Terapia en cada verso

Tal vez, su primer disco de slam, llamado Los viajes inmóviles, era un amago de lo que estaba por venir. Una búsqueda de aquellas palabras que como él mismo apuntaba en ese trabajo “sean capaces de acurrucar mi abandono, y que funcionen como tenaces palancas desencallando desilusiones y angustias”. Una forma de escritura que Ignacio Fornés, más conocido como Nach, sabe utilizar como terapia para vaciar su vaso de la vida. Un vaso que se va llenando de todas aquellas gotas que caen con cada decepción, con cada angustia, con cada tristeza. Así lo expresa en su poema Gotas, uno de los escritos que forma parte de su nuevo trabajo Hambriento, un poemario con el que se abre en canal a sus lectores y seguidores.

Ante el reto de resumir el libro con una palabra, Fran Cañas, mánager y amigo de Nach, nos resuelve el dilema y elige personal como término descriptivo del mismo, pero no se queda ahí y añade decidido: “El libro es él”. Afirmación que no deja ninguna duda de que el rapero alicantino y MCsiglas con las que se reconocen a estos artistas, ha plasmado una parte muy íntima de su persona a lo largo de estas páginas, con las que quiere llegar a todo aquel que lo lea.

Fran Cañas, mánager y amigo de Nach, confiesa que si tuviese que definir el libro con una palabra sería “personal”

Ese es el objetivo que persigue y que, según lo visto en las primeras firmas de ejemplares, logra con su poemario Hambriento, que presentó el pasado lunes 14 de noviembre en la Fnac de Alicante, donde consiguió crear una atmósfera especial. Al recinto se acercaron seguidores de todas las edades, y es que el hecho de que comenzase su carrera en el mundo del rap hace ya 22 años bajo el nombre de Nach Scratch y con una primera maqueta llamada D.E.P., título poco premonitorio de lo que estaba por venir, hace que en las firmas de discos y de este primer libro se puedan encontrar desde padres con hijos, que comparten su admiración por los trabajos del artista, hasta jóvenes que quieren mostrarle su gratitud.

El pasado lunes 14 de noviembre, Nach presentó su primer libro, titulado “Hambriento”, en la Fnac de Alicante

Sin mucha seguridad a la hora de comenzar a recitar y sintiéndose más cómodo frente a un micrófono para rapear, como él mismo confesó algo nervioso, empezó a pasar páginas mientras leía. Así, creó a su alrededor una burbuja en la que logró introducirnos a todos por medio de su voz, que hacía de luz en una visita guiada a través de sus pulmones, su estómago, sus entrañas, y cuyo destino final era su corazón.

Una pompa que sólo se rompía con los aplausos sinceros que estallaban después del último verso de cada poema, para volver a crearse tras un: “Muchas gracias”, que desvelaba humildad por parte del autor. Y así, el público volvía a este viaje express que se extendió en lo que dura un recital, apenas una hora de reloj, pero que recorrió cuatro años de la vida de un artista que, por unos instantes, logró hacer partícipes a cada uno de los oyentes, que vivieron cada escrito a través de su mirada y de su alma.

Nach recita el poema "La teoría de las tres miradas" en la Fnac de Alicante / Cintia Larrubia

Nach recita el poema “La teoría de las tres miradas” en la Fnac de Alicante / Cintia Larrubia

De esta manera, el público dejó de estar en un segundo plano, para formar parte del viaje. Por unos instantes, la voz del artista te transportaba a tu propio yo del pasado. Por medio de sus escritos te reencontrabas con aquella época solitaria en la que, tal y como describe en el poema La típica pareja, discutes, le sonríes y le das la mano a tu soledad. O a aquel otro yo que se había enamorado perdidamente y que, a través de El cazador de momentos, te recordaba la atención que prestabas a cada detalle de aquella persona especial… E incluso te trasladaba a aquel yo que Volviendo a casa, cambiado, se reencontraba con el lugar del que había huido, con “relojes detenidos en la misma ausencia”, y con muebles que acabarían preguntando “¿por qué te fuiste?”.

De la mano del último verso recitado el público fue saliendo de aquella burbuja que se había creado, eso sí, empapado por el estallido de emociones de cada etapa, de cada momento y de cada experiencia que Nach ha plasmado en todos los versos tatuados en este poemario y que, sin duda, permanecerán en la mente de todo aquel que lo lea y, ¿por qué no? En el corazón también.

Y así, con una mano izquierda cansada tras tres largas horas de firmas, con un libro que le deja más abierto y desnudo que nunca, y con más de cien corazones que dejó tocados aquella tarde, dio por concluido su recital. Pero no sólo eso, también cerró un viaje de cuatro años, volviendo a casa, visitando aquel bulevar donde hace un tiempo tenía su propia tienda, y que ahora, años después, le recibe con los brazos abiertos con este nuevo proyecto. Una ciudad y una casa donde todo sigue igual. Todo menos él, un MC que para muchos ya es poeta.

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