Oh, negra Navidad

Villena, una pequeña ciudad situada a unos 58 kilómetros de la provincia alicantina, también es uno de las muchas poblaciones españolas que sufren la desaparición de la Navidad. Iluminación escasa en las calles y viviendas en todo el centro. Me desplazo por la calle Teniente Hernández Menor hasta llegar a la Plaza de Santa María, situada en la zona del raval, donde encuentro un pequeño y pobre Mercado Navideño. Aquí la gente no pasea, ni tampoco disfruta del mismo . Así comienza la Navidad para los habitantes villenenses. “El Mercado de Navidad cada año es más pequeño.  Este año ni siquiera se han molestado en publicitarlo y difundirlo por Internet. Parece ser que la gente está perdiendo las tradiciones y el ambiente de las fiestas”, me comentaba apenada María, dueña de uno de los puestos mercaderes, quien desde que era bien joven participa en gran parte de los mercadillos de la zona. “Llevo mucho tiempo dedicándome a esto, pero es este año y la falta de Navidad en esta ciudad lo que me ha conmovido y me ha hecho preguntarme si la sociedad nos intenta quitar nuestras costumbres, nuestra cultura”.

La escasez de bienestar, dinero e ilusión generan falta de interés en los villenenses por adornar sus hogares.

Una realidad todavía tímida, pero real. Y es que también cada vez son más las personas que optan por no adornar sus hogares con lo que hasta entonces era tradición en nuestro país: el árbol, las luces y el Belén. Quizá por la escasez de bienestar, de dinero o de ilusión debido a situaciones poco alegres y familiares. A Rita, habitante de la ciudad alicantina, se le cae una lágrima mientras me explica el por qué de su falta de interés por llenar la casa de ornamento: “Daniel, mi marido, es camionero. Trabaja mucho, y como era de esperar, durante todas las vacaciones también lo hará. Además, mi hijo está fuera de España cumpliendo también con sus obligaciones. Lo que menos me apetece es adornar la casa”.

La ciudad de Villena cada año tiene menos adornos/Marta G. Rueda

El pasado mes de Noviembre, el Ayuntamiento de Villena reunió a todos los participantes de la famosa Cabalgata de Reyes que con tanta ilusión reciben los niños la noche en la que esperan a los tres Magos. Un evento que hasta el año pasado contaba con buenas instalaciones y con más de 300 personas de todas las edades participando en ella.

Este año, sin embargo, se han hecho grandes recortes en el presupuesto de este desfile, y las asociaciones encargadas de ello han salido perjudicadas. Una de ellas es la Junta de La Virgen, quien no cuenta con el dinero suficiente para que las carrozas y el camión de los regalos puedan salir por las frías calles de la ciudad. Juan, vocal de la asociación, un hombre alto, bien peinado y trajeado, se deja la piel cada año, cabalgata tras cabalgata, para que cada uno de los niños de la ciudad vivan con ilusión y esperanza la noche del día 5 de enero. Él, con un nudo en la garganta, me asegura que es uno de los días más importantes para sus niñas de 3 y 7 años, quienes admiran a su padre por el enorme trabajo y esfuerzo que realiza en estas fechas tan señaladas. La mayor de ellas, Alicia, cuenta a su padre que siente que cada vez más “los mayores que mandan aquí olvidan el sentido de la Navidad”.

El Ayuntamiento recorta el presupuesto usado años anteriores para iluminación y eventos navideños.

Foto artística. L navidad en Villena/Marta G.Rueda

Foto artística. La navidad en Villena/Marta G.Rueda

Palabras que penetraron en el corazón de Juan, y que le han llevado a querer luchar por el derecho a una Navidad digna para sus hijas y todos los niños de Villena. Cuenta el vocal que, camino al Ayuntamiento, a eso de las 8 de la tarde, mientras pensaba cómo plantar cara al responsable de todo esto, la oscuridad de las calles le golpeó en los ojos. “¿También hay que evitar gastos dejando apagadas las luces navideñas a estas horas?”. La indignación invade a Juan, y tras una larga pero inútil charla con el alcalde y sus concejales, la rabia le consume. “Es injusto, pero tendré que conformarme con ver el árbol y el Belén de mi casa iluminados”.

 

 

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