“Nadie se imagina el estrés y el maltrato que sufren los animales en los circos”

Raúl Mérida en su centro de rescate Arca de Noé / L. GIMÉNEZ

Raúl Mérida, en el centro de rescate Arca de Noé / L. GIMÉNEZ

Raúl Mérida | Director del centro de rescate Arca de Noé en San Vicente del Raspeig (Audio)

Raúl Mérida (Sevilla, 1970) es el director del centro de rescate Arca de Noé y da nombre a la organización sin ánimo de lucro, Fundación Internacional para la Protección de los Animales Raúl Mérida (FIPARM). Está a favor de la prohibición de los espectáculos con animales debido a que “el 99% de los circos tiene irregularidades legales” y la negligencia es muy común, ya que “más de  un centenar de animales son abandonados en España durante un año”, afirma Mérida.

PREGUNTA.- El centro de rescate Arca de Noé se caracteriza por recoger animales de diferentes procedencias; bien por personas que se desentienden de los animales o por la procedencia ilegal de estos. ¿Por qué reciben animales de circos?

RESPUESTA.- Hay dos motivos principales. Uno es porque ya no les sirven para el uso que tenían como, por ejemplo, las actuaciones o hacer fotografías con ellos. Otra razón es porque los abandonan por cuestiones económicas, es decir, a lo mejor el circo cierra sus puertas y el domador no puede tenerlo. Entonces, decide abandonarlos.

P.- ¿Cuántos animales procedentes de estos espectáculos reciben al año?

R.- Es difícil de concretar. El último león que acogimos fue hace un mes. Muchas veces no los acogemos, sino que los reubicamos en otro centro directamente. Pero, por lo menos, una docena de animales ‘salvajes’ son abandonados cada año. El número varía muchísimo, pero no exagero si digo que en toda España hay medio centenar de animales de circos abandonados al año.

P.- Una vez rescatados, ¿cuál es su estado de salud?

R.-Los animales suelen venir con un shock debido a que han sufrido mucho hasta que han sido retirados. Lo primero que hacemos es que el animal se tranquilice. Hay algunos que vienen desnutridos debido al abandono. Lo primero que hay que hacer con cualquier animal que entra es recuperarlo anímica y físicamente. Una vez que está bien, lo adaptamos a un espacio grande. Si no es posible, debe adaptarse a las instalaciones de los centros. Hay que pensar siempre que esos animales han tenido muy mala vida porque han vivido en espacios muy pequeños y tienen el argot troquelado. Es decir, no son animales salvajes realmente, sino que se convierten en actores porque hacen una función. A muchos les arrancan las uñas para que no puedan arañar al domador, les liman los dientes o se los cortan. Son animales manipulados para que en el caso de haber una agresión o un ataque el daño sea el menor posible.

P.- ¿Usted diría que pierden el instinto salvaje?

R.- El instinto no se pierde. Son animales salvajes, pero les restan parte de la fortaleza que les daría su lado feroz. Hay una expresión que se usa mucho: “Se les rompe el alma”. Es como si a una persona con capacidad para hablar, lo primero que se le hace es dejarla muda, se le impide hablar y luego se le impide ver. Se les despoja de su lenguaje y de sus posibilidades de defensa.

P.- ¿Ha habido rescates de extrema dificultad?

R.- Ha habido rescates muy difíciles. Hace poco un circo abandonó a tres leones en Elche. Los dejaron en un carromato que no tenía ninguna medida de seguridad. Uno de los laterales era un panel de madera. Hubo mucho peligro durante ese rescate. Otras veces, es realmente complicado autentificar que el animal tiene una procedencia ilegal. Cualquier rescate de una especie salvaje está repleto de dificultades, tanto por el manejo de la bestia como por los aspectos burocráticos.

P.- Según el artículo 337 del Código Penal, los domadores que maltratan a los animales pueden ser castigados con pena de cárcel o inhabilitación de su oficio. ¿Se aplica la ley?

R.- En primer lugar, esos animales sufren maltrato sin ninguna justificación. Segundo, son utilizados en un espectáculo público, que también con las nuevas normativas poco a poco van a ir prohibiéndolo. Y en tercer lugar, las personas que se dedican al circo suelen ser insolventes y aunque tú intentes sancionarlas es difícil localizarlas. No tienen domicilio fijo ni tienen cuentas bancarias. No tienen nada a su nombre. Así que todas las multas y sanciones, que muchas acaban siendo económicas, se quedan sin que nadie las pague.

P.- ¿Cree que los circos, a pesar de las nuevas mociones aprobadas en diferentes localidades de la provincia de Alicante que prohíben el uso de animales, seguirán empleándolos o buscarán alternativas?

R.- Espero que el próximo año no entre ningún circo con animales en la provincia de Alicante. Lo que me preocupa es que en otros lugares no avancen igual.  Nadie puede imaginarse el estrés y el maltrato que sufren los animales en los circos. En el ámbito nacional, los circos dejarán de actuar poco a poco y se irán a otros países donde se autoricen esos espectáculos. La mayoría de circos tienen su sede social en Qatar y, por eso, son tan difíciles de sancionar. Es importante que no puedan actuar con ellos y mucho más que no puedan ser trasladados en las condiciones que lo hacen. Los circos se están transformando. De hecho, El Circo del Arte, El Circo del Sol, El Circo de la Luz y El Circo del Horror son nuevas propuestas más artísticas y sin animales. Estos cambios no son nuevos porque hasta el siglo XVIII los circos iban sin animales. Dicho de otra forma: hay que volver al origen del circo.

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