“Nos da la impresión de que cada vez tenemos pacientes con Parkinson más jóvenes”

DRA. MARÍA ÁLVAREZ / Neuróloga responsable de la consulta especializada en Parkinson en el Hospital General Universitario de Elche

Todo el mundo conoce el Parkinson como “la enfermedad esa del temblor”. Pero va más allá de un simple movimiento constante de las articulaciones. Dado que no se han realizado estudios sobre el problema, la Doctora María Álvarez considera que el hecho de que cada vez haya pacientes más jóvenes puede ser debido a que gracias al avance científico se conocen antes los síntomas y se diagnostica antes. El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa que afecta al sistema nervioso central pero también a otras partes del cuerpo como el sistema digestivo. Tiene unos síntomas principales que son la lentitud en el movimiento, la rigidez, el temblor entre otros muchos.

La Dra. María Álvarez en su despacho / Beatriz Morell

En Elche hay diagnosticados alrededor de unos 400 pacientes en edades que comprenden desde antes de los 30 años hasta los 85, siendo en mayor parte hombres los que padecen la enfermedad, según datos del departamento de neurología del hospital. Según estimaciones de la Federación Española de Párkinson, 1 de cada 5 personas con Parkinson tiene menos de cincuenta años en España. En el mundo existen algunos casos documentados en los que los síntomas han aparecido incluso a los 20 años, es el llamado Parkinson juvenil. La paciente más joven de España a la que se le diagnosticó la enfermedad es ilicitana. Con 14 años ya presentó los primeros síntomas y a los 24 se le diagnosticó Parkinson, lleva conviviendo con la enfermedad 27 años, según la doctora.

Aunque la progresión de la enfermedad es más lenta, existe un mayor riesgo de desarrollar depresión, debido a que en muchos casos los enfermos sienten miedo del cambio en sus vidas que supone, según El libro blanco del Parkinson. La Dra. Álvarez afirma que además de los síntomas depresivos, durante los diez primeros años de la enfermedad se pueden desarrollar síntomas “muy sutiles” como la pérdida del olfato, estreñimiento y el trastorno de conducta del sueño rem (presencia de sueños anormales violentos y de conducta compleja, problemática o violenta).

La labor de un neurólogo no es solo recetar fármacos, es también un trabajo psicológico en el que hay que hablar con el paciente para mejorar e incentivar la comunicación entre los enfermos y su familia sobre los trastornos que se producen. “La evolución en muchos pacientes puede ser benigna, aunque al ser joven se dispone de muchos años por delante hasta que aparecen los peores síntomas”, aclara la doctora.

A pesar de que es una enfermedad que no tiene cura, la investigación en los fármacos está avanzando a pasos agigantados. “Se va a comercializar un fármaco que intenta alargar el efecto de las medicaciones que hay ahora, pero nada curativo”, declara María. Hay otras técnicas como la cirugía del Parkinson que se va desarrollando muy rápido y puede mejorar muchos de los peores síntomas como el temido temblor constante.

La doctora aconseja que la enfermedad no se debe llevar solamente con los fármacos. Se tiene que seguir la dieta Mediterránea, evitar comidas muy copiosas y beber muchos líquidos. Además es fundamental hacer ejercicio, “caminar una hora diaria sería estupendo”. Hay estudios que aseguran que es protector para el cerebro y que los pacientes que hacen cualquier tipo de ejercicio están mucho mejor y mantienen una buena calidad de vida que los que no lo hacen. En los pacientes jóvenes, es muy importante la orientación y el apoyo psicológico. Esto ayuda a aceptar mejor la enfermedad y ayudar a afrontar mejor los cambios que se van a producir, ya sean físicos o psíquicos.

La Asociación de Parkinson de Elche, es un lugar donde se reúnen pacientes con la enfermedad para proporcionarles apoyo e información y realizan actividades como taichí, fisioterapia y terapia cognitiva. La paciente más joven tiene 45 años y se le diagnosticó Parkinson a los 30 años. Además, La doctora Álvarez, junto con el equipo de médicos que de la unidad de neurología del hospital, psicólogos y pedagogos, pusieron en marcha en abril una escuela de Parkinson. Se reúnen 8 enfermos por sesión junto a sus cuidadores o familiares, se finalizaron las sesiones antes del verano. “Estamos pendientes de empezar ahora con una nueva tanda de pacientes, es para grupos muy reducidos y la escuela dura unos 3 meses”, manifiesta la doctora.

Toda ayuda es poca, los enfermos necesitan estar constantemente atendidos y no desamparados. Es una enfermedad que no conoce limites, un día estás bien pero al siguiente puedes estar “bajo tierra”. Es por eso que hay que tratar de que los pacientes no tengan tiempo de pensar en ello y estén activos la mayor parte del día, sobretodo los jóvenes.

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