insostenible

Todas estas nuevas medidas e innovadoras propuestas parten de la necesidad de renovar un sistema educativo que agota y desmotiva a sus alumnos. La psicóloga Rocamora opina que “la presión académica que nuestro sistema académico ejerce sobre los alumnos es desproporcionada”. Y argumenta: “Hay niños con una responsabilidad tremenda sobre ellos mismos, lo que les lleva a sufrir problemas físicos y anímicos. Se enfrentan a las situaciones del aula con mucha inseguridad, no son capaces de gestionar esa presión tan fuerte y, finalmente, acaban desmotivándose y abandonando los estudios en etapas posteriores”. Con el fin de remediar este deterioro psicológico, el AMPA del colegio Jesús Navarro lleva meses desarrollando talleres de gestión emocional para alumnos y padres, a la espera de que las autoridades educativas se decidan a oficializarlos e incluirlos en sus programas.

Tanto la jornada continua como la huelga de deberes son una muestra de las muchas demandas que padres y madres hacen a las instituciones con la intención de resolver estos problemas. Sin embargo, la Administración parece que no les presta la suficiente atención. “Nosotros queremos que nos dejen decidir sobre la educación de nuestros hijos”, reclama Orugo, miembro de la directiva del AMPA del Jesús Navarro. Los profesores se suman a esa petición y solicitan también esa intervención y colaboración institucional. “Por muchos parches que pongamos, la escuela y sus alumnos no pueden cumplir con las altas exigencias que se les piden si no se apuesta por ellos. Las instituciones han de procurar que su manera de funcionar sea la adecuada, y para eso es necesario un debate con todos los implicados que favorezca el consenso”, sentencia Manuel García. Además, el profesor propone empezar a trabajar desde los ayuntamientos y anima al de su municipio a iniciar proyectos educativos que unifiquen la actividad educadora en su localidad o se una a aquellos que la potencien, tomando como ejemplo el programa de Ciudades Educadoras.

El Gobierno valenciano parece que empieza a reaccionar ante la insistencia de docentes y progenitores y se ha decidido a aliviar la presión académica con la regulación del horario matinal. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer, especialmente en la esfera nacional, que parece indecisa a la hora de elegir un modelo educativo válido y permanente. Pero todas esas voces que piden a gritos renovar un sistema educativo que resulta asfixiante para los alumnos no se rinden y esperan que, al igual que la jornada continua, todo sea cuestión de tiempo.

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