“Muchos padres fomentan el acoso escolar a los niños que padecen TEA”

SERGIO GONZÁLEZ, padre de un niño que padece el trastorno del espectro autista 

Hace mucho tiempo que se conoce este tipo de alteración, pero parece que las personas no logran adaptarse a ella. Todo individuo que lo sufre debe enfrentarse al reto de ir día tras día al colegio, algo normal para cualquier niño, pero que quizá ellos lo sufren de una manera diferente. Y no solo ellos, Sergio es el ejemplo de que este desorden no solo afecta al implicado sino también a su familia. Este hombre, padre de un niño autista, vive cada día con el dolor de observar como muchos niños de la edad de su hijo, e incluso de otras, se meten con su pequeño solo por ser diferente a los demás.

El autismo es algo que no coge de sorpresa. Todos saben lo que es solo que la diferencia se encuentra entre los que lo aceptan y los que lo rechazan. Las personas que niegan que otros puedan tener algo diferente a ellos, por decirlo de algún modo, crean el tan famoso bullying. Esto pasa, sobre todo, en las aulas que es donde los niños se van formando y comienzan a interactuar con los demás. Además, el acoso escolar, cada vez va a más. Antes eran burlas al “gafotas” de la clase, o a aquella niña que tenía más pecas que el resto. Pero ahora la inocencia cada vez se va antes, y ya es normal ver a un niño pequeño y que una de sus primeras palabras sea un insulto.

Abuelo paseando a su nieta con el TEA/ A. Desiré

Abuelo paseando a su nieta, la cual padece el TEA/ A. Desiré

“De los cuatro años a los diez mi hijo parecía no sufrir. Fue en los dos últimos años de primaria cuando realmente los niños de su clase comenzaron a darse cuenta de las diferentes conductas de mi hijo. Muchos de ellos no querían acercarse a él. Incluso algunos padres alejaban a sus niños, como si mi hijo les fuera a pegar alguna enfermedad si entraban en contacto” explica Sergio. Por tanto, el TEA es un trastorno ya conocido pero que, en algunas personas, crea una especie de rechazo. Pero este padre no cree que el acoso solo venga por parte de los niños, sino que “muchas veces la culpa de que exista el acoso escolar es más por error de los padres que de los propios hijos”.

Todas las edades son malas para los familiares de una persona que padece el TEA, pero cuando la persona afectada y sus compañeros de clase comienzan a tener conciencia y conocimiento es cuando más se puede ver el acoso. “El ver burlas hacia mi hijo es algo que me mata por dentro. Comienzan siendo burlas inocentes, pero en la adolescencia es la peor. Las bromas, que ya de por sí a mí no me gustan, pasan a un nivel superior” afirma Sergio.

Y no solo Sergio y su esposa viven en este sufrimiento constante sino que muchos son los padres que se reúnen para contar sus vivencias y así poder darse apoyo mutuo. Para ello están asociaciones como Aiteal, donde se realizan actividades para los niños, y también sirven de apoyo para las familias. “Hará unos dos meses, unos compañeros de clase de un niño que viene a las actividades le pintaron al niño “anormal” en la frente. Cuando sus padres lo vieron se derrumbaron” comenta Sergio.

Después de actos de acoso como estos, muchos de los autores “se van de rositas” y nadie les dice nada, como mucho un castigo que lo que hará será detenerles por un tiempo, pero no del todo. Sergio opina que “nadie da la cara por nosotros hasta que no se ponen en nuestra piel. No debemos aguantar ningún tipo de acoso hacia nuestros hijos ni hacia el hijo de nadie”. Muchos colegios cuentan con personas que se encargan de estar pendientes de niños con el trastorno del espectro autista y eso es algo que los padres agradecen. Pero a la hora de la verdad  “lo fácil es mirar hacia otro lado” explica Sergio.

Por tanto, el acoso escolar en estos niños con el TEA es algo que realmente podría evitarse si dentro de cada hogar se explica a los niños que son personas normales y que no se críen con una predisposición a la exclusión. “Los niños con autismo son personas igual que nosotros, e incluso con más corazón” concluye Sergio.

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